Arias tristes, de Juan Ramón Jiménez

Cuando en 1903 se produjo el lanzamiento de «Arias tristes», pocos meses habían pasado desde que su autor, el escritor español Juan Ramón Jiménez, había sido ingresado en un sanatorio de Burdeos como consecuencia de un cuadro depresivo que se le desencadenó por el fallecimiento de su padre y la mala situación financiera de su familia.

Juan Ramón JiménezPese a su inconveniente de salud, el autor demostró sus ganas de continuar el camino que había iniciado tiempo atrás con el surgimiento de «Ninfeas» y «Almas de violeta» al ampliar su producción literaria e intervenir en la fundación de la revista «Helios».

Tal vez por sus vivencias personales o la fuerte influencia del simbolismo, el modernismo y Gustavo Adolfo Bécquer, Jiménez le dio a «Arias tristes» un perfil emotivo y sentimental que, hasta el día de hoy, permite apreciar la profunda sensibilidad del también creador del inolvidable «Platero y yo».

En esas antiguas páginas poéticas, es posible hallar un texto marcado por la tristeza y la irrealidad que gira en torno al paisaje natural que refleja el alma del poeta, los recuerdos y el miedo. Al escribirlo, el español nacido en Huelva el 23 de diciembre de 1881 ha priorizado las enumeraciones sugerentes antes que las descripciones narrativas y adoptó un estilo algo difuso con dejos románticos que le dio a la obra un marcado sello de vaguedad.

«Arias tristes», tal como pueden llegar a advertir muchos expertos en literatura, es un libro importante dentro de la trayectoria de Juan Ramón Jiménez. Por fortuna, su contenido aún puede ser valorado por todos aquellos que deseen conocer uno de los primeros trabajos de quien, en 1956, fue distinguido con el Premio Nobel de Literatura.

Comentarios2

  • Raoul Shade

    "Juan Ramón, aburrido ya en aquella época de vivir solo en su azotea, barajando y desbarajando a derecha e izquierda su Obra...comenzaba a cansarse de todo, y de todos nosotros, sus más fieles amigos, llegando este cansancio hasta las iniciales de su nombre J.R.J...." Rafael Alberti (Memorias, p. 248)

  • Graciela Dantes

    No todos los escritores tienen una vida tranquila.

    • Arnett Hernández

      si la vida es tranquila para quien escribe, entonces qué escribe, qué narra en su escritura, de qué habla el poeta sino vive. La letra primero se vive, después se cuenta, se narra. Un abrazo!



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