Así como a diario surgen nuevos autores, también hay otros que se alejan, aunque éstos jamás desaparecen porque sus libros constituyen una garantía de permanencia eterna. Quien por estos días protagonizó un retiro forzado de este mundo fue Beryl Bainbridge, una novelista británica que falleció durante el último viernes como consecuencia de un cáncer que obligó a ingresarla a un hospital de Londres.

Beryl BainbridgeEsta mujer nacida en Liverpool el 21 de noviembre de 1934 supo destacarse a lo largo de su vida como articulista (actividad que llevó a cabo en diversos periódicos de su país) y creadora de relatos enmarcados en la comedia negra, una tarea que le permitió obtener popularidad y reconocimiento a nivel internacional.

Si bien su talento no alcanzó para hacerla merecedora del prestigioso Premio Booker para el cual estuvo nominada en cinco oportunidades, sí resultó suficiente para que los críticos literarios de su país la consideraran como un “tesoro nacional”.

Beryl Bainbridge, responsable de títulos como “The dressmaker”, “Injury time”, “A weekend with Claud”, “The bottle factory outing”, “Every man for himself”, “Master Georgie” y “An awfully big adventure” (material que, tiempo después, sería adaptado con gran éxito a la pantalla grande), de todas formas, tuvo el honor de recibir el Premio Whitbread y el título de Dama del Imperio Británico.

Tras conocerse la noticia de su fallecimiento, el gobierno británico no dudó en manifestar su pesar por esta “pérdida terrible”. En declaraciones a la prensa, el ministro de Cultura Ed Vaizey la recordó como una mujer que, “por más de cuarenta años ha sido reconocida con razón como una de las grandes del mundo, con una voz original y un espíritu tremendo”, mientras que la editora estadounidense Kent Carroll prefirió resaltarla como “una maravilla, amable y generosa con un fino sentido del humor sobre el absurdo”.

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