Ya sabemos que las oraciones son el constituyente sintáctico más pequeño capaz de expresar una proposición lógica. También conocemos que existen distintas clases, como las oraciones simples, las oraciones compuestas, las oraciones copulativas, las oraciones unimembres y las oraciones bimembres, entre muchas otras.

Oraciones exclamativasHemos decidido comenzar el año haciendo referencia a las oraciones exclamativas, que presentan una entonación particular que permite expresar ciertos estados anímicos. Este tipo de oraciones se utiliza cada vez que alguien desea dar a conocer una emoción (ya sea de dolor, miedo, alegría o sorpresa, entre otras).

Por lo general, estas construcciones exclamativas están compuestas por vocativos e interjecciones y poseen, como ya mencionamos, una entonación que las diferencia del resto (con una elevación del tono en la fase inicial, seguido por un descenso rápido del mismo). Para explicarlo de un modo más simple, se puede decir que este tipo de oración es aquel que se acompaña, tanto al comienzo como al final, por los llamados signos de admiración (o exclamación).

“¡Ay!”, “¡Viva el amor!”, “¡Qué alegría encontrarte!”, “¡Bravo!”, “¡Qué belleza!”, “¡Ya estamos de vacaciones!”, “¡Guau!”, “¡Dios mío!”, “¡Es increíble!” y “¡Qué desastre!” son algunos ejemplos a través de los cuales es posible apreciar las oraciones exclamativas.

Como resulta evidente, una misma oración puede ser clasificada de distintas formas. Así, la oración simple “Ignacio aprobó el examen” puede transformarse en exclamativa (“¡Ignacio aprobó el examen!”), sin dejar de ser simple y sin olvidar que también es bimembre, por ejemplo.

Por último, no puede dejar de mencionarse que la presencia de los signos de exclamación vincula a este tipo de oraciones con las interrogativas, que, como su nombre lo indica, presentan signos de interrogación: “¿Ya llegó Juan?”, “¿Cómo me dijiste?”. Incluso una oración puede ser exclamativa e interrogativa a la vez: “¡¿Ya llegó Juan!?”, “¡¿Cómo me dijiste!?”.