Sin duda, 1719 no fue un año más en la vida del escritor, periodista y espía inglés Daniel Defoe. Es que, por ese entonces, el autor daría a conocer el libro “Robinson Crusoe”, una obra que no sólo le otorgaría fama internacional a su creador y se convertiría en uno de los clásicos más leídos y traducidos alrededor del mundo, sino que también se convertiría en la primera novela inglesa.

Aunque es un relato de ficción, es importante destacar que la trama de este trabajo que ha tenido una gran cantidad de adaptaciones cinematográficas está inspirada en las experiencias de dos náufragos de la vida real: el marinero escocés Alexander Selkirk, quien permaneció durante cuatro años en una isla desierta, y Pedro Serrano, un capitán de marina español que logró sobrevivir a un naufragio y, tras ocho años de aislamiento, pudo ser rescatado.

“Vida y extraordinarias y portentosas aventuras de Robinson Crusoe de York, navegante”, tal el título con el que fue bautizada la obra en un principio, cuenta las vivencias de Robinson Crusoe, la única persona que queda viva después de que el barco en el que se trasladaba naufragara.

Al descubrirse solo en una remota isla tropical, el protagonista decide proclamarse gobernador de la región y, a partir de entonces y a lo largo de 28 años, comienza a trabajar sin descanso para satisfacer todas sus necesidades. Por otra parte, para no quedarse sin conciencia social, este aventurero individuo se obliga a diario a hablar consigo mismo y a darle vida a distintos personajes con el fin de no perder la cordura.

Años más tarde, Robinson Crusoe dejará atrás la soledad con la llegada de Viernes, un indígena que habitaba una isla vecina y, a partir del encuentro con este náufrago, pasará a ser su compañero y sirviente.