Los lectores que, sin importar en qué año o región del mundo, hayan resultado cautivados por el inicio de la saga Dollanganger (una colección que desarrolló hace varias décadas la escritora estadounidense Cleo Virginia Andrews), deberían conseguir un ejemplar de “Jardín sombrío” para terminar de conocer detalles de esta exitosa serie literaria.

Jardín sombríoPara apreciar mejor el contenido de esta propuesta, lo más recomendable es respetar el orden de aparición de cada tomo. De este modo, el primer acercamiento a las vivencias de los hermanos que protagonizan la historia debe hacerse a través de “Flores en el ático”, mientras que “Pétalos al viento” debe ser disfrutada en segundo lugar.

Si aún hay deseos de mantenerse como testigos de las experiencias que atraviesan los Dollanganger, entonces habrá que completar el proceso de lectura con títulos como “Si hubiera espinas” y “Semillas del ayer”. Claro que, si se llega hasta estas últimas alternativas, sería una picardía no interesarse por “Jardín sombrío”, el relato que marca el final de la serie.

Esta novela apareció por primera vez en 1987, meses después del fallecimiento de la autora. Para que este trabajo no perdiera su importancia por no estar terminado, Andrew Neiderman asumió el desafío de concluirlo.

En este libro, como podrán comprobar aquellos que lo disfruten, la trama gira en torno a los acontecimientos que determinarían el rumbo del destino de la familia Dollanganger. Según se recuerda, cuando Olivia, la novia de Malcolm Foxworth, llegó a Virginia, nada hacía suponer que, a partir de entonces, se iniciaría una historia marcada por las pasiones prohibidas y los secretos. Sin embargo, con el tiempo la realidad se volvió extraña y el ático de la mansión se convirtió en un escenario terrorífico.

Si han tenido oportunidad de descubrir en algún momento esta saga de V.C. Andrews, el mejor consejo es que no se pierdan la posibilidad de disfrutar el final de esta exitosa colección.