Javier Puche, respuestas en 280 caracteres

Hace años que Javier Puche ofrece contenidos de lectura y se involucra con iniciativas vinculadas a darle impulso a la escritura y la creatividad.

Entrevista breve al escritor Javier Puche“Seísmos. Cuentos de seis palabras”, “Fuerza menor” y “Línea de fuego” son producciones de este autor que ha completado una licenciatura en Filología Hispánica, conforma el equipo de colaboradores y coordinadores de la fundación Fuentetaja y se ha preparado como profesor de piano clásico.

Más de mil usuarios siguen actualmente a Javier Puche en X, red social donde este escritor indica que es oriundo de Málaga, que vive cerca del mar y que es artífice de “libros extravagantes”. ¡A localizarlo, pues, en ese espacio virtual para disfrutar sus publicaciones!

¿Cuál fue el principal obstáculo que debiste afrontar al elaborar “Seísmos. Cuentos de seis palabras”? ¿De qué modo superaste las dificultades?
– El primer obstáculo fui yo. Y ese yo incluye un pasado inexplicable, un presente esquivo y un famélico porvenir que ojalá me redima de mis errores con un largo abrazo. Estoy convencido de que uno debe ausentarse al escribir. Espanto el ego para invocar la presencia del yo qué sé.
La costumbre de subrayar o marcar párrafos u oraciones de un libro a medida que avanza la lectura, de acuerdo a tu opinión, ¿por qué y para qué?
– Subrayamos porque anhelamos detener el tiempo, tatuar frases en nuestra memoria, apropiarnos a lápiz de lo ajeno que nos concierne. Un libro subrayado es un álbum de predilecciones verbales que dibujan lentamente nuestro rostro, siempre hambriento de belleza (e incluso de saber).
Desde tu mirada, ¿qué gana y qué pierde la literatura con el avance de la tecnología?
– Supongo que pierde seguridad y gana pavor. En breve, una máquina contestará por mí este amable cuestionario mientras yo la observo amordazado con envidia.
¿Dónde y en qué circunstancias hallaste inspiración para desarrollar el contenido de “Línea de fuego”?
– Quizá en mi deseo de formular porque sí frases que desafíen la pereza del pensamiento cotidiano y el lugar común. Pero la mejor respuesta es que no lo sé. Yo nunca sé nada (salvo que yo nunca sé nada).
¿A qué clase de lector/a deseas sorprender y cautivar con tus publicaciones?
– Ni idea. Al lector que fui hace mil años. Al tenue lector que seré cuando muera. A todas las criaturas encantadoras que habitan el mundo. Puede que a ti. Puede que a nadie. Y nadie significa todos. Porque todos somos nadie en realidad. Un cigarrito que Cronos se fuma veloz.



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