«Rulfo. Una vida gráfica», de Óscar Pantoja & Felipe Camargo —Rey Naranjo Editores—

La muerte atravesó con saña la vida de Juan Rulfo y dejó una huella irreparable en su espíritu, marcando los márgenes de su posterior literatura. En “Rulfo, una vida gráfica” de Óscar Pantoja y Felipe Camargo (Rey Naranjo Ediciones) podemos conocer a través de inquietantes viñetas los detalles de la triste vida de la que sin dudas es una de las criaturas más fascinantes de la literatura mexicana.

En esta biografía se encuentran relatados los momentos más significativos de la vida de Rulfo, en un tono oscuro que se acompaña de imágenes que coquetean con lo macabro y de a ratos dejan que la luz atraviese las páginas y muestre una nueva forma de entender la vida y la literatura. Una obra que no deberían perderse.

Una biografía oscura

Rulfo no parecía tener una conciencia clara de quién era, como escritor. Y es posible que esto haya sido lo que le jugó más en contra, porque después de sus dos obras pilares no pudo volver a escribir. Las presiones del mundo editorial, las expectativas de sus amigos y su propia mirada crítica le llevaron a sentir que no podría jamás superarse a sí mismo y terminó encerrándose y dejándose morir lentamente. La sensación de ahogo vino acompañada de una etapa de alcoholismo que derivó en un tratamiento de desintoxicación sumamente violento y dañino para su organismo. Rulfo dejó la bebida pero no se recuperó. No volvió jamás a escribir y se marchó sintiéndose solo, triste y fracasado .

Pero mucho antes de eso hubo una cierta felicidad. Hasta los 6 años Rulfo fue un niño feliz. El Estado de Jalisco era un paraíso para aquel niño curioso, deseoso de conocer muchas cosas, lector precoz y amante del paisaje. Hasta esa edad su infancia era una tierra bondadosa en la que todo parecía posible; pero la tragedia lo acuchilló por la espalda. Primero fue su padre, después su madre, y más tarde su querido paisaje. Juan fue arrancado de su tierra y se fue a vivir a un orfanato, donde las cosas no se arreglarían.

En ese mundo maduró Rulfo, en las paredes extrañas del olvido. Y aunque después la vida le depararía éxito, pasión y amor, el pasado le perseguiría para siempre, y con él, la muerte, como una calavera que pronuncia el hueco de los ojos.

Hacer de Rulfo un personaje atractivo y necesario

A simple vista la vida de Rulfo no tuvo nada de extraordinario. Su presencia tranquila y su mirada seria no ceden mucho sobre lo que hay detrás, un autor lleno de dolor y represión, toda una vida huyendo de la muerte. Esta idea se ve plasmada de una forma impresionante en este libro, no sólo a través de los cuidados textos de Pantoja sino también de las oscuras y expresivas ilustraciones de Camargo, un trabajo en equipo muy interesante y recomendable.

El libro se encuentra dividido en capítulos que van contando los sinsabores de una vida demasiado larga para ser cierta. Rulfo, el hombre que escribió dos de las obras más potentes de la literatura latinoamericana, y hablamos de “Pedro páramo” y “El llano en llamas”, se sintió amedrentado por la muerte de sus padres, cuando todavía era niño, dos golpes que le marcaron con contundencia e intentó huir de ellas a través de la lectura.

La forma en la que la historia se encuentra narrada e ilustrada me ha parecido extraordinaria. La lectura es atrapante y los dibujos se encuentran llenos de expresividad. Puedes ver en ellos la soledad del escritor, sus años en el monasterio, su período de vendedor de llantas por el desierto mexicano que le llevaron también a fanatizarse con la fotografía. Sus pocos amores, sus muchos miedos, todo eso en un libro que vale la pena leer.

Rey Naranjo apuesta por la biografía gráfica

‘Rulfo. Una vida gráfica’ pertenece a una colección fabulosa que viene desarrollando con dedicación y buen gusto la editorial en la que se incluyen las biografías noveladas de El Bosco, Jorge Luis Borges y Gabriel García Márquez. Sin duda, la apuesta de Rey Naranjo es interesantísima y está dando mucho de qué hablar. Por lo pronto que haya escogido celebrar los 100 años del nacimiento de Juan Nepomuceno con esta publicación ha sido un gran acierto: una fiesta a las que les recomiendo sumarse.

La estética del libro se inspira en las fotografías de Rulfo. A lo largo de las imágenes podemos percibir esa soledad que él supo cautivar a través del objetivo al recorrer el desierto de su tierra: un México vacío, seco, triste y en parte fantasmagórico es el que encontraremos en este libro, ese México que con tanto acierto Rulfo supo mostrarnos en su obra. La obra, se encuentra construida no sólo partiendo de lo biográfico de Rulfo sino mechándolo con sus dos obras fundamentales.

De este modo, al terminar la lectura, quienes no hayan leído a este narrador con mayúsculas, sin duda correrán a buscar sus libros en la biblioteca para encontrarse con ese Rulfo que supo cambiar el curso de la literatura latinoamericana haciendo de su vida un largo pergamino por el que caminan cadáveres y se plasma la difícil situación de la gente de las zonas humildes. Rulfo, ese niño muerto a los seis años que no consiguió madurar jamás y que fue arrastrado por esa violencia normalizada que muchos hemos visto demasiado de cerca, revive cada vez que alguien se acerca a sus obras y busca, como Juan Preciado en Comala, la tierra de sus ancestros, el país de la infancia, y también lo hace cuando nos acercamos a esta joya de Rey Naranjo.

¡No dejen de leerlo!


 
 
 
 
RULFO. UNA VIDA GRÁFICA
Texto: Óscar Pantoja
Ilustraciones: Felipe Camargo
Rey Naranjo Editores
978-958-57313-6-3 17
194 páginas
18 €



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