José Heriberto García de Quevedo

Muchas naciones y actividades marcaron la vida de José Heriberto García de Quevedo, un descendiente de Francisco de Quevedo y Villegas que, al igual que su antepasado, dejó huellas imborrables en el mundo de las letras.

José nació durante marzo de 1819 en el estado venezolano de Falcón. Seis temporadas después, se trasladó con sus padres a territorio puertorriqueño, iniciando allí su formación académica. Con el tiempo llegó a instruirse, asimismo, en suelo francés y en España.

Con José Zorrilla, además de una amistad, lo unió la pasión literaria. Varias composiciones poéticas surgieron de su trabajo conjunto.

Al repasar la trayectoria de García de Quevedo salen a la luz no solo los poemarios, los relatos breves y las obras de teatro que elaboró sino también su actividad en el Ateneo de Madrid, donde dio clases de literatura y lengua italiana. Tampoco se puede pasar por alto su paso, en España, por la Guardia Real.

En el rol de encargado de negocios que consiguió durante su estadía española, en 1857 el autor estuvo en la capital de Venezuela. Seis años más tarde, lanzó en París “Obras poéticas y literarias de Don José Heriberto García de Quevedo”. Y en 1864 asistió a la edición inicial de la Convención de Ginebra cumpliendo la función de delegado en representación de la superficie española.

“Delirium. Leyenda fantástica”, “El Proscripto. Episodios de la tragicomedia del siglo XIX” y “El amor de una niña” son otras de las publicaciones que dan cuenta de las habilidades para la escritura de este novelista y poeta que, a principios de 1871, fue herido de bala al querer entrar a París en medio de un levantamiento popular.

Cabe destacar que la muerte de este escritor se produjo en suelo francés durante junio de 1871. Su hogar natal, ubicado en Coro, está considerado oficialmente como una propiedad de interés cultural.



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