«Orbital», de Samantha Harvey (Anagrama)

Te recomendamos esta novela de Samantha Harvey, traducida por Albert Fuentes para Anagrama. Un viaje a las estrellas.

Orbital, de Samantha Harvey
 
 

En las mejores novelas no pasan cosas extraordinarias. Las narraciones que no olvidamos tienen una mirada, una voz, que las vuelve únicas. No resulta llamativo, por tanto, que en Orbital de Samantha Harvey no haya grandes anécdotas ni muchos efectos especiales, porque es precisamente esa visión mínima lo que la vuelve sublime. Esta novela, ganadora del Premio Booker 2024, es una de las lecturas espaciales más recomendables de la última década.
 
 

Cuidar la atención en la narración

Quienes amamos la escritura y estamos buscando constantemente nuevas ideas para nuestra creatividad, disfrutamos especialmente de aquellas obras que nos ofrecen algo nuevo. Y esto es lo que me ha ocurrido con Orbital de Samantha Harvey, publicado por Anagrama con traducción de Albert Fuentes.

Estamos acostumbrados a que las historias en el Espacio sean espectaculares y estén protagonizadas por héroes. Samantha Harvey le da una vuelta a esto para presentarnos el viaje de seis astronautas a bordo de la Estación Espacial Internacional. Un día en su vida. Dieciséis órbitas, dieciséis amaneceres, casi setecientos mil kilómetros. No hay una misión extraordinaria, ni un conflicto que amenace el destino de la humanidad, ni una sucesión de acontecimientos destinada a mantener la tensión narrativa. Lo que vemos a estos seis navegantes de las estrellas contemplar el planeta, su casa, la Tierra, mientras trabajan, recuerdan, duermen y mantienen un diálogo cercano.

La autora no aprovecha el ambiente para propulsar una obra vertiginosa, pensándolo como la materialización de los logros tecnológicos, sino que trabaja con la idea del privilegio de pensar desde esa perspectiva en la condición humana, con estas vistas cenitales, que imponen una transformación en la percepción de ese mundo conocido. De alguna manera, la autora nos impulsa a volver a la idea de espiritualidad que nos proponía Gaston Bachelard, la inmensidad es el camino directo a nuestro interior más íntimo, y nos ayuda a comprender la vulnerabilidad de la que estamos hechos.

Perspectiva es el término que mejor define esta obra. Uno de los mayores logros de la autora ha sido convertir la mirada cenital en una experiencia tremendamente íntima. Precisamente, desde esa gran distancia, los astronautas vuelven en el tiempo y el espacio a sus recuerdos y evocan pérdidas y añoranzas, mientras imaginan esos lugares por los que están pasando, a tantos kilómetros de distancia. En este juego narrativo, la autora nos invita a pensar que lo lejano y lo cercano ya no son categorías opuestas, pueden coincidir en el presente: lo vemos en que cuanto más se alejan de la Tierra, los viajeros estrechan con intensidad el vínculo con ella.

Samantha Harvey, Orbital

Un viaje a las estrellas junto a unos astronautas

Un trabajo formal extraordinario


Un recurso que usa de forma extraordinaria Harvey
y que acompaña esa experiencia es la progresión del argumento. No se limita a hacer avanzar la historia siguiendo la línea de la narrativa tradicional sino que se decanta por la superposición de imágenes y con una estructura fragmentaria que se compone de observación, estados de conciencia, remembranzas, colores. Algunos motivos se repiten a lo largo de la historia provocando un viaje que gira en círculos concéntricos. La precisión de las descripciones físicas y abstractas es otro de los puntos estimulantes de la lectura. De alguna manera, es una novela que celebra la belleza de la vida.

En línea con la reflexión ecopoética, la autora plantea algunas inquietudes en torno a las consecuencias de nuestro comportamiento en el medio ambiente. Aunque la novela no adquiere un tono panfletario, sí hay interesantes reflexiones sobre la ecología y un mensaje de cuidado y atención al mundo que nos rodea. Descentrando la atención en lo humano, la autora se proyecta a la valiosa esencia de la naturaleza y nos invita a cuidarla con mayor esfuerzo. Hay en la escritura una preocupación responsable por aquello que está en riesgo de desaparecer si no cambiamos de actitud.

Orbital es una novela extraordinaria donde la belleza y el cuidado del lenguaje vuelven más disfrutable la lectura. No es una historia con mucha acción, la apuesta está enfocada en los sentimientos y el paisaje y nos invita a detenernos en lo mínimo, en lo que no destaca pero sostiene toda la estructura que hace posible la vida. ¿Y si nos atrevemos a mirar el mundo desde otra escala? ¡No te pierdas esta magnífica novela donde el viaje exterior es un viaje al corazón de nosotros mismos!

Samantha Harvey

Una lectura espacial que se centra en lo pequeño íntimo

Comentarios1

  • Daniel Omar Cignacco

    Orbital (2023), la novela de la escritora británica Samantha Harvey ganadora del prestigioso Premio Booker 2024, es una obra singular que desafía las estructuras tradicionales de la narrativa de ciencia ficción o del thriller espacial. En lugar de centrarse en invasiones alienígenas, fallos catastróficos del sistema o batallas intergalácticas, Harvey nos invita a una meditación lírica, íntima y profundamente conmovedora sobre la Tierra, vista desde unos 400 kilómetros de altura.

    Aquí tienes una reseña y análisis de sus puntos clave:

    El Argumento: Un día en la Estación Espacial Internacional
    La novela transcurre en el transcurso de un solo día (24 horas) a bordo de la Estación Espacial Internacional (EEI). Durante este tiempo, la estación completa 16 órbitas alrededor de la Tierra, lo que significa que sus tripulantes presencian 16 amaneceres y 16 anocheceres.

    La tripulación está compuesta por seis astronautas y cosmonautas (dos estadounidenses, dos rusos, una británica y un italiano). No hay un gran conflicto central que mueva la trama; el "argumento" es la contemplación del planeta, las rutinas diarias de los astronautas (hacer ejercicio, comer alimentos deshidratados, realizar experimentos) y la gestión de sus vidas emocionales internas mientras flotan en el vacío.

    Los Temas Centrales
    1. El "Efecto Perspectiva" (Overview Effect)
    El núcleo de la novela es la transformación cognitiva que experimentan los astronautas al ver la Tierra desde el espacio. Harvey captura con una prosa poética deslumbrante cómo desaparecen las fronteras políticas. Desde el espacio, los conflictos humanos parecen minúsculos, pero la vulnerabilidad del planeta se vuelve angustiantemente evidente.

    2. El Tiempo y la Distancia
    Al fragmentar el día en 16 ciclos de luz y oscuridad, Harvey subvierte nuestra idea del tiempo. La distancia de los astronautas con respecto a sus hogares se intensifica cuando uno de ellos recibe la noticia de la muerte de su madre en la Tierra. La imposibilidad de regresar o de vivir el duelo de manera convencional resalta el aislamiento y el sacrificio de la misión.

    3. La Fragilidad de la Belleza
    La autora no ignora la crisis climática. A través de los ojos de los personajes, vemos supertormentas, incendios forestales y el deshielo de los glaciares. La Tierra es descrita como una obra de arte viva, pero dolorosamente frágil, protegida solo por una finísima capa de atmósfera.

    "Queremos pensar que el espacio nos hace sentir pequeños, pero en realidad nos hace sentir inmensos, expandidos, como si estuviéramos conectados a todo lo que alguna vez existió".

    Estilo y Prosa
    Lo que hace que Orbital sea una obra maestra es la prosa de Harvey. Es una novela corta (apenas supera las 150 páginas), pero cada frase está cargada de una belleza casi hipnótica. Su estilo es intensamente descriptivo y filosófico; utiliza el lenguaje de la ciencia (trayectorias, órbitas, gravedad) para construir metáforas sobre la condición humana y la soledad.

    Es un libro que exige una lectura pausada. No buscas saber "qué pasa después", sino quedarte suspendido en las imágenes que la autora evoca: los desiertos que parecen lienzos abstractos, las luces de las ciudades nocturnas como colonias de luciérnagas y el azul infinito del océano.

    Veredicto
    Orbital es una carta de amor a nuestro planeta y un recordatorio de lo que compartimos como especie. Samantha Harvey logra el milagro de escribir una novela espacial que, en lugar de mirar hacia las estrellas y lo desconocido, dobla la mirada hacia adentro, hacia nosotros mismos.

    Es una lectura imprescindible para quienes buscan literatura que combine la precisión científica con la profundidad espiritual y poética. Un triunfo literario que justifica con creces su reconocimiento internacional.



Debes estar registrad@ para poder comentar. Inicia sesión o Regístrate.