Mucho hemos hablado de las funciones sintácticas ejercidas por complementos, sintagmas y adverbios, entre otras construcciones, pero, hasta el día de hoy, ese concepto no había sido desarrollado en profundidad. Por ese motivo, este taller de Poemas del Alma estará enfocado hacia las características y la utilidad de las mencionadas funciones sintácticas.

A modo de introducción, podemos decir que este rol adoptado por distintas clases de palabras es, básicamente, un servicio. Esta asistencia se establece a partir de las relaciones de combinación o vínculos sintagmáticos que un término mantiene con el resto de las palabras de su contexto.

En muchas ocasiones, estas funciones que conectan a las palabras en el eje sintagmático o combinatorio de la expresión frente al eje paradigmático o sustitutivo de la expresión están determinadas por ciertos morfemas útiles a la hora de establecer relaciones de concordancia.

En la práctica, la función sintáctica más simple que se puede detectar es la de sujeto y predicado ya que, mientras el primero marca el tema o asunto a ser abordado, el segundo anuncia o aporta datos sobre ese sujeto. En las oraciones “Fernanda trabaja” y “Sergio estudia”, por ejemplo, la función sintáctica sujeto está desempeñada por los sustantivos “Fernanda” y “Sergio”, respectivamente, y la función sintáctica restante corresponde a los verbos “trabaja” y “estudia”.

Ya en un plano de mayor complejidad, se puede citar como ejemplo de función sintáctica al complemento circunstancial, una construcción cuyo objetivo es dar referencia de tiempo, lugar o modo al verbo del que es complemento. De esta forma, al analizar enunciados como “la pulsera que extraviaste estaba aquí”, “terminaré de estudiar a las cinco”, “la película empezó muy tarde” y “Santiago pudo dormir tranquilamente”, podemos distinguir a “aquí”, “a las cinco”, “muy tarde” y “tranquilamente” como elementos que desarrollan una función sintáctica dentro de una oración.