El carpintero
El carpintero con sus manos
le daba forma a la madera,
la madera mansa se rendía a su oficio
pues sabía que de ser árbol a ser forma
sería solo a su magistral y santa manera.
La madera era su vida y su sacrificio,
era su pan de cada día
y el alma que revelaba por fuera.
El carpintero latía vida y obra junto a su sabia,
y ella, sabia de su verdad,
de su descendencia perfecta,
sabía cuanta ternura en sus manos ponía.
Mas sabía que con dolor
un día sería su sentencia.
La madera y el carpintero
serían solo uno, algún día.
Aquel día próximo
en que la arrastraría hacia su ascendencia
con sangre en sus hombros
y en la sien, corona de espinas.
Los clavos atravesarían
sus buenas manos ante el asombro
de cruel paradoja de un mundo con injusticia.
El carpintero, derramó
todo su cáliz sobre la madera
y con ella construyó tantas cosas en la vida,
pero nunca una cruz que nadie llevar pudiera.
Y aquella cruz donde el carpintero se moría
volvió una vez más a él,
porque siempre fue su madera.
Era su madera, sobre la cual entregaba su vida.
AUTOR: ELHEN AMORADO
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Autor:
Elhen Amorado de Lahvida (Seudónimo) (
Offline) - Publicado: 19 de agosto de 2026 a las 10:28
- Comentario del autor sobre el poema: Reciclando poemas del fondo. Una paradoja de las tantas que contiene la vida de este carpintero tan especial que tanto hizo con la madera para ganarse la vida, que terminó entregándola sobre ella.
- Categoría: Reflexión
- Lecturas: 25
- Usuarios favoritos de este poema: Daniel Omar Cignacco, alicia perez hernandez, Nelly Cevallos - Liora, Hernán J. Moreyra, Maby De los Peña, Tommy Duque, Antonio Pais, Sheilo Sanz, racsonando, Santiago Alboherna, lacarmentere, Mauro Enrique Lopez Z., Éusoj Nidlaj, Patricia Aznar Laffont

Offline)
Comentarios6
Gabriel, querido poeta:
Hay una paradoja dolorosa recorriendo todo el poema: las manos que conocieron la madera para darle forma terminan atravesadas sobre ella. Lo que primero fue oficio, sustento y creación acaba convertido en instrumento de sacrificio.
Me parece especialmente fuerte que hagas de la madera una presencia que acompaña al carpintero desde la vida hasta la muerte. Él construyó con ella tantas cosas, pero nunca la cruz que finalmente habría de cargar. Ahí el símbolo adquiere toda su dimensión.
Y el regreso final a su madera cierra el círculo con mucha fuerza: materia y carpintero unidos por última vez, aunque ya no por el oficio, sino por la entrega.
Una mirada muy sentida sobre Cristo y sobre una de las paradojas más dolorosas de su historia.
Disfruté mucho tus letras, Gabriel.
¡Abrazo enorrrrrme!
— LIORA
Hola querida Amiga Nelly!!
Gracias una vez más por tu lectura tan atenta sobre este poema que es muy sensible a los cristianos.
Has hecho un análisis minucioso y detallado de su espíritu, tal cual se iba figurando en mi imaginación a medida que le iba dando forma.
La imagen del carpintero como ser humano y no tanto como ser celestial busca reflejar esa común unión con la madera y la paradoja de vivir y morir por ella, tal cual lo has apreciado.
Mil gracias una vez más por tu presencia.
Recibo tu abrazo enorrrrrme con mucho cariño y te envío otro abrazo igual de enorrrrrme para ti.
Gabriel.
El carpintero como el herrero son personajes legendarios, muy necesarios en resolver y crear soluciones para un mundo, que siempre los ha necesitado.
Encantada de leerte estimado poeta.
Recibe un saludo de compañerismo y aprecio 🌹🙋♀️💙🙏
Gracias amiga Sheilo!
Así es, como tú lo dices, el carpintero y el herrero son personaje legendarios y necesarios.
Pero este carpintero para mí es especial. Es "El" carpintero.
Te dejo un gran abrazo desde San Francisco, Argentina.
Gabriel.
Abrazos siempre 🙏🌹
❤️❤️❤️
bendito y amado Carpintero ...
Así es querido amigo Santiago. Tú lo has dicho. Abrazo grande!!
❤️👍
Hasta el hijo se distrajo con las nobles artes. Saludos y abrazos, mi querido amigo poeta.
¿El hijo de Dios? Sí, así es querido amigo, se distrajo y lo traicionaron. ¡¡Este Judas también!! ¿No podía traicionar a otro que no fuera tan Santo?
Ver a Jesús hecho carne es entender que su entrega no fue solo espiritual, sino profundamente física y ligada a su propia historia. No murió en un altar de oro ni en un trono sublime; murió sobre el mismo material tosco, terrenal y noble que moldeó con sus manos desde muchacho.
El carpintero reconoció el madero al cargarlo. Sabía su peso, su textura, sus vetas. Y en ese último acto, no usó la madera para construir un objeto para este mundo, sino para ofrecer su propia carne, cerrando así un círculo perfecto entre el trabajo de la vida y el sacrificio final.
Me emocionó👏👏👏
Qué bellas palabras amiga Mirta!
A mi me emocionaron tus palabras. De verdad. Porque todo lo que acabas de decir es así como lo siento. Gracias por tu presencia embellecedora de este espacio.
Te dejo un gran abrazo!
Gabriel.
Querido poeta a este carpintero de sana ocupación por fin saquemosle las espinas y su camino al Calvario.
Que sea sólo el que supo caminar entre las aguas.
Que sea. Bellísimo!
Ojalá pudiéramos querida Patricia:
para los seres humanos con buenos sentimientos como vos y yo hubiera sido la historia ideal. Pero lamentablemente no se puede evitar la historia.
Me llenó de ternura tu maravillosa forma de ver el poema. Y me encantó que manifestaras tan linda percepción. Te dejo un gran abrazo!!
Gabriel
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