El carpintero

Gabriel Hernán Albornoz

 

El carpintero

El carpintero con sus manos
le daba forma a la madera,
la madera mansa se rendía a su oficio
pues sabía que de ser árbol a ser forma
sería solo a su magistral y santa manera.


La madera era su vida y su sacrificio,
era su pan de cada día 
y el alma que revelaba por fuera.


El carpintero latía vida y obra junto a su sabia,
y ella, sabia de su verdad, 
de su descendencia perfecta,
sabía cuanta ternura en sus manos ponía.
Mas sabía que con dolor 
un día sería su sentencia.


La madera y el carpintero 
serían solo uno, algún día.
Aquel día próximo 
en que la arrastraría hacia su ascendencia
con sangre en sus hombros
 y en la sien, corona de espinas.


Los clavos atravesarían 
sus buenas manos ante el asombro
de cruel paradoja de un mundo con injusticia.
El carpintero, derramó 
todo su cáliz sobre la madera
y con ella construyó tantas cosas en la vida,
pero nunca una cruz que nadie llevar pudiera.


Y aquella cruz donde el carpintero se moría
volvió una vez más a él, 
porque siempre fue su madera.
Era su madera, sobre la cual entregaba su vida. 

 

AUTOR: ELHEN AMORADO 

Comentarios +

Comentarios6

  • Nelly Cevallos - Liora

    Gabriel, querido poeta:

    Hay una paradoja dolorosa recorriendo todo el poema: las manos que conocieron la madera para darle forma terminan atravesadas sobre ella. Lo que primero fue oficio, sustento y creación acaba convertido en instrumento de sacrificio.

    Me parece especialmente fuerte que hagas de la madera una presencia que acompaña al carpintero desde la vida hasta la muerte. Él construyó con ella tantas cosas, pero nunca la cruz que finalmente habría de cargar. Ahí el símbolo adquiere toda su dimensión.

    Y el regreso final a su madera cierra el círculo con mucha fuerza: materia y carpintero unidos por última vez, aunque ya no por el oficio, sino por la entrega.

    Una mirada muy sentida sobre Cristo y sobre una de las paradojas más dolorosas de su historia.

    Disfruté mucho tus letras, Gabriel.

    ¡Abrazo enorrrrrme!

    — LIORA

    • Gabriel Hernán Albornoz

      Hola querida Amiga Nelly!!

      Gracias una vez más por tu lectura tan atenta sobre este poema que es muy sensible a los cristianos.
      Has hecho un análisis minucioso y detallado de su espíritu, tal cual se iba figurando en mi imaginación a medida que le iba dando forma.
      La imagen del carpintero como ser humano y no tanto como ser celestial busca reflejar esa común unión con la madera y la paradoja de vivir y morir por ella, tal cual lo has apreciado.
      Mil gracias una vez más por tu presencia.

      Recibo tu abrazo enorrrrrme con mucho cariño y te envío otro abrazo igual de enorrrrrme para ti.

      Gabriel.

    • Sheilo Sanz

      El carpintero como el herrero son personajes legendarios, muy necesarios en resolver y crear soluciones para un mundo, que siempre los ha necesitado.

      Encantada de leerte estimado poeta.
      Recibe un saludo de compañerismo y aprecio 🌹🙋‍♀️💙🙏

      • Gabriel Hernán Albornoz

        Gracias amiga Sheilo!
        Así es, como tú lo dices, el carpintero y el herrero son personaje legendarios y necesarios.
        Pero este carpintero para mí es especial. Es "El" carpintero.
        Te dejo un gran abrazo desde San Francisco, Argentina.

        Gabriel.

        • Sheilo Sanz

          Abrazos siempre 🙏🌹

          • Gabriel Hernán Albornoz

            ❤️❤️❤️

          • Santiago Alboherna

            bendito y amado Carpintero ...

          • Éusoj Nidlaj

            Hasta el hijo se distrajo con las nobles artes. Saludos y abrazos, mi querido amigo poeta.

            • Gabriel Hernán Albornoz

              ¿El hijo de Dios? Sí, así es querido amigo, se distrajo y lo traicionaron. ¡¡Este Judas también!! ¿No podía traicionar a otro que no fuera tan Santo?

            • Mirta C. Sly

              Ver a Jesús hecho carne es entender que su entrega no fue solo espiritual, sino profundamente física y ligada a su propia historia. No murió en un altar de oro ni en un trono sublime; murió sobre el mismo material tosco, terrenal y noble que moldeó con sus manos desde muchacho.
              ​El carpintero reconoció el madero al cargarlo. Sabía su peso, su textura, sus vetas. Y en ese último acto, no usó la madera para construir un objeto para este mundo, sino para ofrecer su propia carne, cerrando así un círculo perfecto entre el trabajo de la vida y el sacrificio final.
              Me emocionó👏👏👏

              • Gabriel Hernán Albornoz

                Qué bellas palabras amiga Mirta!
                A mi me emocionaron tus palabras. De verdad. Porque todo lo que acabas de decir es así como lo siento. Gracias por tu presencia embellecedora de este espacio.
                Te dejo un gran abrazo!

                Gabriel.

              • Patricia Aznar Laffont

                Querido poeta a este carpintero de sana ocupación por fin saquemosle las espinas y su camino al Calvario.
                Que sea sólo el que supo caminar entre las aguas.
                Que sea. Bellísimo!

                • Gabriel Hernán Albornoz

                  Ojalá pudiéramos querida Patricia:
                  para los seres humanos con buenos sentimientos como vos y yo hubiera sido la historia ideal. Pero lamentablemente no se puede evitar la historia.
                  Me llenó de ternura tu maravillosa forma de ver el poema. Y me encantó que manifestaras tan linda percepción. Te dejo un gran abrazo!!

                  Gabriel



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