Premio Reina Sofía de Poesía Iberoamericana

El poeta español Antonio Gamoneda recibió el Premio Reina Sofía de Poesía Iberoamericana. Antonio Gamoneda

Este galardón, uno de los más prestigiosos de la poesía española, en su edición número 15, subrayó la obra completa de Gamoneda, oriundo de Oviedo. En su pasada edición, había destacado al poeta argentino Juan Gelman.

Considera el premio a sus ganadores como personas que aportan significativamente al patrimonio cultural de Iberoamérica y España con su obra.

Gamoneda recibió la noticia del premio (que consta de 41 mil 100 euros, un diploma y la edición de un poemario antológico) con calma y con una marcada humildad que sigue la línea que sabe llevar en su vida.

Gamoneda dijo sobre el premio «Me ha pillado por sorpresa. Me lo tomo con serenidad y con agradecimiento. No lo desprecio ni lo menosprecio, para mí es una gratificación, pero no me excito».

Ya distinguido con el Premio Nacional de las Letras en poesía, en tantos otros galardones, Antonio Gamoneda se está haciendo un lugar más que importante en la poesía de nuestra lengua.

Sus obras publicadas son (extraído de la Wikipedia):

Poesía

Sublevación inmóvil, Madrid, Ediciones Rialp, 1960
Descripción de la mentira, León, Institución Fray Bernardino de Sahagún, C.S.I.C., Diputación Provincial, 1977
León de la mirada, León, Espadaña Editorial, 1979
Blues castellano, Gijón, Ediciones Noega, 1982
Lápidas, Madrid, Trieste, 1986
Edad : (poesía 1947-1986), Madrid, Cátedra, 1987
Libro del frío, Madrid, Ediciones Siruela, 1992
Sección de la memoria, Ponferrada, Ayuntamiento, 1993
Poemas, Palma : Universitat de les Illes Balers, Servei de Publicacions i Intercanvi Científic, 1996
Cuaderno de octubre, Madrid, San Roque, 1997
Pavana impura, Huelva, Fundación El Monte, 2000
Sólo luz: antología poética, Valladolid, Castilla y León, Consejería de Educación y Cultura, 2000
Arden las pérdidas, Barcelona, Tusquets Editores, 2003
La voz de Antonio Gamoneda. Madrid, Residencia de estudiantes, 2004
Reescritura, Madrid, Adaba Editores, 2004
Cecilia. Teguise : Fundación César Manrique , 2004
Esta luz : poesía reunida : (1947-2004), Barcelona : Galaxia Gutenberg : Círculo de Lectores, 2004

Prosa

Relación y fábula, Santander, Editorial Límite, 1997
Descripción del frío, León, Celarayn Editorial, 2002

Ensayo

Echauz. La dimensión ideológica de la forma. Madrid: Ediciones Rayuela ,1978
León, traza y memoria, Madrid , A. Machón, 1984
Zamora. Fotografías, León, Editorial Everest, 1987
El cuerpo de los símbolos. Madrid, Huerga y Fierro. Editores,1997
Libro de los venenos : corrupción y fábula del libro sexto de Pedacio Dioscórides y Andrés de Laguna acerca de los venenos mortíferos y de las fieras que arrojan de sí ponzoña, Madrid, Ediciones Siruela, 1997
Conocimiento, revelación, lenguajes, León, I.E.S. “Lancia”, La Biblioteca, 2000

Obras en colaboración

Los jóvenes. León, Editorial Everest, 1970
Tres poemas provisionales, Arteguía, 46, (1979)
Dos poetas en su voz, Valladolid, Ediciones Portuguesas, 1992
Tauromaquia : mortal 1936, Mérida , Asamblea de Extremadura, 1994
Encuentro en el territorio del frío, León, Instituto Leonés de Cultura, 1995
La alegría de los naufragios. Madrid, Huerga y Fierro Editores, 1999
Eros y thánatos: pinturas de ?lvaro Delgado con once poemas de Antonio Gamoneda: (exposición del 12 de enero al 6 de febrero del 2000), Madrid, Círculo de Bellas Artes, 2000
Un bosque en obras: vanguardias en la escultura en madera, Segovia, Museo de Arte Contemporáneo Esteban Vicente, 2000
Juan Barjola, Vitoria, Fundación Caja Vital Kutxa, 2002
Antonio Gamoneda, Madrid, Calambur Editorial, 2003

Les regalamos finalmente este poema de Gamoneda:

Blues del cementerio

Conozco un pueblo –no lo olvidaré–
que tiene un cementerio demasiado grande.
Hay en mi tierra un pueblo sin ventura
porque el cementerio es demasiado grande.
Sólo hay cuarenta almas en el pueblo.
No sé para qué tanto cementerio.

Cierto año la gente empezó a irse
y en muchas casas no quedaba nadie.
El año que la gente empezó a irse
en muchas casas no quedaba nadie.
Se llevaban los hijos y las camas.
Tenían que matar los animales.

El cementerio ya no tiene puertas
y allí entran y salen las gallinas.
El cementerio ya no tiene puertas
y salen al camino las ortigas.
Parece que saliera el cementerio
a los huertos y a las calles vacías.

Conozco un pueblo. No lo olvidaré.
Ay, en mi tierra sin ventura,
no olvidaré a mi pueblo.

¡Qué mala cosa es haber hecho
un cementerio demasiado grande!



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