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Último adiós para Leopoldo Alas y Víctor Hugo Rascón Banda
Julián Pérez PortoNo importa la edad, ni el sexo ni el estilo de vida que uno lleve: para la muerte, como es sabido, todos los seres humanos somos iguales. Nadie se salva de ella y, mientras esperamos nuestro turno, sufrimos por su culpa al ver cómo los demás parten de este mundo.
Y en ese rol de testigos nos encontramos por estos días en los cuales, lamentablemente, nos han dejado Alejandro Aura, Leopoldo Alas y Víctor Hugo Rascón Banda.
En el caso del escritor español nacido en 1962, el fallecimiento se produjo hoy en un hospital de Madrid, donde Alas había sido ingresado tiempo atrás por una neumonía derivada de una grave enfermedad. Al enterarse de la noticia, el escritor madrileño Luis Antonio de Villena recordó a su amigo como un hombre divertido y rebelde “que quería ser libre para todo”. Desde su punto de vista, a pesar de que, en los últimos tiempos supo destacarse como un “activista a favor de los derechos de gays y lesbianas”, lo mejor de Alas radica en su talento como poeta. Por su parte, Paola Dominguín prefirió resaltar de Leopoldo Alas (a quien considera su “hermano pequeño”) su gran sabiduría y sinceridad.
Horas antes de esta pérdida, el mundo de las letras también tuvo que lamentar el deceso del dramaturgo mexicano Víctor Hugo Rascón Banda, quien falleció en la capital de su país víctima de leucemia. Sin ocultar su tristeza por lo ocurrido, Gonzalo Celorio expresó que recordará al escritor, a quien definió como “bien intencionado, cálido y afectuoso”, como a “un hombre muy vital”, mientras que el presidente del Consejo Nacional para la Cultura y las Artes (Conaculta), Sergio Vela, sostuvo que, quienes lo han conocido, podrán no sólo aprovechar sus enseñanzas o representar su teatro, sino también luchar por las causas que Rascón Banda defendió en vida, para mantener vivo su recuerdo.





Por su mal comportamiento, Caicedo asistió, durante su infancia y juventud, a una gran cantidad de instituciones educativas, entre las que se encontraban el Colegio Pío XII, el Colegio del Pilar, el Calasanz, el
Por lo tanto, la oratoria era el principal género literario de la literatura chilena precolombina. Por ejemplo, los poetas araucanos asistían a los entierros de los muertos y recitaban sus composiciones, que luego eran retribuidas por los parientes del difunto.
Sin embargo, hay escritores que se han especializado en el cuento, una narración breve de hechos ficticios. Y también hay cuentistas reconocidos que decidieron aportar su experiencia y consejos a las nuevas generaciones.
Según trascendió, tras haber sido velado en el tanatorio Parque de San Isidro, los restos del autor de obras como “Los baños de Celeste” y “Volver a casa”, entre otras, fueron incinerados en El Escorial y sus cenizas serán trasladadas hasta el Distrito Federal para cumplir la última voluntad de este 







