Esta novela de misterio creada por el escritor escocés Arthur Conan Doyle, cuyo lanzamiento se produjo en julio de 1887, constituye la carta de presentación del famoso detective Sherlock Holmes y marca el inicio de la serie de aventuras protagonizadas este mítico personaje, las cuales fueron dadas a conocer a través de distintos libros.

En “Estudio en Escarlata”, una obra que llegó a ser ilustrada por el padre del autor y, en un principio, había sido bautizada “Una madeja enmarañada”, Doyle narra el inicio de la relación establecida entre el investigador y su fiel e inseparable amigo Doctor Watson (quien a poco de conocerlo consigue descubrir la afición de Holmes hacia el violín, el tabaco de pipa y la resolución de casos complejos), y seduce al lector con un relato policial inspirado en un caso real ocurrido en Londres: la desaparición de un panadero alemán llamado Urban N. Stanger.

En este contexto, la intriga se desencadena a partir de que el legendario detective es convocado para hallar al culpable de un asesinato. La escena del crimen le ofrece una casa desierta, un cadáver que aparenta no tener heridas, el desconcierto de algunos oficiales de Scotland Yard y una misteriosa frase escrita con sangre en una pared. El desafío de Holmes, pues, es acumular pruebas, determinar cuáles de esas podrían ser pistas falsas y llegar a encontrar, junto a su flamante compañero de habitación, al criminal verdadero.

Es importante destacar que “Estudio en Escarlata” está dividida en dos partes. La primera se caracteriza por estar narrada en primera persona por Watson, razón por la cual recibió el nombre de “Reimpresión de las memorias de John H. Watson, doctor en medicina y oficial retirado del Cuerpo de Sanidad”, mientras que la segunda se titula “La tierra de los santos” y tiene como objetivo explicar los misterios planteados a lo largo del libro.