Sustantivos contables

Como ya han pasado varias semanas desde la última vez que hicimos referencia a los sustantivos y, en esa oportunidad, pasamos por alto la definición de este concepto, antes de presentar una nueva categoría resulta indispensable recordar cuáles son las características de esta clase de palabras.

Desde la perspectiva de la gramática tradicional, un sustantivo es el elemento de un enunciado que varía en género y número y puede llegar a funcionar (ya sea de forma individual o acompañado por un artículo) como núcleo del sujeto de una oración.

De acuerdo a sus particularidades y origen, los sustantivos pueden dividirse en una gran cantidad de grupos, muchos de los cuales ya han tenido su propio espacio en los talleres de Poemas del Alma. Dentro de los que aún falta presentar, por ejemplo, se encuentran los que se analizan a través de su propiedad enumerativa y que, por lo tanto, pueden ser clasificados como contables o incontables.

El concepto de sustantivo contable se aplica en aquellas palabras que pueden ser contadas o segmentadas en unidades y que se combinan con cuantificadores plurales sin alterarse en materia semántica. A modo de referencia, pueden citarse como contables sustantivos como “ventana”, “pelota”, “hamaca”, “torta”, “niños”, “piedras”, “sillas”, “hoja”, “perros”, “manzanas”, “remeras” y “cuchillo”.

Ejemplos de uso de los sustantivos contables:

“Nos mudamos a una casa que tiene dos ventanas grandes”
“Si quieres jugar en grupo deberás traer una pelota”
“En esa plaza ya se rompieron ocho hamacas”
“Prepararé dos tortas para tu cumpleaños”
“Dos niños descubrieron un árbol milenario”
“Durante el paseo encontré cinco piedras extrañas”
“Mi hermana regaló tres sillas antiguas”
“Con esa tinta manché una hoja de la carpeta”
“Nuestra vecina tiene cuatro perros”
“En el supermercado compré dos manzanas”
“Como regalo de cumpleaños recibí seis remeras”
“El delincuente atacó a su víctima con un cuchillo de plástico”



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