La vida del escritor búlgaro Ivan Vazov, quien supo destacarse como novelista, poeta y dramaturgo, comenzó el 27 de junio de 1850 en Sopot, una ciudad que abandonaría años más tarde con el fin de completar su formación académica en Kalofer y Plovdiv.

Impulsado por el deseo de ampliar sus estudios en el ámbito comercial, Vazov viajó en 1870 a la ciudad rumana de Oltenita y allí, además de vincularse con los círculos de exiliados búlgaros que peleaban por la independencia de su patria, entró en contacto con Hristo Botev, un poeta y político que lideró el movimiento revolucionario.

Lejos de mantenerse al margen de estas luchas, dos años después de haber publicado en “Revista periódica” su primer poema (un texto titulado “El pino”), este escritor decidió respaldar la causa que buscaba la liberación de su tierra y, tras volver a Sopot, se convirtió en miembro del comité revolucionario local.

Sin embargo, su permanencia en Bulgaria no duraría demasiado tiempo. Después de haber fracasado en el levantamiento llevado a cabo en abril de 1876, Vazov regresó a Rumania y recién regreso a su país en 1878, año en el que se proclamó la independencia búlgara.

Ya con títulos como “El estandarte y Gusla” y “Las tristezas de Bulgaria” publicados, el poeta retornó, una vez más, a su patria y allí dio por iniciada una intensa actividad política que lo llevó, por ejemplo, a desempeñarse como ministro de Instrucción Pública.

Pese a esas responsabilidades asumidas, Vazov nunca dejó de interesarse por el mundo literario ni abandonó la escritura. Así fue entonces cómo reservó tiempo no sólo para crear obras como “Bajo el yugo”, “La epopeya de los olvidados” y “Hacia el abismo”, sino también para fundar la revista “Estrella matutina”.

El fallecimiento de Ivan Vazov, quien está señalado como el poeta nacional de Bulgaria, se produjo en Sofía el 22 de septiembre de 1921.