Ale Khine

Poemas

Poemas publicados 149  

Poemas fusionados publicados 0

  • No ha publicado poemas fusionados.

Participa en los poemas fusionados

El Muro de Ale Khine74

  • Ale Khine

    La verdad no necesita de humana imposición,
    ella sola se impone con el tiempo
    y termina colocando los mitos
    en su lugar correspondiente.

    • Ale Khine

      REVÉS
      (tanka)

      No todo mundo
      soporta la verdad.
      El Universo
      es duro bofetón
      a la ilusión humana.

      • Ale Khine

        ¡Humanidad! ¡Humanidad! ¿Hasta cuándo adquirirás la madurez para advertir que Dios no es más que un mito!

        • Ale Khine

          March, 1999 (HOS)

          Liquid Mind III: Balance

          Lullaby for Grownups 0:00
          Laguna Indigo (Pt. 1) 5:21
          Laguna Indigo (Pt. 2) 11:51
          Laguna Indigo (Pt. 3) 16:57
          Timeless and Tender (Pt. 1) 24:12
          Timeless and Tender (Pt. 2) 30:21
          Dream Messenger (Pt. 1) 36:16
          Dream Messenger (Pt. 2) 42:26
          Balance 50:12

          Total Length: 56:53

          https://www.youtube.com/watch?v=0equ5QrmJL8

          • Ale Khine


            Sobre "Manfredo", de Lord Byron

            Debemos congratularnos de que la editorial Abada nos brinde la posibilidad de leer este admirable poema dramático de Lord Byron (1788-1824), Manfredo (1817), en una edición bilingüe tan exquisita y cuidada como la que nos ofrece Enrique López Castellón, que ha vertido el texto inglés en endecasílabos sueltos de gran finura y musicalidad. Una muy documentada introducción y un aparato de notas que figuran al final del volumen complementan su trabajo. Manfredo es una de las grandes figuras del Romanticismo, símbolo del descontento y la rebeldía, inspiradora de literatos, pintores y músicos; de manera singular: Schumann y Tchaikovski.

            Aunque se le ha comparado con el Fausto, Manfredo anda lejos de la complejidad y riqueza del poema de Goethe; lo que no le resta, por supuesto, su propio interés y atractivo. Manfredo es el prototipo del héroe byroniano: un ser alejado del común de los mortales, desengañado de la esterilidad del conocimiento y atormentado por una culpa (la muerte de su hermana Astarté, cómplice de un amor maldito). Su ambiente natural es la torre de un viejo castillo gótico, testigo de sus vigilias, estudios y meditaciones, así como las elevadas cumbres de las montañas, único escenario digno de sus aspiraciones sobrehumanas. Al igual que Fausto (o incluso que Próspero), Manfredo ha adquirido, gracias a sus estudios, un gran poder sobre los espíritus de la naturaleza, a los que convoca y subyuga a su capricho. La aparición de los siete espíritus que inicia el poema, y sus ulteriores hechizos sobre el desmayado Manfredo, configuran uno de los pasajes más bellos del poema. Por supuesto que estos espíritus, que le obedecen a regañadientes –a él, un simple mortal–, no pueden ayudarlo. Se impone, pues, la desesperación. La escena culminante del poema (o al menos la que más ha sugestionado a los artistas plásticos) tiene lugar en la cima de la Jungfrau, en los Alpes. Rodeado del escenario más sublime imaginable –torrentes que se despeñan en cascadas, gigantescas moles pétreas abatidas, crestas elevadas, precipicios vertiginosos, glaciares…– Manfredo decide poner fin a su existencia. Ni la belleza de la naturaleza, ni las promesas de una vida sencilla o elevada (la música del caramillo, el vuelo del águila) son estímulos suficientes para vivir. Pero cuando Manfredo está en trance de arrojarse al abismo, un cazador que anda por la montaña lo agarra en el último momento y lo obliga a vivir. Su final no será ya tan miserable. La siguiente escena, en el interior de la cabaña del cazador, nos muestra los encantos de una existencia sencilla y auténtica, sin conflictos –tal vez la única digna de vivirse–; pero inasumible por el orgulloso y atormentado espíritu del héroe. La felicidad es quizás posible, pero no para Manfredo.

            Falta quizás en el poema la luminosa presencia de un personaje femenino como Margarita. Aquí el cuadro es aún más oscuro. La amada de Manfredo, Astarté, es poco más que un recuerdo, o un fantasma casi mudo; y la fugaz aparición de la bella bruja de los Alpes –tan fría como la cascada de donde surge– hace poca mella en el protagonista. En este aspecto, al menos, Manfredo se muestra más maduro que Fausto: el rayo de luna del amor ya no lo engaña.

            Reseña de Manuel Fernández Labrada

            https://saltusaltus.com/2013/03/24/manfredo-de-lord-byron/

            • Ale Khine

              https://www.youtube.com/watch?v=S6Mn1UjggBY
              Tschaikowsky: Manfred-Sinfonie ∙ hr-Sinfonieorchester ∙ Vasily Petrenko

              • Ale Khine

                Podría afirmarse que se abraza la pseudociencia en la misma proporción que se comprende mal la ciencia real... solo que aquí acaba la comprensión. Si uno nunca ha oído hablar de ciencia (por no hablar de su funcionamiento), difícilmente será consciente de estar abrazando la pseudociencia. Simplemente, estará pensando de una de las maneras que han pensado siempre los humanos.

                —Carl Sagan, "El mundo y sus demonios" (2005), p. 32

                • Ale Khine

                  https://www.youtube.com/watch?v=1PBhlPeTJ_g

                  Wagner: Der Ring des Nibelungen (arr. De Vlieger) - Radio Filharmonisch Orkest - Live concert HD

                  • Ale Khine

                    El hombre observa el mundo —sus múltiples fenómenos—,
                    pues quiere conocerlo; levanta sus hipótesis
                    y las somete a prueba. Si le resultan falsas,
                    entonces las descarta; si las encuentra ciertas,
                    con estas bases sólidas construye teorías.

                    —Ale Khine

                    • Ale Khine

                      El pensamiento escéptico es simplemente el medio de construir, y comprender, un argumento razonado y —especialmente importante— reconocer un argumento falaz o fraudulento. La cuestión no es si nos gusta la conclusión que surge de una vía de razonamiento, sino si la conclusión se deriva de la premisa o punto de partida y si esta premisa es cierta.

                      —Carl Sagan, "El mundo y sus demonios" (2005), p. 232

                      Ver todos los mensajes de este muro


                      Para poder dejarle un comentario a este usuario debes estar registrad@. Regístrate aquí o si ya estás registrad@, logueate aquí.