Desde el momento en el que comenzamos a hacer referencia al concepto de oración quedó claro que este constituyente sintáctico que se caracteriza por ser el fragmento más pequeño del discurso capaz de dar a conocer una idea completa con cierta independencia es un elemento imprescindible del lenguaje. De ahí la importancia de conocer sus características generales y saber cuál es el nombre que recibe de acuerdo a sus componentes y perfiles.

Recordemos que, de acuerdo a los elementos que incluya, una oración puede ser uni o bimembre, simple o compuesta, mientras que su contenido y/o entonación puede dar origen a las oraciones exclamativas, dubitativas, interrogativas o disyuntivas, entre otras. Precisamente, estas últimas construcciones mencionadas son las que pasaremos a describir a continuación.

Una oración disyuntiva posee la particularidad de estar precedida por la conjunción “o” (o bien por su variante “u”) y persigue el objetivo de contradecir o matizar el significado de la oración a la que se unen a través de la citada conjunción.

De esta forma, en la práctica podemos encontrar ejemplos de esta clase de oraciones en enunciados como “terminás el colegio o salís a trabajar”, “¿hablas con conocimiento de causa u opinas sin saber?”, “envíame una carta o llámame por teléfono”, “o paga lo que me debe o tendré que iniciarle acciones legales”.

En los textos literarios o publicitarios (donde es común que los enunciados sean compuestos y estén formados por más de dos oraciones coordinadas), la conjunción disyuntiva suele aparecer delante de la última oración del grupo o repetirse con valor enfático ante cada una de ellas.

Como resulta evidente, la oración disyuntiva no tiene un solo propósito, sino que hay casos en los cuales estas construcciones son excluyentes (“O te portas bien o te castigaré”) y otros donde la conjunción propone dos alternativas posibles para una misma realidad (“Esa joven o falta a clase o llega con retraso”).