El teatro es uno de los géneros literarios que tiene la ventaja de hacer disfrutar doblemente con sus obras. Por un lado, con su lectura individual y personal y por otro, cuando ellas se representan sobre un escenario.

En este sentido, uno de los autores que más ha conseguido ambas cosas es el escritor Jacinto Benavente, un hombre adelantado a su tiempo, sufridor de difíciles situaciones personales y caracterizado, profesionalmente hablando, por su calidad artística. De ahí que llegara a convertirse en Premio Nobel de Literatura.

Diversos fueron los géneros que desarrolló pero como decimos fue en el teatro donde logró mayor número de éxitos y donde nos dejó una serie de libros que están considerados obras maestras.

Uno de sus trabajos más admirados y reconocidos es Los Intereses Creados. En el año 1907 fue cuando vio la luz este relato que gira entorno a la figura de dos pícaros, Leandro y Crispín. Ambos personajes, en pleno siglo XVII, se trasladan hasta una ciudad italiana para intentar hacer fortuna.

¿La manera de lograrla? Embaucando a la población haciéndole creer que Leandro es un hombre adinerado. De esta manera, se marca como objetivo el enamorar a la hija (Silvia) de Polichinela, un auténtico rico.

El problema surgirá cuando, de verdad, nazca entre los dos citados personajes (Leandro y Silvia) una historia de amor y cuando el padre de ella descubra el engaño que los pícaros estaban llevando a cabo.

El amor a más de dos bandas

Como una de las mejores obras teatrales de España está considerada esta que hemos mencionado anteriormente y lo mismo sucede con La Malquerida, que fue publicada en el año 1913. En este caso, el escenario en el que transcurre la historia esla Hacienda El Soto donde viven una viuda (Doña Raimunda) y su hija (Acacia).

Toda la trama da inicio cuando la madre vuelve a contraer matrimonio con otro hombre (Esteban) quien se encuentra con la hostilidad y el rechazo de Acacia. Una oposición que, sin embargo, ocultará una sorprendente razón: el amor y la atracción que padrastro e hijastra sienten.

Ese citado sentimiento será, por su parte, el que llevará a Esteban a espantar a todos aquellos pretendientes que le van apareciendo a la joven. Hechos todos ellos que comenzarán a propagarse y que harán que Acacia empiece a ser conocida como “La Malquerida”.

El amor es también el protagonista principal de otra de las obras más afamadas de Jacinto Benavente: Señora Ama. En 1908 fue cuando se estrenó oficialmente dicho trabajo que narra la historia de Dominica, una mujer recién casada que, sin embargo, tendrá que aguantar las continuas infidelidades de su esposo (Feliciano).

Y lo sobrelleva bien porque sabe que, a pesar de todas las féminas que pasan por sus brazos, él siempre vuelve a su lado.

No obstante, todo cambia cuando Dominica queda embarazada pues en ese momento toma la decisión de acabar con los continuos escarceos de su marido.

El amor como vemos está siempre presente en las mejores obras teatrales de Benavente pues es el motor del mundo. Pero eso no impide que el autor utilice dicho sentimiento para de fondo plantear críticas sociales, la importancia del dinero o el relevante papel de la mujer en la sociedad española.