Biografía de Edith Södergran

La poeta fino-sueca Edith Irene Södergran nació el 4 de abril de 1892 en San Petersburgo, en el seno de una familia burguesa de habla sueca.

Edith SödergranSus primeras incursiones en el mundo de las letras tuvieron lugar en 1902 después de haber ingresado a la prestigiosa Petri-Schule alemana de su ciudad natal, institución donde aprendió inglés, francés, ruso y alemán. Por ese entonces, la joven, influenciada por Heinrich Heine y Johann Wolfgang von Goethe, comenzó a escribir sus primeros poemas en alemán pero, con el transcurso del tiempo, la autora adoptaría, para su producción literaria, el idioma sueco, la lengua de su madre.

En 1909, Södergran contrajo tuberculosis, la misma enfermedad que había aquejado a su padre dos años atrás. Por ese motivo, desde 1911 hasta 1914, la escritora se vio obligada a permanecer internada, durante largos períodos, en el hospital suizo de Davos-Dorf, donde pasaba el tiempo leyendo a Dante y estudiando italiano e inglés. En ese contexto, además, esta mujer que se había enamorado de su médico (un hombre casado y mucho mayor que ella), descubrió el legado de Charles Dickens, William Shakespeare, Walt Whitman y Algernon Charles Swinburne.

«Poemas», «Lira de septiembre» (trabajo que creó en medio de una depresión y una extrema pobreza producto de la Revolución Rusa de 1917), «El altar de las rosas» y «La sombra del futuro» son las obras más conocidas de esta autora que, a principio de los años veinte, se hizo miembro de la Sociedad de Antropología.

La muerte de Edith Södergran, cuya producción literaria fue traducida a una gran cantidad de idiomas, se produjo el 24 de junio de 1923 en la ciudad de Raivola. Bajo su almohada se encontraron dos poemas: «La tierra que no es» (trabajo que sería publicado en 1925 junto a otras obras inéditas) y «Llegada al Hades».

Comentarios1

  • Sara Vanégas Coveña

    Conocí a esta escritora hace algunos años. Su poesía, muy lírica e intimista, devela languidez, erotismo y sufrimiento.
    Y confirma, como toda gran obra de arte, el parentesco humano con todos nosotros.
    Sara Vanégas Coveña



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