Tres poetas esenciales

La poesía añeja, escrita siglos atrás, muy permanente está, pues viendo y considerando su excelencia, su forma tallada con precisión, su sonoridad inspirada, y su decir tan lúcido como elemental, es el referente de la cultura poética. Favorecida por las leyes de la versificación que la hicieron clásica, en ella se apoya, básicamente, toda la buena poesía que leemos hoy día.

Juan Gelman, Dulce María Loynaz y Raúl Zurita

Una buena poesía es, por ejemplo, la escrita por la poetisa cubana Dulce María Loynaz. Nacida en La Habana, el 10 de diciembre de 1902, cuando era una joven de diecisiete años publicó sus primeros poemas en el periódico “El Independiente”.

Sus versos muestran sencillez. Una creación plena de ternura es la suya.

Dueña de un estilo envolvente, y consagrada ya como una poetisa de nombre mayor, viajó a América del Sur donde conoció a la poetisa uruguaya Juana de Ibarbourou. Falleció en La Habana en 1997.

Un poema suyo:

BALADA DEL AMOR TARDÍO

Amor que llegas tarde,
tráeme al menos la paz:
Amor de atardecer, ¿por qué extraviado
camino llegas a mi soledad?

Amor que me has buscado sin buscarte,
no sé qué vale más:
la palabra que vas a decirme
o la que yo no digo ya…

Amor… ¿No sientes frío? Soy la luna:
Tengo la muerte blanca y la verdad
lejana… _ no me des tus rosas frescas;
soy grave para rosas. Dame el mar…

Amor que llegas tarde, no me viste
ayer cuando cantaba en el trigal…

Amor de mi silencio y mi cansancio,
hoy no me hagas llorar.

Dulce María Loynaz

Y qué decir de la poesía de Juan Gelman (Buenos Aires, 1930), recientemente galardonado con el Premio Cervantes. Me habían dicho mis “malos amigos”, en una oportunidad, que el poeta argentino escribió inicialmente con un lenguaje sencillo, accesible al lector común tanto como al más exigente poeta, y que luego su palabra entró en el terreno de lo complejo.

LA INCONSTANCIA

Creo que los poetas nunca permanecen en un mismo sitio. El mismo Pablo Neruda nos sorprende, nos llena de entusiasmo, se inmortaliza con su Veinte poemas de amor y una canción desesperada, para luego dividir a los críticos con ciertas obras.

Pero vamos a un poema sencillo de Juan Gelman, con la finalidad de conocer la historia verídica de su doctrina poética:

Lo limitado no tiene alcance, ni significación. Existen, dicen, dos lectores para cien poetas, en el mundo, hoy día. Tienen trascendencia, sin lugar a dudas, aquellos vates que se apropian de la palabra, y la hacen suya y también de todos. Con esto, no vengo a desconocer, ni mucho menos, la poesía metafísica de Jorge Luis Borges. A propósito del autor de El Aleph, hay quienes opinan que sus versos están cargados de futuro. ¿Tiene asidero esta versión?

PÍNTATE A TI MISMO

Existen obras destinadas a perpetuarse, porque asumen la condición del ser humano. Decía Tolstoi: “Pinta tu aldea y serás universal”. Yo vengo a decir, plagiando: “Píntate a ti mismo y pintarás al hombre”. El dolor, la angustia, la muerte, Dios, el amor son temas que aguardan alguna respuesta, cierta solución, en los religiosos y en los poetas. Estos últimos, si son auténticos, se pintan con su decadencia, sus esperanzas, sus conflictos, su deformidad y su rechazo hacia un sistema universal que deja al más sabio de los hombres, perplejo y mudo en su humana soledad.

El arte de hacer poesía exige un continuo desplazamiento de ideas así como la lectura de autores universales (Lope de Vega, Calderón de la Barca, Juan Ramón Jiménez, Antonio Machado, Federico García Lorca, Pablo Neruda, Rubén Darío, Jorge Luis Borges, entre otros). La poesía es, en sí misma, una huida de la realidad. Y, ¿por qué no? la poesía es el espejo de los locos. En ese espejo uno se ve distinto, como bestia urbana con los ojos asustados ante un chorro de luz.

Cierto es que hay poetas lógicos, sensatos y exitosos. Y cierto es también que la poesía es purulenta, toma la vida de los autores, administra sus emociones, su tiempo, sus dudas, sus amores.

El poeta es un ser complejo. Es un individuo que vive inserto en una sociedad áspera, vacía casi de contenido y hueca en su conciencia.

Se aguarda, con respeto, que el poeta no improvisa. Ya se tiene una idea firme de su condición: persona dada a la lectura, a las charlas, a la autocrítica, a la búsqueda de la excelencia.

El despliegue de metáforas, de imágenes y de figuras en los versos dependerá de su propia conexión con el trabajo escritural. El trabajo, en sí mismo, es la vigilia. La tensión antes, durante y después de la creación, se vuelve una constante en la cotidianeidad del poeta.

LOS POETAS NACEN

Cierto es que los poetas nacen. No se hacen. Ahora bien: se vuelven mejores en la medida en que se exigen a sí mismos. Escribir es, a veces, algo sobrehumano. La poesía no se agota en sí misma. Bien cierto es que pasa por desniveles. Muchos, tantos vates no saben desencadenar el espíritu divino y a la vez diabólico que ella mantiene en su interior.

De la pluralidad de ejercicios poéticos puede aprenderse bastante, con la obra de Lope de Vega, en las manos. Era este vate español conocido como el Fénix de los Ingenios.

Un poeta ingenioso de estos tiempos es Raúl Zurita. Esta es su síntesis biográfica: Nació en Santiago de Chile, en 1951. Es uno de los poetas populares de América Latina. Estudió Ingeniería Civil en Valparaíso. Sus obras son, entre otras: Purgatorio (1979), Anteparaíso (1982), Canto a su amor desaparecido (1986). Fue distinguido con el Premio Nacional de Literatura de Chile.

ARTE POÉTICA

Entre tantos oficios ejerzo éste que no es mío,
como un amo implacable
me obliga a trabajar de día, de noche,
con dolor, con amor,
bajo la lluvia, en la catástrofe,
cuando se abren los brazos de la ternura o del alma,
cuando la enfermedad hunde las manos.

A este oficio me obligan los dolores ajenos,
las lágrimas, los pañuelos sudadores,
las promesas en medio del otoño o del fuego,
los besos del encuentro, los besos del adiós,
todo me obliga a trabajar con las palabras, con la sangre.

Nunca fui el dueño de mis cenizas, mis versos,
rostros oscuros los escriben como tirar contra la muerte.

Juan Gelman

POEMA DIÁLOGO DE CHILE

Verás un mar de piedras
Verás margaritas en el mar
Verás un Dios de hambre
Verás el hambre
Verás figuras como flores
Verás un desierto
Verás el mar en el desierto
Verás tu odio
Verás un país de sed
Verás acantilados de agua
Verás nombres en fuga
Verás la sed
Verás amores en fuga
Verás el poco amor
Verás flores como piedras
Verás sus ojos en fuga
Verás cumbres
Verás margaritas en las cumbres
Verás un día blanco
Verás que se va
verás no ver
Y llorarás.

Raúl Zurita

Escrito por Delfina Acosta en el Suplemento Cultural del diario ABC (Paraguay)

Más información sobre Delfina Acosta

Comentarios4

  • Fabrizio

    Me gustó mucho lo que dices en tu artículo/comentario. Estoy de acuerdo en un cien por ciento con cada una de tus reflexiones, ideas, y gustos.

    Es interesante ver como la poesía ha ido evolucionando y se convierte en una manera cada vez más moderna de expresión...libre y, sobre todo, surrealista a veces.

  • Delfina Acosta

    GRACIAS POR TUS PALABRAS.
    LA POESÍA PUEDE EVOLUCIONAR, PERO PERMANECER QUIETA EN SU BELLEZA, MEDIANTE LA FORMULACIÓN SENCILLA DE LAS IDEAS.

  • Alfonso Larenas Lavìn

    Nuestra vida es "Una poesía"Por mucho que nos esmeremos por ocultar nuestros sentimientos, estos afloran cuando se hacen POESÍA.

  • Son Poemas

    Difundir almas.
    Felicitaciones.

    Gracias.



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