Luzmaría Jiménez Faro
Y nos llegó la hora...
Y nos llegó la hora de bailar. La música caía como
lluvia agitada y un mar en nuestros muslos acentuaba
el vértigo. Llegó la savia nueva con un ritmo de trópicos
y germinó en la piel. Olvidamos la sarga y la estameña
y nos cubrimos ágiles con la encendida pulpa del
tamarindo.
Fuente: Palabravirtual.com
Poemas de Luzmaría Jiménez Faro
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