Existen distintos parámetros para considerar si una obra ha logrado convertirse o no en un clásico de la literatura. Algunos se fijarán en su influencia y en la forma en que dicha creación trascendió más allá de su autor. Otros, tal vez, enfoquen su mirada hacia el listado de libros más vendidos para destacar a los relatos más populares.

HomeroSin embargo, la noción de literatura clásica hace referencia un cierto periodo histórico. Los historiadores suelen mencionar a este tipo de literatura como aquella en la cual los autores escribían acerca de los dioses (politeísmo), allá por el año 300 A.C. aproximadamente. De esta forma, la literatura clásica abarcaría la literatura griega (desde las primeras producciones hasta el siglo IV) y la literatura romana.

La literatura griega clásica tiene como principal figura al poeta Homero, a quien se le atribuyen las obras épicas más reconocidas: la Ilíada y la Odisea. Otro autor importante de este periodo es Hesíodo, cuya vida aún es discutida por los especialistas que no se ponen de acuerdo respecto a entre qué años vivió. Muchos mencionan a Hesíodo como contemporáneo de Homero y rival de éste en las competencias poéticas.

En cuanto a la literatura romana, se trata de obras escritas en latín (el idioma oficial del Imperio). Es posible distinguir entre dos corrientes o categorías dentro de esta literatura: la indígena (que procede del origen de Roma y de la que apenas quedan fragmentos y vestigios) y la imitada (copias de las obras griegas, mostrando una civilización culta y elegante).

La literatura romana tiene el mérito de haber sido pionera en el desarrollo de la historia como ciencia social. “Annales Pontificum” es mencionada como la primera obra de carácter histórico.

Cabe destacar que, desde que Roma conquista Grecia y hasta la separación del Imperio Romano, se desarrolló un tipo de literatura escrita en lengua griega, pero perteneciente al mundo romano desde el punto de vista político y cultural.