La soledad
Íntima así, desnuda en la pintura
del caminante sobre un mar de nubes
con la mirada ausente de la madre
y del padre la queja que no surge.
Tumbada ante el recuerdo de una flor
por donde el firmamento al sol conduce,
recóndito columpio de las horas
que dicen y desdicen su costumbre.
Selenita presencia, alma marchita
y al blanco de una sombra que nos sufre
el pálpito dormido de una ave.
Y entonces, sí, mordida luz que sube,
rumor sin corazón su voz maldita
para que sienta, sí... ¡para que escuche...!
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Autor:
Juez (
Offline) - Publicado: 15 de agosto de 2026 a las 18:29
- Categoría: Sin clasificar
- Lecturas: 1

Offline)
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