Poemas de soledad
May
Poemas de soledad
Julián Pérez PortoExisten muchas formas de estar en soledad. Todos hemos estado solos en ocasiones circunstanciales, pero con la tranquilidad de que, en algún momento, alguien vendría a acompañarnos. Distinta suerte corre quien, por diversas circunstancias de la vida, se encuentra verdaderamente solo, sin nadie que se preocupe ni comparta sus penas y alegrías.
Hay quien la soledad lo atrapó desprevenido y, casi sin darse de cuenta, se descubrió rodeado de ausencias. Pero también existe aquel que goza de su soledad y se esfuerza por mantenerla, tal vez convencido del refrán que reza “mejor solo que mal acompañado”.
Lo cierto es que hay que aprender a convivir con la soledad. Es vital aceptar la compañía de uno mismo y poder vivir en paz con la conciencia propia. Como dijo el poeta Gustavo Adolfo Bécquer, “la soledad es el imperio de la conciencia”.
El tema de la soledad es de frecuente reflexión para los escritores e intelectuales. Pero si hay alguien que ha experimentado realmente el sentimiento, es la poeta estadounidense Emily Dickinson. La autora, fallecida en 1886, pasó gran parte de su vida encerrada en una habitación de la casa paterna. De hecho, en sus últimos quince años de vida, sólo se la vio en los jardines del hogar. Incluso dicen que, a partir de 1883, dejó de salir de su habitación, presa de una extraña fobia social. En una ocasión, Dickinson no dudó en afirmar: “Soy huésped de mí misma”.
No se trata de caer en un exceso de lirismo y de menospreciar el contacto humano y las relaciones sociales, imprescindibles para una vida plena. Pero parece evidente que Dickinson nunca estuvo del todo sola: siempre la acompañó su poesía.
Los poemas de soledad son un reflejo de la angustia que conlleva la situación y, a la vez, una forma de combatirla. “Ausencia” de Jorge Luis Borges y “Alma desnuda” de Alfonsina Storni, por ejemplo, son algunas muestras de cómo las mejores plumas han reflexionado sobre el tema.














18 de Mayo de 2008 a las 18:49
me encanta este tema pero es muy dificil cuando se ha de convivir con tristesas como cuando se pierde un ser querido de la cual era la unica persona de la que se dependia de todas las formas y cuando se es joven y se queda a la deriva hay que tener demaciada recignacion y valor para incistirce asi mismo que seguir viviendo vale la pena pero creamen lo vivi y se puede lograr demora y la lucha contra los vicios y malas in fluencias pero siempre encontraras a algien no es tan bueno estar solo
19 de Mayo de 2008 a las 9:15
La soledad es un espacio en el cual disfrutas tu compañía. En ocaciones los momentos de soledad son los más intesos que vives. Apreder a estar con ellos, es lo más difícil.
19 de Mayo de 2008 a las 12:31
La soledad es una cantidad minima de tiempo, que dedicamos a nosotros mismos, reflexionamos, recordamos vivencias, tenemos infinidad de pensamientos…creo, que la soledad es agradable, es reconfortante, nos ánima a hacer o a dejar de hacer, en fin…en realidad mi temor es sentirme sola, aún teniendo a los seres que amo a mi alrededor.
19 de Mayo de 2008 a las 14:42
Que buena es la soledad, dialogar con nosotros mismos, buscar en el alma esas aristan que tantas veces nos duelen y también a aquellos que estan a nuestro lado, es bueno frecuentarla, saber que esta ahí cuando la necesitamos, pero que dificil es cuando nos sentimos solos, todo se achica o amplia, segun la ocacion o momento que estemos viviendo, se ahueca el pecho, y el alma se nos pierda, no sabemos ir ni venir, como duele estar solo.
21 de Mayo de 2008 a las 12:26
Redondilla
S O L E D A D
El chiquillo ya no juega
en los charcos, no se porqué,
la alegría se le fue,
¡ya ni a eso llega!
Si tiene hastío y sueño
se busca un dintel,
cubriéndose con un papel
y duerme como un leño.
¿En dónde está su candidez?
es solamente un niño,
¿y en donde el cariño?
¡su vida está al revés!
Llora de tristeza en verdad,
“este mundo no es su lugar”
no conoce que es el hogar
¡es muy grande su soledad!
A. Rafael Mérida Cruz-Lascano