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1
Ago

Último adiós para Leopoldo Alas y Víctor Hugo Rascón Banda

Publicado por Julián Pérez Porto

No importa la edad, ni el sexo ni el estilo de vida que uno lleve: para la muerte, como es sabido, todos los seres humanos somos iguales. Nadie se salva de ella y, mientras esperamos nuestro turno, sufrimos por su culpa al ver cómo los demás parten de este mundo.

Rascón BandaY en ese rol de testigos nos encontramos por estos días en los cuales, lamentablemente, nos han dejado Alejandro Aura, Leopoldo Alas y Víctor Hugo Rascón Banda.

En el caso del escritor español nacido en 1962, el fallecimiento se produjo hoy en un hospital de Madrid, donde Alas había sido ingresado tiempo atrás por una neumonía derivada de una grave enfermedad. Al enterarse de la noticia, el escritor madrileño Luis Antonio de Villena recordó a su amigo como un hombre divertido y rebelde “que quería ser libre para todo”. Desde su punto de vista, a pesar de que, en los últimos tiempos supo destacarse como un “activista a favor de los derechos de gays y lesbianas”, lo mejor de Alas radica en su talento como poeta. Por su parte, Paola Dominguín prefirió resaltar de Leopoldo Alas (a quien considera su “hermano pequeño”) su gran sabiduría y sinceridad.

Horas antes de esta pérdida, el mundo de las letras también tuvo que lamentar el deceso del dramaturgo mexicano Víctor Hugo Rascón Banda, quien falleció en la capital de su país víctima de leucemia. Sin ocultar su tristeza por lo ocurrido, Gonzalo Celorio expresó que recordará al escritor, a quien definió como “bien intencionado, cálido y afectuoso”, como a “un hombre muy vital”, mientras que el presidente del Consejo Nacional para la Cultura y las Artes (Conaculta), Sergio Vela, sostuvo que, quienes lo han conocido, podrán no sólo aprovechar sus enseñanzas o representar su teatro, sino también luchar por las causas que Rascón Banda defendió en vida, para mantener vivo su recuerdo.

1
Ago

Biografía de Andrés Caicedo

Publicado por Verónica Gudiña

Luis Andrés Caicedo Estela fue un escritor colombiano nacido en 1951 que logró dejar su huella en el mundo de las letras pese a que sólo vivió 25 años ya que, según consideraba, vivir más tiempo era una “insensatez”. Por ese motivo, el 4 de marzo de 1977 decidió ponerle fin a su vida a través de una sobredosis de pastillas.

Andrés CaicedoPor su mal comportamiento, Caicedo asistió, durante su infancia y juventud, a una gran cantidad de instituciones educativas, entre las que se encontraban el Colegio Pío XII, el Colegio del Pilar, el Calasanz, el Berchmans, el San Luis y el Colegio Camacho Perea, donde finalmente obtuvo su título de bachiller en 1968.

“El silencio”, “Las curiosas conciencias”, “Infección”, “El fin de las vacaciones”, “Recibiendo al nuevo alumno”, “La piel del otro héroe”, “Por eso yo regreso a mi ciudad”, “De arriba debajo de izquiera a derecha”, “¡Que viva la música!”, “El tiempo de la ciénaga”, “En las garras del crimen”, “Los imbéciles también son testigos”, “Los dientes de Caperucita”, “Maternidad” y “Besacalles” son algunas de las obras escritas por este colombiano que, además de su afición por la literatura, también supo interesarse por el teatro y el cine.

A lo largo de su vida, Andrés Caicedo ingresó como actor al Teatro Experimental de Cali, realizó críticas cinematográficas para diversas publicaciones y fundó, junto a Ramiro Arbeláez, Hernando Guerrero y Luis Ospina, el Cine Club de Cali.

En materia de reconocimientos, cabe destacar que el autor ganó el I Concurso Literario de Cuento de Caracas, el Primer Festival de Teatro Estudiantil de Cali, el certamen organizado por la Universidad del Valle y el concurso nacional de cuento de la Universidad Externado de Colombia, entre otros. Además, gran parte de su obra literaria fue traducida a varios idiomas, tales como el francés, el italiano y el alemán.

31
Jul

Literatura chilena

Publicado por Julián Pérez Porto

Antes de que los conquistadores españoles se establezcan en el territorio chileno, la literatura de dicha región ya había florecido. Los relatos en lengua araucana se caracterizaban por la riqueza de sus expresiones, aunque eran transmitidos en forma oral o por representaciones materiales, ya que los araucanos no habían desarrollado la escritura.

Gabriela MistralPor lo tanto, la oratoria era el principal género literario de la literatura chilena precolombina. Por ejemplo, los poetas araucanos asistían a los entierros de los muertos y recitaban sus composiciones, que luego eran retribuidas por los parientes del difunto.

Durante el periodo colonial, el militar español Pedro de Valdivia (1497-1553) redactó sus “Cartas a Carlos V”. El también español Alonso de Ercilla (1533-1594) fue el autor de “La Araucana”, un poema épico que narra la guerra entre los europeos y los mapuches. Otro escritor que se destaca en esta época es Pedro de Oña (1570-1643), nacido en Chile y autor de “El Arauco domado”.

En el siglo XVIII, la literatura chilena comienza a forjar su identidad nacional. Aparecen figuras como Vicente Pérez Rosales (1807-1886), José Joaquín Vallejo (1811-1858, conocido por su seudónimo Jotabeche), Salvador Sanfuentes (1817-1860), José Victorino Lastarria (1817-1888) y Alberto Blest Gana (1830-1920, considerado el padre de la novela chilena), quienes en su mayoría se destacaron también en otros ámbitos, como la política, la diplomacia y el periodismo.

Es durante el siglo XX cuando surgen los principales referentes de la literatura chilena. Vicente Huidobro (1893-1948) fue el inventor del creacionismo, una corriente relacionada con las vanguardias. Pablo de Rokha (1894-1968) obtuvo el Premio Nacional de Literatura en 1965, mientras que Gabriela Mistral (1889-1957) y Pablo Neruda (1904-1973) se hicieron acreedores del Premio Nobel de Literatura.

José Donoso (1924-1996), Jorge Edwards (1931), Óscar Hahn (1938), Isabel Allende (1942, autora de “La casa de los espíritus”) y Roberto Bolaño (1953-2003) son otros grandes escritores de la literatura chilena contemporánea.

31
Jul

Autores de cuentos

Publicado por Verónica Gudiña

En general, los escritores no suelen acotar sus producciones literarias a un solo género. Aquel que ha escrito cuentos, es probable que, en algún momento de su vida, decida dedicarse a la creación de una novela. Lo mismo con los poetas que se atreven a probar con los textos en prosa.

Autores de cuentosSin embargo, hay escritores que se han especializado en el cuento, una narración breve de hechos ficticios. Y también hay cuentistas reconocidos que decidieron aportar su experiencia y consejos a las nuevas generaciones.

Este es el caso de Horacio Quiroga, el autor de “Cuentos de la selva” y “Cuentos de amor, de locura y de muerte”, entre otras obras. Este cuentista uruguayo fue el creador del “Decálogo del perfecto cuentista”, donde brinda una serie de pautas a seguir por los escritores.

Para Quiroga, es necesario que el autor crea en un maestro “como en Dios mismo”. El literato destaca cuatro exponentes del cuento: Edgar Allan Poe, Guy de Maupassant, Rudyard Kipling y Antón Chéjov. Más allá de esto, recomienda resistir todo lo posible a la imitación.

Por otra parte, el cuentista debe comprender que el arte es “una cima inaccesible” que no se puede dominar, pero al que hay que amar con todo el corazón. Quiroga asegura que no hay que tener fe ciega en la capacidad para el triunfo, sino en el ardor con el que se lo desea.

Otro consejo del cuentista uruguayo es que un autor no debe empezar a escribir un cuento sin antes saber hacia dónde se dirige. Además opina que no hay que exagerar con las adjetivaciones para no abusar del lector.

El autor de cuentos no debe pensar en la impresión que causará su relato: debe limitarse a tener en cuenta el pequeño ambiente de sus personajes y no escribir bajo el influjo de la emoción.

Por último, es importante tener en cuenta la definición de cuento que realiza Quiroga. El escritor uruguayo destaca que “un cuento es una novela depurada de ripios”. Esta frase hace referencia a la consistencia que debe tener una narración breve y que nunca puede olvidar un cuentista.

31
Jul

Fallece el escritor mexicano Alejandro Aura

Publicado por Julián Pérez Porto

Ayer por la tarde, el cáncer de pulmón que lo aquejaba desde hacía más de tres años le ganó la batalla al poeta y dramaturgo Alejandro Aura, quien falleció en el hospital madrileño universitario de La Princesa acompañado por su esposa Milagros y María, una de las tres hijas que tuvo el escritor con Carmen Boullosa.

Alejandro AuraSegún trascendió, tras haber sido velado en el tanatorio Parque de San Isidro, los restos del autor de obras como “Los baños de Celeste” y “Volver a casa”, entre otras, fueron incinerados en El Escorial y sus cenizas serán trasladadas hasta el Distrito Federal para cumplir la última voluntad de este mexicano que deseaba que sus restos fueran mezclados “con el hormigón empleado en alguna obra” de su ciudad natal.

Respecto a posibles actos en honor a su memoria, la viuda de Aura ha revelado ante la agencia EFE que México ya evalúa la posibilidad de rendirle un homenaje a través del Instituto Nacional de Bellas Artes (INBA) y la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), mientras que en Madrid la idea es organizar un evento “festivo” para mediados de septiembre tal como él hubiera querido: “con amigos que lean sus poesías y beban en su honor”.

Cabe destacar que, a lo largo de su extensa trayectoria, este poeta, dramaturgo, narrador y director de escena nacido el 2 de marzo de 1944 en la Ciudad de México creó cerca de treinta obras literarias y recibió una gran cantidad de galardones, entre los que se destacan el Premio Latinoamericano de Cuento y el Premio Nacional de Poesía. Además de dedicarse a la escritura, Aura dirigió varios talleres de poesía, dictó cursos de Teatro Clásico, Danza y Montaje Escénico, fundó el Club Nacional de Lectura Aureolas, fue director general del Instituto de Cultura de la Ciudad de México y director del Instituto de México en España, entre otras actividades.

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