Cerrar Registrarse


 



Francisco Hernández


De cómo Robert Schumann fue vencido por los demonios (VII)




En la primavera conociste a la niña Clara.
Ella jugaba dentro de una jaula
con los címbalos y el armonio
que la escoltaban desde su nacimiento.
De los címbalos partía la ráfaga
que corta los glaciares.
Del armonio brotaba El Intervalo del Diablo,
que al transformarse en burbuja
iba de las guirnaldas de yeso
a los enigmas de raso
y de las margaritas enrojecidas
al temblor de tus años.
Desde ese instante se azufraron las fuentes
y tu risa tuvo la forma
de los labios de la niña Clara,
del corazón maduro de la niña Clara,
de la gracia enjaulada de la niña Clara.




Poemas de Francisco Hernández


Poemas del Alma



Poema Siguiente >>








Debes estar registrado para poder comentar. Inicia sesión o Regístrate.






Enviar este poema:
  Nombre E-Mail
Amigo 1
Amigo 2
Amigo 3
  Tu Mensaje:





SitemapSitemap 2Sitemap 3ForoPrivacidadContactoPublicidad