Poesía indígenaLas culturas indígenas y autóctonas han sido claves en el desarrollo de la poesía latinoamericana. Mucho antes de la llegada de Cristóbal Colón al continente, en lo que fue mal llamado como el “descubrimiento” de América (¿cómo descubrir un territorio poblado por otros seres humanos?), diversos grupos se dedicaban a las actividades poéticas, ya sea desde la tradición oral o mediante escritos.

Es imposible no mencionar al Popol Vuh (o Popol Wuj), el libro sagrado que recopila distintas leyendas del Quiché, una reino maya ubicado al sur de Guatemala. Esta narración pretende explicar el origen del mundo, los fenómenos naturales y las civilizaciones.

De maíz amarillo y de maíz blanco se hizo su carne;
de masa de maíz se hicieron los brazos y las piernas
del hombre. Únicamente masa de maíz entró en la carne
de nuestros padres…

(fragmento del Popol Vuh)

La poesía maya también reconoce textos como “Canción al flechador”, un canto ritual que propone

Alza bien tu frente,
alista bien la mirada,
no hagas errores
para que alcances tu premio.

En el México precolombino, por otra parte, aparece la figura de Nezahualcòyotl (1402-1472), quien fuera el monarca de la ciudad-estado de Tetzcuco y uno de los principales poetas de la cultura mexicana.

Con flores escribes, Dador de la vida,
con cantos das color,
con cantos sombreas
a los que han de vivir en la tierra.

(fragmento de “Con flores escribes”, de Nezahualcòyotl)

La poesía indígena, claro, no se limita a las producciones precolombinas. Podemos recordar a Andrés Henestrosa, el poeta, narrador, ensayista, historiador y político que falleció en enero de este año. Hasta los 15 años de edad, Henestrosa sólo dominaba las lenguas indígenas zapoteca y huave.

Aunque aprendió español y hasta llegó a ser miembro de la Academia Mexicana de la Lengua, Henestrosa no dejó de ser un gran divulgador de la literatura indígena. Es que las culturas siempre deberían poder convivir en paz, aunque la historia parezca demostrarnos lo contrario.