Juez

La soledad

La soledad

Íntima así, desnuda en la pintura 
del caminante sobre un mar de nubes
con la mirada ausente de la madre
y del padre la queja que no surge.

Tumbada ante el recuerdo de una flor
por donde el firmamento al sol conduce,
recóndito columpio de las horas
que dicen y desdicen su costumbre.

Selenita presencia, alma marchita 
y al blanco de una sombra que nos sufre
el pálpito dormido de una ave.

Y entonces, sí, mordida luz que sube,
rumor sin corazón su voz maldita
para que sienta, sí... ¡para que escuche...!