Te recomendamos a una de las autoras fundamentales de la literatura detectivesca británica.

Aunque la novela policiaca tiene fama de no ofrecer mucha innovación a la literatura, esto no es del todo cierto. Han existido algunos nombres que le han dado la vuelta a las tendencias dentro del género y que han hecho aportes incomparables. Dorothy Leigh Sayers es uno de estos casos, figura interesantísima de la literatura detectivesca del siglo XX. En este artículo te contamos quién fue y por qué es importante su legado.
Una autora multifacética y ambiciosa
Dorothy Leigh Sayers nació el 13 de junio de 1893 en Oxford, Inglaterra. Se crio en un entorno intelectual y de mucha reflexión, debido a que su padre era un clérigo anglicano y también profesor humanista, y a que en su casa había una gran biblioteca. Esto le permitió viajar a través de la lectura a mundos extraños y fascinantes desde muy pequeña. Además, en una época en que las oportunidades académicas para las mujeres todavía eran limitadas, logró ingresar en el prestigioso Somerville College de Oxford, donde estudió lenguas modernas.
Antes de volcarse por completo a la literatura hizo diversos trabajos como publicista, lo que le sirvió para conocer detalladamente la vida y las costumbres de la sociedad urbana, algo que usaría años más tarde en su escritura. En 1923 sacó su primera novela, ¿De quién es el cadáver? donde presentó al mundo a Lord Peter Wimsey, el aristócrata detective que la convertiría en una de las autoras más leídas del género policial. A partir de esa publicación comenzaría una serie de novelas que, poco a poco, la irían situando en el mapa de la literatura detectivesca, junto a nombres inmensos como los de Agatha Christie, G. K. Chesterton y Margery Allingham.
A lo largo de su carrera, Sayers se desempeñó como novelista, ensayista, traductora, dramaturga y crítica. Sus aportes teóricos fueron tan significativos como su creatividad para reformular el género de la literatura de detectives durante la Edad de Oro. Su gran legado consistió en combinar con acierto el carácter e ingenio del detective clásico con una profundización exhaustiva en la psicología de los personajes, así como ocuparse de los aspectos morales y las inquietudes intelectuales de la época.

Una autora que supo otorgar hondura a sus personajes
El gran aporte de Dorothy Leigh Sayers a la novela de detectives
A diferencia de otros autores contemporáneos que centraban sus historias exclusivamente en el enigma, Dorothy Leigh Sayers intentó darle una vuelta de tuerca a sus historias y consiguió hacer del género policial un espacio de exploración de los conflictos éticos, las relaciones humanas y los debates intelectuales. El gran elemento que se destaca en sus novelas es la evolución de sus personajes, algo bastante poco común en el género durante aquellos años.
Aunque hay muchas de sus novelas que se encuentran entre las más leídas de la narrativa policial inglesa, hay una que siempre ha ocupado un lugar especial en el corazón de lectores y lectoras: Los nueve sastres. En ella se encuentran plasmados los rasgos más preponderantes del estilo de la novelista: el trabajo de la ironía y cierta delicadeza en el lenguaje, así como también una profunda caracterización psicológica de sus personajes. Asimismo, presenta diálogos tremendamente vivos, que ayudan a conocer y amar a los personajes. Ya desde el comienzo es potente. Lord Peter Wimsey y su ayudante Bunter sufren una avería automovilística en una pequeña aldea de los pantanos de East Anglia y celebran una Año Nuevo alejados de todo lo conocido. La aparición de un cadáver de identidad desconocida, es el hilo del que tira la autora para poner en movimiento los engranajes de la trama.
Uno de los rasgos que impactan de esta novela es la manera en la que la autora se sirve del paisaje para sostener el misterio. Las descripciones de los colores, las tradiciones rurales y la forma en que se comunican los habitantes del lugar le dan cuerpo a una historia entretenida y bien estructurada. Pero, además, la autora aprovecha para reflexionar sobre cuestiones mucho más amplias: el paso del tiempo, la culpa, la memoria y la fragilidad humana. Lo que sostiene la novela, entonces, no es tanto la lógica detrás de la investigación criminal como la intención y el empeño de reflexionar sobre cuestiones totalmente ligadas a la experiencia humana.
Dorothy Leigh Sayers falleció en 1957. Sin lugar a dudas, es una autora que deberías conocer si te gustan las novelas de detectives.

Una obra bien representativa de la escritura de Sayers

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