Los contenidos literarios pueden entretener, aburrir, entusiasmar, decepcionar o motivar a más de un lector para que éste encare la vida con optimismo, pero no tienen el poder de transformar la realidad. Es la persona quien le atribuye un sentido a una determinada obra, por eso nunca se debería perder de vista que las soluciones a los problemas no pueden (o no deberían) ser encontrados en un libro.

El milagro más grande del mundoNi siquiera los llamados libros de autoayuda consiguen efectos reparadores en todos los casos. En este tipo de materiales es posible hallar frases o ideas valiosas que sirvan como disparadores de acciones nuevas, pero sería caer en un grave error llevar a la práctica todas las recomendaciones que aparecen en el texto o convencerse de que todo lo que allí dice es la clave para ser felices y exitosos.

Las propuestas literarias están pensadas para ser disfrutadas en cualquier momento y lugar, aunque hay obras que permiten reflexionar y extraer ciertos consejos para mejorar nuestra realidad cotidiana, tal como sucede con “El milagro más grande del mundo”.

Este libro, creado hace algunos años por el talentoso escritor estadounidense Og Mandino, busca guiar al lector hacia la recuperación de la autoestima perdida y ayudar a quien confía en él a redescubrir su verdadero yo y a explotar al máximo su energía vital. Son muchas las pautas y las herramientas esperanzadoras que ofrece este material para enriquecer el espíritu del ser humano, pero cada lector debe tener la claridad mental suficiente como para ser consciente de sus fortalezas y debilidades y saber hasta dónde puede llegar su crecimiento personal.

Si este texto consigue cautivarlos, tal vez disfruten también el contenido de “El vendedor más grande del mundo” y “El ángel número doce”, otros de los interesantes títulos que forman parte de la producción literaria de Og Mandino.