Comentarios recibidos en los poemas de Gabriel Hernán Albornoz
La sentencia del hielo
Noa Subin dijo:
Si la guerra deja ruido y sombra, y la paz llega en silencio a revelarnos que todo dolor se nos debía a nosotros mismos, entonces el mayor milagro no es sobrevivir al combate, sino comprender por qué se luchó. Tu poema nos lleva desde el frío del odio hasta el cálido encuentro con la verdad: que fuimos salvados para darnos cuenta de que todo aquello por lo que se sufrió, se debía a nuestra propia falta de amor. Gracias por este canto tan valiente y conmovedor, que nos lleva de la mano desde el rugido del viento hasta la serenidad de quien finalmente comprende. Un abrazo lleno de respeto y admiración.
24 de agosto de 2026 a las 22:29
Noa Subin dijo:
Si la guerra deja ruido y sombra, y la paz llega en silencio a revelarnos que todo dolor se nos debía a nosotros mismos, entonces el mayor milagro no es sobrevivir al combate, sino comprender por qué se luchó. Tu poema nos lleva desde el frío del odio hasta el cálido encuentro con la verdad: que fuimos salvados para darnos cuenta de que todo aquello por lo que se sufrió, se debía a nuestra propia falta de amor. Gracias por este canto tan valiente y conmovedor, que nos lleva de la mano desde el rugido del viento hasta la serenidad de quien finalmente comprende. Un abrazo lleno de respeto y admiración.
24 de agosto de 2026 a las 22:29
La sentencia del hielo
Nelly Cevallos - Liora dijo:
Gabriel, este poema avanza como una revelación. Desde el comienzo, cuando el viento calla y el mar deja de agitarse, ya se siente que algo ha cambiado alrededor del protagonista. Ese amanecer sobre las islas, después de un cielo enlutado, abre una calma que todavía no entendemos del todo.
Luego aparece el arma caída, el proyectil que ya no se oye y esa memoria de haberle quitado la vida al enemigo. Ahí el poema no suaviza lo ocurrido: el personaje carga con lo que hizo, y esa arma termina convirtiéndose casi en una sentencia que vuelve hacia él.
Cuando llega la mañana cálida y aparece quien lo salvó, comienza otro tránsito. Me gusta mucho que lo lleves a volar sobre las montañas mientras él ya no escucha el motor. Esa ausencia del ruido empieza a preparar al lector para comprender que el viaje pertenece ya a otro lugar.
Y entonces le muestras las ruinas. Las casas destruidas, la gente llorando, todo aquello que la batalla dejó detrás. El protagonista contempla por fin las consecuencias de ese odio desde una perspectiva distinta, y ahí el poema se vuelve todavía más doloroso.
El diálogo final me ha hecho llorar, Gabriel. Cuando pide que lo lleven hasta quienes lloran y recibe como respuesta que esa gente llora por él, algo se rompe de golpe. Comprendemos que también él ha quedado del otro lado, que la amenaza de la muerte ya pasó porque la muerte ya ocurrió.
Y el cierre, llegando a los brazos de su Creador, termina de ordenar todo lo anterior con una serenidad que duele. El viento, el arma, las ruinas, el vuelo y ese silencio final adquieren entonces otro sentido.
Has unido guerra, culpa, pérdida, conciencia y tránsito espiritual dentro de una misma historia, dejando que la revelación llegue poco a poco. De verdad, este poema me dejó el corazón helado.
Muy buen trabajo, Gabriel. Sabes construir una escena, sostener el misterio y llevar al lector hasta una última línea que resignifica todo lo leído.
Un abrazo enorrrrrrrrme
— LIORA
24 de agosto de 2026 a las 08:44
Nelly Cevallos - Liora dijo:
Gabriel, este poema avanza como una revelación. Desde el comienzo, cuando el viento calla y el mar deja de agitarse, ya se siente que algo ha cambiado alrededor del protagonista. Ese amanecer sobre las islas, después de un cielo enlutado, abre una calma que todavía no entendemos del todo.
Luego aparece el arma caída, el proyectil que ya no se oye y esa memoria de haberle quitado la vida al enemigo. Ahí el poema no suaviza lo ocurrido: el personaje carga con lo que hizo, y esa arma termina convirtiéndose casi en una sentencia que vuelve hacia él.
Cuando llega la mañana cálida y aparece quien lo salvó, comienza otro tránsito. Me gusta mucho que lo lleves a volar sobre las montañas mientras él ya no escucha el motor. Esa ausencia del ruido empieza a preparar al lector para comprender que el viaje pertenece ya a otro lugar.
Y entonces le muestras las ruinas. Las casas destruidas, la gente llorando, todo aquello que la batalla dejó detrás. El protagonista contempla por fin las consecuencias de ese odio desde una perspectiva distinta, y ahí el poema se vuelve todavía más doloroso.
El diálogo final me ha hecho llorar, Gabriel. Cuando pide que lo lleven hasta quienes lloran y recibe como respuesta que esa gente llora por él, algo se rompe de golpe. Comprendemos que también él ha quedado del otro lado, que la amenaza de la muerte ya pasó porque la muerte ya ocurrió.
Y el cierre, llegando a los brazos de su Creador, termina de ordenar todo lo anterior con una serenidad que duele. El viento, el arma, las ruinas, el vuelo y ese silencio final adquieren entonces otro sentido.
Has unido guerra, culpa, pérdida, conciencia y tránsito espiritual dentro de una misma historia, dejando que la revelación llegue poco a poco. De verdad, este poema me dejó el corazón helado.
Muy buen trabajo, Gabriel. Sabes construir una escena, sostener el misterio y llevar al lector hasta una última línea que resignifica todo lo leído.
Un abrazo enorrrrrrrrme
— LIORA
24 de agosto de 2026 a las 08:44
La sentencia del hielo
El Hombre de la Rosa dijo:
Hermoso y genial tu explendido versar estimado poeta y amigo Grabiel
Saludos de Críspulo desde España
El Hombre de la Rosa
24 de agosto de 2026 a las 02:33
El Hombre de la Rosa dijo:
Hermoso y genial tu explendido versar estimado poeta y amigo Grabiel
Saludos de Críspulo desde España
El Hombre de la Rosa
24 de agosto de 2026 a las 02:33
La sentencia del hielo
Éusoj Nidlaj dijo:
Patriotismo puro!!! Saludos y abrazos, mi querido amigo poeta.
24 de agosto de 2026 a las 00:42
Éusoj Nidlaj dijo:
Patriotismo puro!!! Saludos y abrazos, mi querido amigo poeta.
24 de agosto de 2026 a las 00:42
La sentencia del hielo
mirtasly dijo:
No hay caso, terminaré comprando un bote, ya inundé mi comedor, y el agua avanza hacia el pasillo.
Me vas a dejar sin lágrimas
🇦🇷 \"Son y serán Argentinas\"🇦🇷🫂
23 de agosto de 2026 a las 22:46
mirtasly dijo:
No hay caso, terminaré comprando un bote, ya inundé mi comedor, y el agua avanza hacia el pasillo.
Me vas a dejar sin lágrimas
🇦🇷 \"Son y serán Argentinas\"🇦🇷🫂
23 de agosto de 2026 a las 22:46
La sentencia del hielo
LOURDES TARRATS dijo:
Amigo Gabriel.
\"La sentencia del hielo\" la lei y tuve que volver al final una segunda vez. No porque no hubiera entendido la historia, sino porque sentí que al llegar a esos últimos versos todo lo que había leído antes cambiaba de sentido.
Al principio entré en el poema desde la guerra: el viento, el mar, el proyectil, el arma, el enemigo, el miedo. Pero poco a poco comprendí que la guerra que realmente estabas contando era otra. Una guerra que continúa dentro del hombre mucho después de que dejan de escucharse los disparos.
Y eso fue lo que más se interno en mi.
Hay algo muy doloroso en ese hombre que despierta después del infierno y descubre que el paisaje ha cambiado, que ya no escucha el ruido de la muerte, pero que todavía lleva consigo todo aquello que hizo para sobrevivir. Esa arma que \"escapó de mis manos cuando caí\" no me parece solamente un arma. Para mí representa también aquello que el combatiente tuvo que convertirse para poder seguir vivo.
Y entonces aparece \"aquel que me salvó\".
Me gustó mucho que no lo presentes de inmediato como una figura divina. Primero es alguien que lo rescata, que lo lleva por las montañas, que le permite mirar desde arriba aquello que antes solamente podía ver desde dentro de la batalla. Y desde esa altura el personaje puede contemplar, por fin, las consecuencias de lo que ocurrió.
Las casas destruidas.
La gente llorando.
Las pérdidas.
Y esa pregunta que atraviesa todo el poema:
\"¿Te das cuenta todo el daño que el odio causó?\"
Ahí sentí que el poema deja de ser solamente la historia de un soldado y se convierte en una reflexión mucho más grande sobre nosotros. Porque en una guerra todos tienen una razón para disparar, todos creen estar defendiendo algo, todos terminan llamando enemigo a alguien. Pero cuando el ruido desaparece, quedan las ruinas. Y las ruinas no preguntan de qué lado estaba cada uno.
Hay una parte que me profundizo mas que nada:
\"Solo sentía que naufragaba en los ojos de mi Salvador.\"
No sé si todos los lectores la recibirán de la misma manera, pero yo la sentí profundamente espiritual. Ese hombre que sobrevivió al campo de batalla parece encontrarse, finalmente, frente a una mirada que ya no lo juzga desde la lógica de la guerra. Y precisamente por eso puede verse a sí mismo.
Y entonces llega el golpe más fuerte del poema:
\"No puedo hacerlo, pues aquella gente llora por vos.\"
Ahí, amigo, sentí que el poema se me cerraba en el pecho.
Porque de repente comprendemos que el hombre no está simplemente siendo llevado hacia un lugar seguro. Está siendo llevado hacia la verdad. Y la verdad es que sobrevivir no borra lo sucedido. El que vuelve también tiene que enfrentarse a los muertos, a los que quedaron atrás, a las familias que lloran y a la parte de sí mismo que quizá murió en aquella guerra.
Por eso el título, \"La sentencia del hielo\", me parece que adquiere una dimensión muy distinta después de leer todo el poema. El hielo puede estar afuera, en ese paisaje inicial, pero también puede estar dentro del hombre: en la memoria, en la culpa, en aquello que quedó detenido después del horror. Y solamente cuando aparece el Salvador comienza a derretirse algo de ese frío.
Me gustó también que no terminaras con una explicación. Terminas con una entrega:
\"a los brazos de tu Creador…\"
Y ahí entiendo que para ti la salvación no consiste únicamente en haber escapado de la guerra. Hay una salvación más profunda: abandonar finalmente aquello que la guerra hizo de uno y enfrentarse a Dios con toda la verdad de lo vivido.
No sé si esa fue exactamente tu intención al escribirlo, y tampoco quiero imponerle mi lectura a tus versos. Te cuento simplemente lo que me ocurrió como lector. Yo no terminé pensando en una batalla. Terminé pensando en un hombre que, después de sobrevivir al infierno, descubre que todavía tiene que atravesar el territorio de su propia conciencia.
Y eso, para mí, es lo que hace que tu poema tenga peso.
Hay dolor en estos versos, pero también hay una pregunta moral que permanece después de cerrar el poema: ¿qué queda del ser humano cuando la necesidad de sobrevivir lo obliga a hacer cosas que jamás habría imaginado hacer?
Quizá por eso me parece que tu poema habla más de la condición humana que de una guerra determinada. Habla del miedo, del odio, de la culpa, de la pérdida y, sobre todo, de esa posibilidad última de ser salvado cuando ya no podemos salvarnos solos.
Te felicito, amigo. Hay poemas que cuentan una historia y terminan cuando termina el relato. Este no. El tuyo me dejó pensando después de haberlo terminado, y para mí esa es una de las señales más sinceras de que un poema ha conseguido tocar algo.
Gracias por confiarme estos versos. Los recibí con respeto, pero también con emoción.
Desde mi isla, un abrazo fraterno, amigo y mi admiración por haber llevado una historia de guerra hacia un lugar mucho más humano, porque:
POETAS SOMOS...
también cuando escribimos desde las heridas que no se ven.
23 de agosto de 2026 a las 21:20
LOURDES TARRATS dijo:
Amigo Gabriel.
\"La sentencia del hielo\" la lei y tuve que volver al final una segunda vez. No porque no hubiera entendido la historia, sino porque sentí que al llegar a esos últimos versos todo lo que había leído antes cambiaba de sentido.
Al principio entré en el poema desde la guerra: el viento, el mar, el proyectil, el arma, el enemigo, el miedo. Pero poco a poco comprendí que la guerra que realmente estabas contando era otra. Una guerra que continúa dentro del hombre mucho después de que dejan de escucharse los disparos.
Y eso fue lo que más se interno en mi.
Hay algo muy doloroso en ese hombre que despierta después del infierno y descubre que el paisaje ha cambiado, que ya no escucha el ruido de la muerte, pero que todavía lleva consigo todo aquello que hizo para sobrevivir. Esa arma que \"escapó de mis manos cuando caí\" no me parece solamente un arma. Para mí representa también aquello que el combatiente tuvo que convertirse para poder seguir vivo.
Y entonces aparece \"aquel que me salvó\".
Me gustó mucho que no lo presentes de inmediato como una figura divina. Primero es alguien que lo rescata, que lo lleva por las montañas, que le permite mirar desde arriba aquello que antes solamente podía ver desde dentro de la batalla. Y desde esa altura el personaje puede contemplar, por fin, las consecuencias de lo que ocurrió.
Las casas destruidas.
La gente llorando.
Las pérdidas.
Y esa pregunta que atraviesa todo el poema:
\"¿Te das cuenta todo el daño que el odio causó?\"
Ahí sentí que el poema deja de ser solamente la historia de un soldado y se convierte en una reflexión mucho más grande sobre nosotros. Porque en una guerra todos tienen una razón para disparar, todos creen estar defendiendo algo, todos terminan llamando enemigo a alguien. Pero cuando el ruido desaparece, quedan las ruinas. Y las ruinas no preguntan de qué lado estaba cada uno.
Hay una parte que me profundizo mas que nada:
\"Solo sentía que naufragaba en los ojos de mi Salvador.\"
No sé si todos los lectores la recibirán de la misma manera, pero yo la sentí profundamente espiritual. Ese hombre que sobrevivió al campo de batalla parece encontrarse, finalmente, frente a una mirada que ya no lo juzga desde la lógica de la guerra. Y precisamente por eso puede verse a sí mismo.
Y entonces llega el golpe más fuerte del poema:
\"No puedo hacerlo, pues aquella gente llora por vos.\"
Ahí, amigo, sentí que el poema se me cerraba en el pecho.
Porque de repente comprendemos que el hombre no está simplemente siendo llevado hacia un lugar seguro. Está siendo llevado hacia la verdad. Y la verdad es que sobrevivir no borra lo sucedido. El que vuelve también tiene que enfrentarse a los muertos, a los que quedaron atrás, a las familias que lloran y a la parte de sí mismo que quizá murió en aquella guerra.
Por eso el título, \"La sentencia del hielo\", me parece que adquiere una dimensión muy distinta después de leer todo el poema. El hielo puede estar afuera, en ese paisaje inicial, pero también puede estar dentro del hombre: en la memoria, en la culpa, en aquello que quedó detenido después del horror. Y solamente cuando aparece el Salvador comienza a derretirse algo de ese frío.
Me gustó también que no terminaras con una explicación. Terminas con una entrega:
\"a los brazos de tu Creador…\"
Y ahí entiendo que para ti la salvación no consiste únicamente en haber escapado de la guerra. Hay una salvación más profunda: abandonar finalmente aquello que la guerra hizo de uno y enfrentarse a Dios con toda la verdad de lo vivido.
No sé si esa fue exactamente tu intención al escribirlo, y tampoco quiero imponerle mi lectura a tus versos. Te cuento simplemente lo que me ocurrió como lector. Yo no terminé pensando en una batalla. Terminé pensando en un hombre que, después de sobrevivir al infierno, descubre que todavía tiene que atravesar el territorio de su propia conciencia.
Y eso, para mí, es lo que hace que tu poema tenga peso.
Hay dolor en estos versos, pero también hay una pregunta moral que permanece después de cerrar el poema: ¿qué queda del ser humano cuando la necesidad de sobrevivir lo obliga a hacer cosas que jamás habría imaginado hacer?
Quizá por eso me parece que tu poema habla más de la condición humana que de una guerra determinada. Habla del miedo, del odio, de la culpa, de la pérdida y, sobre todo, de esa posibilidad última de ser salvado cuando ya no podemos salvarnos solos.
Te felicito, amigo. Hay poemas que cuentan una historia y terminan cuando termina el relato. Este no. El tuyo me dejó pensando después de haberlo terminado, y para mí esa es una de las señales más sinceras de que un poema ha conseguido tocar algo.
Gracias por confiarme estos versos. Los recibí con respeto, pero también con emoción.
Desde mi isla, un abrazo fraterno, amigo y mi admiración por haber llevado una historia de guerra hacia un lugar mucho más humano, porque:
POETAS SOMOS...
también cuando escribimos desde las heridas que no se ven.
23 de agosto de 2026 a las 21:20
La sentencia del hielo
Freddy Kalvo dijo:
Nunca morirá la memoria histórica, si de la historia se hace memoria...
Un abrazo fraterno buen amigo Gabriel.
23 de agosto de 2026 a las 19:32
Freddy Kalvo dijo:
Nunca morirá la memoria histórica, si de la historia se hace memoria...
Un abrazo fraterno buen amigo Gabriel.
23 de agosto de 2026 a las 19:32
Seré tu mañana de sol
Sheilo Sanz dijo:
Muy lindo leerle estimado poeta 🙏🌹
23 de agosto de 2026 a las 14:17
Sheilo Sanz dijo:
Muy lindo leerle estimado poeta 🙏🌹
23 de agosto de 2026 a las 14:17
Si te enamoraste de mí
Sheilo Sanz dijo:
Hermoso escrito, me encanto 🙏🌸
23 de agosto de 2026 a las 14:14
Sheilo Sanz dijo:
Hermoso escrito, me encanto 🙏🌸
23 de agosto de 2026 a las 14:14
Pedacito de vida
Sheilo Sanz dijo:
Sí, hay experiencias que no son como deseamos, pero algo queda muy guardado en la memoria, un pequeño paso, que sigue haciendo historia. 🙏🌸
23 de agosto de 2026 a las 13:59
Sheilo Sanz dijo:
Sí, hay experiencias que no son como deseamos, pero algo queda muy guardado en la memoria, un pequeño paso, que sigue haciendo historia. 🙏🌸
23 de agosto de 2026 a las 13:59
Ser madre
Sheilo Sanz dijo:
Ser madre implica mucha responsabilidad, para guiar a ese ser, hacia la realidad adulta, que de la vida debe tener y entender.
Encantada mi estimado poeta de leerle.
Que tenga un bonito domingo 🌹🙋♀️💙
23 de agosto de 2026 a las 13:37
Sheilo Sanz dijo:
Ser madre implica mucha responsabilidad, para guiar a ese ser, hacia la realidad adulta, que de la vida debe tener y entender.
Encantada mi estimado poeta de leerle.
Que tenga un bonito domingo 🌹🙋♀️💙
23 de agosto de 2026 a las 13:37
El carpintero
Patricia Aznar Laffont dijo:
Querido poeta a este carpintero de sana ocupación por fin saquemosle las espinas y su camino al Calvario.
Que sea sólo el que supo caminar entre las aguas.
Que sea. Bellísimo!
23 de agosto de 2026 a las 10:15
Patricia Aznar Laffont dijo:
Querido poeta a este carpintero de sana ocupación por fin saquemosle las espinas y su camino al Calvario.
Que sea sólo el que supo caminar entre las aguas.
Que sea. Bellísimo!
23 de agosto de 2026 a las 10:15
Tu nombre
Sheilo Sanz dijo:
Existen sentimientos, que ya son intemporales.
Encantada de leerte estimado poeta.
Saludos de aprecio 🌹🙋♀️💙
22 de agosto de 2026 a las 11:12
Sheilo Sanz dijo:
Existen sentimientos, que ya son intemporales.
Encantada de leerte estimado poeta.
Saludos de aprecio 🌹🙋♀️💙
22 de agosto de 2026 a las 11:12
El mejor amigo del perro
Nelly Cevallos - Liora dijo:
Gabriel, qué bien has sostenido aquí la voz del perro de principio a fin. No es solamente un recurso simpático: consigue que todo lo cotidiano cambie de perspectiva y que ese “sujeto” humano aparezca visto desde la extrañeza, la dependencia y, finalmente, el cariño.
Me hizo sonreír cómo va observando cada una de sus rarezas: que camine en dos patas, que hable un idioma extraño, que lo bañe aunque no le guste, que sepa cuándo necesita alivio, que tenga preparada la comida sin que él diga una palabra y que incluso pueda devolverle la salud a cambio de “unos papeles arrugados”. Ahí el poema dialoga muy bien entre humor y ternura, sin perder nunca la mirada del animal.
Y el cierre está muy bien resuelto, porque recoge todo lo anterior y le da la vuelta al tópico de “el mejor amigo del hombre”: aquí es el perro quien termina reconociendo al humano como su mejor amigo. Ese “solo le falta ladrar” cierra con gracia y deja una sonrisa limpia.
Eres un buen escritor, Gabriel. Sabes contar, sostener una voz y llevar al lector hasta el final sin perder el tono. Se nota cuando un texto está hecho con atención y con afecto.
Un abrazo enorrrrrrrrrrme amigo querido.
— LIORA
21 de agosto de 2026 a las 18:13
Nelly Cevallos - Liora dijo:
Gabriel, qué bien has sostenido aquí la voz del perro de principio a fin. No es solamente un recurso simpático: consigue que todo lo cotidiano cambie de perspectiva y que ese “sujeto” humano aparezca visto desde la extrañeza, la dependencia y, finalmente, el cariño.
Me hizo sonreír cómo va observando cada una de sus rarezas: que camine en dos patas, que hable un idioma extraño, que lo bañe aunque no le guste, que sepa cuándo necesita alivio, que tenga preparada la comida sin que él diga una palabra y que incluso pueda devolverle la salud a cambio de “unos papeles arrugados”. Ahí el poema dialoga muy bien entre humor y ternura, sin perder nunca la mirada del animal.
Y el cierre está muy bien resuelto, porque recoge todo lo anterior y le da la vuelta al tópico de “el mejor amigo del hombre”: aquí es el perro quien termina reconociendo al humano como su mejor amigo. Ese “solo le falta ladrar” cierra con gracia y deja una sonrisa limpia.
Eres un buen escritor, Gabriel. Sabes contar, sostener una voz y llevar al lector hasta el final sin perder el tono. Se nota cuando un texto está hecho con atención y con afecto.
Un abrazo enorrrrrrrrrrme amigo querido.
— LIORA
21 de agosto de 2026 a las 18:13
El mejor amigo del perro
Sheilo Sanz dijo:
Bueno tu escrito, importante es pensar, como nos percibe un animal.
Un placer leerte 🙏
21 de agosto de 2026 a las 16:58
Sheilo Sanz dijo:
Bueno tu escrito, importante es pensar, como nos percibe un animal.
Un placer leerte 🙏
21 de agosto de 2026 a las 16:58
El mejor amigo del perro
Karen García Zambrano dijo:
Ese idioma, esa mirada ,esos gestos de cariño ,que solo nos puede regalar ese gran amigo llamado perro.
Gracias amigo por tus letras
21 de agosto de 2026 a las 14:00
Karen García Zambrano dijo:
Ese idioma, esa mirada ,esos gestos de cariño ,que solo nos puede regalar ese gran amigo llamado perro.
Gracias amigo por tus letras
21 de agosto de 2026 a las 14:00
Un amor especial
Sheilo Sanz dijo:
El amor, siempre puede hacer la vida más bonita para todos. 🙏
21 de agosto de 2026 a las 13:13
Sheilo Sanz dijo:
El amor, siempre puede hacer la vida más bonita para todos. 🙏
21 de agosto de 2026 a las 13:13
El mejor amigo del perro
Mirta Elena Tessio dijo:
Me encanto este poema, eres un gran poeta.Disfrute la lectura y la historia de tu perro.
Saludos cordiales Gabriel Hernan.-
21 de agosto de 2026 a las 12:59
Mirta Elena Tessio dijo:
Me encanto este poema, eres un gran poeta.Disfrute la lectura y la historia de tu perro.
Saludos cordiales Gabriel Hernan.-
21 de agosto de 2026 a las 12:59
Ser madre
Sheilo Sanz dijo:
Es verdad, ser madre es don natural, que crece, cuando sientes responsabilidad por un hijo o por alguién más, que necesite cuído.
Existe un sentimiento guardado en el alma, que es protector y abnegado, en hacer el bien por otro, que se muestre indefenso.
Me gustó leerte mi estimado amigo poeta.
Saludos de aprecio 🌹🙋♀️💙🙏
21 de agosto de 2026 a las 12:55
Sheilo Sanz dijo:
Es verdad, ser madre es don natural, que crece, cuando sientes responsabilidad por un hijo o por alguién más, que necesite cuído.
Existe un sentimiento guardado en el alma, que es protector y abnegado, en hacer el bien por otro, que se muestre indefenso.
Me gustó leerte mi estimado amigo poeta.
Saludos de aprecio 🌹🙋♀️💙🙏
21 de agosto de 2026 a las 12:55
El mejor amigo del perro
Patricia Aznar Laffont dijo:
Poeta, ese tu hijo es el mejor hijo que te pudo regalar Dios.
Los humanos, sabés? noooo, ni ahí.
Cuidado con los humanos.
Porqué no hay un zoológico de gente,?por Dios!
Quedate con este peludo y con cola y sabrás lo que es el ❤️ amor!
Te abrazo!
21 de agosto de 2026 a las 09:45
Patricia Aznar Laffont dijo:
Poeta, ese tu hijo es el mejor hijo que te pudo regalar Dios.
Los humanos, sabés? noooo, ni ahí.
Cuidado con los humanos.
Porqué no hay un zoológico de gente,?por Dios!
Quedate con este peludo y con cola y sabrás lo que es el ❤️ amor!
Te abrazo!
21 de agosto de 2026 a las 09:45
El mejor amigo del perro
JordiCris ✍️ dijo:
Me ha encantado escuchar a tu perro. Yo, que por animalista por partida doble (amo a los animales más que a las personas, y porque soy una animal) me lo guardo favorito y te sigo leyendo, Saludos
21 de agosto de 2026 a las 07:29
JordiCris ✍️ dijo:
Me ha encantado escuchar a tu perro. Yo, que por animalista por partida doble (amo a los animales más que a las personas, y porque soy una animal) me lo guardo favorito y te sigo leyendo, Saludos
21 de agosto de 2026 a las 07:29
El mejor amigo del perro
LOURDES TARRATS dijo:
Gabriel, Poeta.
Este poema tiene una gracia luminosa: logra que el perro sea quien observa al humano con una mezcla de desconcierto, cariño y sabiduría instintiva. La voz que construyes —esa conciencia perruna que describe al “sujeto” extraño que camina en dos patas— está llena de humor suave, pero también de una ternura que se siente verdadera.
Lo más hermoso es cómo revelas, sin decirlo de frente, la reciprocidad del afecto. El perro no entiende el idioma, pero entiende los gestos; no comprende los rituales humanos, pero reconoce la dedicación. Y en esa mirada inocente aparece la grandeza del vínculo: el humano que cuida, que protege, que alimenta, que sana… y el perro que, sin pedir nada, lo ama todo.
Tu poema celebra esa amistad silenciosa que no necesita palabras. Y lo hace con una sensibilidad que acaricia: convierte lo cotidiano en un pequeño milagro doméstico. Al final, uno siente que el perro no solo describe a su dueño… lo reconoce como su hogar.
Es un texto que deja una sonrisa y un calor en el pecho.
Gracias amigo, quedo agradecida.
Desde mi isla, un fuerte abrazo fraterno, porque:
POEMAS SOMOS...
21 de agosto de 2026 a las 02:16
LOURDES TARRATS dijo:
Gabriel, Poeta.
Este poema tiene una gracia luminosa: logra que el perro sea quien observa al humano con una mezcla de desconcierto, cariño y sabiduría instintiva. La voz que construyes —esa conciencia perruna que describe al “sujeto” extraño que camina en dos patas— está llena de humor suave, pero también de una ternura que se siente verdadera.
Lo más hermoso es cómo revelas, sin decirlo de frente, la reciprocidad del afecto. El perro no entiende el idioma, pero entiende los gestos; no comprende los rituales humanos, pero reconoce la dedicación. Y en esa mirada inocente aparece la grandeza del vínculo: el humano que cuida, que protege, que alimenta, que sana… y el perro que, sin pedir nada, lo ama todo.
Tu poema celebra esa amistad silenciosa que no necesita palabras. Y lo hace con una sensibilidad que acaricia: convierte lo cotidiano en un pequeño milagro doméstico. Al final, uno siente que el perro no solo describe a su dueño… lo reconoce como su hogar.
Es un texto que deja una sonrisa y un calor en el pecho.
Gracias amigo, quedo agradecida.
Desde mi isla, un fuerte abrazo fraterno, porque:
POEMAS SOMOS...
21 de agosto de 2026 a las 02:16
El poeta enamorado
LOURDES TARRATS dijo:
Amigo Gabriel Herman
Tu poema es un retrato conmovedor de la imaginación cuando ama más de lo que la realidad permite. Hay en tu poeta una ternura que duele: ese afán de inventarse un mundo para sostener lo que afuera no sucede. Me impresionó cómo conviertes la fantasía en refugio, pero también en condena. La figura de la musa —tan presente en su mente y tan ausente en su vida— está dibujada con una delicadeza que hiere.
Lo que más me tocó es ese final donde el poeta decide quedarse en su propio poema, como quien elige la única verdad que le respondió. Hay belleza y tragedia en esa renuncia. Tu escritura ilumina ese lugar íntimo donde el amor no correspondido se vuelve creación, y la creación, destino.
Es un texto que deja un eco largo: uno siente que el poeta no muere… se queda viviendo en la única parte del mundo donde ella sí lo amó.
Siempre agradezco tu lectura, amigo.
Desde mi isla, un fuerte abrazo fraterno; porque:
POETAS SOMOS...
21 de agosto de 2026 a las 02:10
LOURDES TARRATS dijo:
Amigo Gabriel Herman
Tu poema es un retrato conmovedor de la imaginación cuando ama más de lo que la realidad permite. Hay en tu poeta una ternura que duele: ese afán de inventarse un mundo para sostener lo que afuera no sucede. Me impresionó cómo conviertes la fantasía en refugio, pero también en condena. La figura de la musa —tan presente en su mente y tan ausente en su vida— está dibujada con una delicadeza que hiere.
Lo que más me tocó es ese final donde el poeta decide quedarse en su propio poema, como quien elige la única verdad que le respondió. Hay belleza y tragedia en esa renuncia. Tu escritura ilumina ese lugar íntimo donde el amor no correspondido se vuelve creación, y la creación, destino.
Es un texto que deja un eco largo: uno siente que el poeta no muere… se queda viviendo en la única parte del mundo donde ella sí lo amó.
Siempre agradezco tu lectura, amigo.
Desde mi isla, un fuerte abrazo fraterno; porque:
POETAS SOMOS...
21 de agosto de 2026 a las 02:10
El mejor amigo del perro
Éusoj Nidlaj dijo:
Queda joya para mi Rufus, jejeje. Saludos y abrazos, mi querido amigo poeta.
20 de agosto de 2026 a las 23:52
Éusoj Nidlaj dijo:
Queda joya para mi Rufus, jejeje. Saludos y abrazos, mi querido amigo poeta.
20 de agosto de 2026 a las 23:52
El mejor amigo del perro
mirtasly dijo:
¡Bravo!👏👏👏
El perro es tan sabio que detecta antes cuando su humano se enferma.
No imagino un hogar donde no haya tan buen compañero.
Ojalá muchos tengan en su corta vida un buen compañero humano.
20 de agosto de 2026 a las 22:15
mirtasly dijo:
¡Bravo!👏👏👏
El perro es tan sabio que detecta antes cuando su humano se enferma.
No imagino un hogar donde no haya tan buen compañero.
Ojalá muchos tengan en su corta vida un buen compañero humano.
20 de agosto de 2026 a las 22:15
El mejor amigo del perro
Salvador Santoyo Sánchez dijo:
No soy amante de esos seres, pero los respeto y los trato de cuidar.
e gusto el tema del poema, merece un fuerte aplauso
Saludos
20 de agosto de 2026 a las 19:15
Salvador Santoyo Sánchez dijo:
No soy amante de esos seres, pero los respeto y los trato de cuidar.
e gusto el tema del poema, merece un fuerte aplauso
Saludos
20 de agosto de 2026 a las 19:15
El mejor amigo del perro
Brom Beto dijo:
¡¡¡¡¡FUERA DE SERIE!!!!
Solamente un persona que aprecie y respete a los perros, puede escribir un poema tan especial.
Mis felicitaciones, colega de la pluma.
Shalom
20 de agosto de 2026 a las 18:55
Brom Beto dijo:
¡¡¡¡¡FUERA DE SERIE!!!!
Solamente un persona que aprecie y respete a los perros, puede escribir un poema tan especial.
Mis felicitaciones, colega de la pluma.
Shalom
20 de agosto de 2026 a las 18:55
Tu nombre
Sheilo Sanz dijo:
¡ Bellísimo ! Me encanto 🤗
Encantada de leerte 🙏
20 de agosto de 2026 a las 12:45
Sheilo Sanz dijo:
¡ Bellísimo ! Me encanto 🤗
Encantada de leerte 🙏
20 de agosto de 2026 a las 12:45
Promesas
Sheilo Sanz dijo:
Existe un contenido emocional en tus letras, que se siente hondo y bonito.
Muy grato leerte 🙏🌷
20 de agosto de 2026 a las 12:38
Sheilo Sanz dijo:
Existe un contenido emocional en tus letras, que se siente hondo y bonito.
Muy grato leerte 🙏🌷
20 de agosto de 2026 a las 12:38
El carpintero
mirtasly dijo:
Ver a Jesús hecho carne es entender que su entrega no fue solo espiritual, sino profundamente física y ligada a su propia historia. No murió en un altar de oro ni en un trono sublime; murió sobre el mismo material tosco, terrenal y noble que moldeó con sus manos desde muchacho.
El carpintero reconoció el madero al cargarlo. Sabía su peso, su textura, sus vetas. Y en ese último acto, no usó la madera para construir un objeto para este mundo, sino para ofrecer su propia carne, cerrando así un círculo perfecto entre el trabajo de la vida y el sacrificio final.
Me emocionó👏👏👏
20 de agosto de 2026 a las 00:11
mirtasly dijo:
Ver a Jesús hecho carne es entender que su entrega no fue solo espiritual, sino profundamente física y ligada a su propia historia. No murió en un altar de oro ni en un trono sublime; murió sobre el mismo material tosco, terrenal y noble que moldeó con sus manos desde muchacho.
El carpintero reconoció el madero al cargarlo. Sabía su peso, su textura, sus vetas. Y en ese último acto, no usó la madera para construir un objeto para este mundo, sino para ofrecer su propia carne, cerrando así un círculo perfecto entre el trabajo de la vida y el sacrificio final.
Me emocionó👏👏👏
20 de agosto de 2026 a las 00:11
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