Caricatura por Omar Santana

…Tiempo engendró un huevo; también esta tradición lo hace criatura de Tiempo.
Damascio en De princ. 123 bis (III 161, 19 Westerink)

La vida es un compuesto sin definir a pesar de las definiciones, pero sabemos que factor tan determinante como lo es el tiempo, la regula definitivamente. Si no podemos definir la vida, mucho menos el tiempo; olvídese de los eruditos y los filósofos y de las matemáticas, incluso de la física, y saque sus propias conclusiones. ¿Ha pensado cómo tratar de sacar ventaja del tiempo?

El tiempo, ese que muy pocas veces puede considerarse nuestro mejor aliado, nos envuelve en su cronometría tenaz. Contumacia, obstinación, porfía, todo sinónimo, sí, pero eso es usted ahora sentado frente a su computador u ordenador disponiendo de una parte de su tiempo. Digamos entonces que en momentos como éste, en que probablemente usted impone su ley de terquedad, navega con tiempo a favor, pero… ¿qué hacer con tiempo en contra?, ¿qué hacer cuando ni la tozudez nos sirve para sacar un poco de tiempo?

Llamamos mente a esa parte de nuestra conciencia que se la pasa trabajando todo el tiempo; tanto consciente como inconscientemente. Sabemos también que la memoria juega un papel fundamental en el almacenamiento de ideas, y si a esto agregamos que la memoria, por sí misma, se encarga de organizar, en la manera que le son suministrados, los datos que procesa y almacena a la vez, en sus diferentes estratos según la frecuencia en el uso que damos a esos datos, no nos es nada difícil sospechar, que tanto como seamos de organizados, o lo contrario, en nuestras vidas, así tendrá nuestra mente que trabajar, lo justo o en demasía para organizarse. Factor que además ejerce su carga positiva o negativa en el tiempo de nuestro tiempo particular; a babor o a estribor, simplemente hay que poner proa al tiempo.

Este factor que regula la vida, puede estar afectándole más de lo que debiera. ¿Ha pensado que la causa puede ser la falta de organización?, ¿ha pensado que para organizar la vida se requiere, primero y ante todo, organizar la mente?, pero, ¿cómo organizar la mente, si no tiene usted organizada la vida? ¿Es un ciclo éste que una vez iniciado no sabemos dónde comenzó porque el uno recae en el otro y el otro en el uno? Preguntas y más preguntas, pero ayer comentaba a un amigo un trabajo lleno de maravillosas interrogantes, una vez que recordaba a Einstein, gran conocedor del tiempo quien opinaba que plantear las incógnitas o los enigmas es a veces mucho más importante que desentrañar sus meollos. Claro, el conocer cómo plantear, suele llevarnos a emplear la mente y sacar mejor partido de la misma, por ende, puede conducirnos directamente a obtener soluciones. Así lo confirman los grandes descubrimientos de la historia. El quid está en plantear muy bien el problema. Es por ello que dependiendo en cuál de los dos aspectos radique su punto débil: organización o planteamiento correcto, por alguno hay que empezar y si nos guiamos por lo dicho hasta este punto, pienso que lo segundo es buena herramienta.

Como dice Dasmacio, somos criaturas de Tiempo, y aunque ello nos conduzca a pensar en que es por eso que el tiempo no sólo nos regula, sino que muchas veces nos aplasta, puede que no sea tan difícil, como creemos, el invertir la fórmula, aunque por supuesto, y como todo propósito, requiere disposición por nuestra parte.

Campeando el temporal o dejándonos llevar por el suave escarceo de una corriente, el tiempo estará solamente a nuestra disposición según seamos de lúcidos a la hora de organizarnos y plantearnos sus incógnitas. Inténtelo, y finalmente, y aunque parezca inverosímil su vida se desenvolverá mucho mejor dentro de ese, su nuevo tiempo.

Una buena fórmula: comience a organizar su mente por medio de aprender a plantear las interrogantes. Se lo recomiendo.

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