El 10 de septiembre de 1963 nació en Limerick una niña irlandesa llamada Marian Keyes que, con el tiempo, se convertiría en una respetada y exitosa escritora de fama internacional.

Durante su juventud, esta autora criada en Dublín que cursó la carrera de Derecho en la Universidad de Dublín, decidió instalarse en Londres, donde comenzó a ganarse la vida primero como camarera y, después, como empleada en una oficina contable.

Por ese entonces, su tiempo libre lo destinaba a crear relatos breves, pero sin intención de explotar de forma comercial esa faceta artística vinculada al ámbito literario ya que no se creía capaz de escribir una novela en poco tiempo.

Pese a esos pensamientos, Keyes contempló, en un arranque de audacia, la idea de enviar sus trabajos a un editor sólo por curiosidad. Para su sorpresa, las repercusiones respecto a las obras enviadas no tardaron en llegar y le abrieron una puerta importante para lanzarse como escritora.

A partir de ese contacto, esta mujer que se confiesa fanática del calzado, dio por iniciada su carrera como novelista y, al cabo de un tiempo, ya había logrado elaborar su primera novela: “Claire se queda sola”.

Pocos años después, su producción literaria se ampliaría a través de títulos como “Lucy Sullivan se casa”, “Rachel se va de viaje”, “Sushi para principiantes”, “Maggie ve la luz”, “¿Quién te lo ha contado?” y “¿Hay alguien ahí afuera?”, entre muchos otros.

Aunque ella asegura haberse convertido en escritora por accidente, Keyes no puede negar que su talento es innato. No por casualidad, por ejemplo, ha llegado a vender millones de ejemplares, a disfrutar del beneficio de ver sus obras publicadas en más de treinta idiomas y a transformarse en una de las fundadoras del subgénero de la novela romántica conocido como Chick lit: Marian tiene condiciones sobresalientes para el mundo de la escritura, por eso es una suerte que alguien le haya dado la oportunidad de demostrar sus aptitudes.