William Faulkner y las propiedades medicinales del alcohol

William Faulkner y las propiedades medicinales del alcoholSon muchos los autores que se han dejado llevar por la tristeza y han encontrado en el alcohol un refugio. He escrito previamente sobre Elizabeth Bishop, Óscar Wilde, Anne Sexton, Jack Kerouac y otros autores que mantuvieron una relación estrecha con el alcohol. Hoy le toca el turno a William Faulkner.

El rincón donde Faulkner sigue vivo

Podemos encontrar a Faulkner hoy en Oxford: su espíritu, su casa, su espacio. Es el lugar donde vivió la mayor parte de su vida, y donde también murió, el 6 de julio de 1962. En su casa-museo está lleno de objetos que pertenecieron al escritor y también se hallan expuestas algunos de sus manuscritos. Sin duda es un viaje que cualquier aficionado al mundo faulkneriano debería hacer.

Faulkner nació el 25 de septiembre de 1897 en New Albany (Mississippi) y pasó gran parte de su vida en la región, y en los libros. La escritura le llegó pronto y supo combinarla con otros trabajos, hasta que consiguió vivir exclusivamente de ella (o mal vivir). Con su labor también se hizo muchos enemigos, personajes literarios que le odiaron y envidiaron; pero que, sin embargo, no pudieron hacerlo desaparecer. Y es que el universo de William es muy amplio y pocos como él han sabido manejar el monólogo interior. Sin ir más lejos, su lugar ficticio, Yoknapatawpha, inspiró profundamente a otros autores tales como García Márquez u Onetti, a formular los propios. Quizás, sin Faulkner no habría Macondo ni Santa María, ¿se imaginan?

William Faulkner y las propiedades medicinales del alcohol

Faulkner y la bebida como medicina

William no tuvo relaciones duraderas, a excepción de la que mantuvo con la literatura y con el alcohol, si acaso pudiéramos decir que fueron dos lazos diferentes, ya que lo de Faulkner con la bebida es algo sumamente curioso.

Solía escribir por las noches y siempre lo hacía con un vaso de whisky borbón y su pipa. Eran dos manías que le funcionaban para trabajar. Decía que el alcohol le “metía” en la cabeza muchísimas ideas que le permitían desarrollar su escritura; ideas que al despertar por la mañana siguiente no era capaz de recordar. Quizás, su pasión por el alcohol venía de la misma zona en la que nacía su necesidad de la escritura; un trabajo que el propio Faulkner describía como una acción impulsada por un demonio.

La relación entre William Faulkner y la bebida fue ciertamente curiosa. Estaba convencido de que sin ella no habría podido escribir; consideraba que al beber su cuerpo era invadido por una fuerza incontrolable que le permitía sentarse a escribir; es decir, que el alcohol tenía propiedades medicinales y que sólo gracias a él podía escribir.

La bebida favorita de Faulkner era el Whisky, pero no cualquiera, el Old Crow (whisky borbón). Sin él decía no habría escrito jamás “El ruido y la furia”, “Santuario”, “Luz de agosto” ni ninguna de sus obras. También le gustaba el julepe de menta: mezcla de whisky borbón con azúcar, hojas de menta trituradas y un par de cubitos de hielo que tomaba en un vaso de metal helado. Su fascinación por el alcohol como bebida medicinal explica que le gustara tanto esta bebida, ya que «julepe» es un término que se utilizaba para hacer referencia a un jarabe medicinal.

Aunque se ha hablado mucho de la relación entre Faulkner y la bebida, ningún biógrafo se ha animado a ir más al fondo del asunto; y es que posiblemente sea turbio de enfrentar, y habría que aplicar una forma de razonar alternativa para poder entender de verdad esta relación. Por mi parte, es un tema que me interesa especialmente y sobre el que prometo indagar. Me preguntó qué habrá de cierto en la necesidad del alcohol como camino para la escritura y en cómo habría sido la vida de William sin la bebida. ¿Qué clase de misticidad rondaba a William que le hacía ver el mundo y contarlo de esa forma tan única?

William Faulkner y las propiedades medicinales del alcohol



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