«Por qué la literatura experimental amenaza con destruir la edición, a Jonathan Franzen y la vida tal y como la conocemos de Ben Marcus, con unos pinitos en pedantería a cargo de Rubén Martín Giráldez» —Jekyll & Jill —

Los mejores libros son los que en lugar de darnos respuestas nos obligan a preguntarnos, a dudar con más ganas sobre las mismas cosas. Hay libros que se paran a medio camino entre la conversación y la erudición y hacen estallar el área de Wernicke. En ese grupo entran todos los libros que le he leído a Rubén Martín Giráldez, y donde también lo hace «Por qué la literatura experimental amenaza con destruir la edición, a Jonathan Franzen y la vida tal y como la conocemos de Ben Marcus, con unos pinitos en pedantería a cargo de Rubén Martín Giráldez» publicada por la maravillosa Jekyll & Jill, un ensayo que desde su título se planta a favor de la búsqueda rabiosa de nuevas formas de explicar lo que la escritura y el género narrativo son.

Contra la tradición de la crítica literaria

«Por qué la literatura experimental amenaza con destruir la edición…» es un libro sobre la pasión lectora. Un manual sobre lo que no pueden imponernos los que se han autodenominado los conocedores de la literatura. Una lectura que nos obliga a preguntarnos por qué leemos y qué es lo que implica ese ejercicio lector para nosotros. Sobre el buen y el mal lector también tenemos interesantes reflexiones, y sobre el menosprecio que el mundo del libro parece tener hacia nosotros.

Estamos ante un libro que se desmarca de los géneros narrativos, ligando con la novela y esa búsqueda de la metamorfosis narrativa, y casándose con el ensayo en lo que respecta a su rigor académico. Eso lo vuelve delicioso, capaz de contagiar en nosotros el gusto por la buena literatura.

Nos encontramos con dos textos de Ben Marcus, traducidos por Rubén Martín Giráldez, acerca del rumbo que ha tomado el mundo del libro y lo mucho que se ha alejado de las metas históricas de la ficción: convirtiéndose en un mercado de productos ceñidos a una estructura y una estética bien definida, bien predecible, fácil de masticar y enemiga del lenguaje. Acompaña los textos de Marcus un artículo fabuloso de Giráldez, con sus ingredientes ya conocidos: humor, crueldad y contundencia verbal.

Leer este ensayo a puede servirnos para internarnos en una reflexión en torno no sólo a las razones que nos acercan a la lectura sino a cómo la crítica literaria se ha vuelto a favor del capital y de los poderes ordinales, convirtiendo el ejercicio crítico en una lectura sumisa y superficial.

Vivimos en una época en la que los espacios críticos de referencia se abrazan a unas formas amigas del sistema globalizado y de la literatura basura. Y nos venden como necesarios y revolucionarios meros productos que se identifican más con la egolatría que con la humilde reflexión en torno a lo que somos y para qué estamos, que viene a ser la sustancia de la que se ha nutrido desde siempre la literatura.

Es éste un libro que nos impulsa, entonces, a buscar lecturas que intenten hacer de la lengua literaria un camino incómodo, de preguntas y dudas en torno a eso mismo: lo que la vida es, y luego, lo que la literatura es, y más tarde, lo que la literatura dice que la vida es.

Cuando lo experimental se vuelve peligroso

Otro de los temas centrales de este libro es la eterna discusión en torno a la literatura realista y la experimental. Es curioso que dos conceptos que no son opuestos compitan como si lo fuesen. Esto se debe a que desde el punto de vista de los dictadores (y qué cierto suena esto) del canon, la literatura realista es aquella que se reduce a pintar la realidad. ¿Qué realidad? Pues aquella que ha concursado y vencido como normal. Es decir, que se incluyen en esta clasificación aquellas ficciones que no se oponen a las reglas universales (universalizadas por unos pocos, claro) de lo que la realidad es. Bien. Hasta ahí nos entendemos (aunque no estemos de acuerdo), lo que no parece muy razonable es referirse a lo que no cae dentro de lo realista con la etiqueta de experimental. ¿No fue experimental acaso aquel novelón de Tolstói «Anna Karénina» para lo que la Literatura Rusa de entonces estaba acostumbrada? Y ¿existe acaso una novela más realista que ésta?

Lo experimental como yuxtapuesto al realismo el único objetivo que tiene es la denigración de esa búsqueda furiosa del lenguaje, de dar con nuevas formas de construir, de retorcer la sintaxis hasta que ya no puede más y entonces, volver a recortarla hasta dar con un nuevo lenguaje, capaz de decir (y desdecir) todo aquello que es la realidad. Justamente el gran desafío de la literatura experimental es contar la realidad desde otra perspectiva. Y, si bien es cierto, que existen muchos autores que se apoyan en la descripción de lo experimental para presentarnos obras que no valen artísticamente como tal, también existen en este gran mundo que es la literatura experimental autores y obras que más nos vale leer y releer. Como éste libro de Giráldez.

Sobre la pasión lectora

Y vuelvo a mi punto favorito: la lectura como disfrute inigualable. Insisto en que más allá de todas sus explicaciones teóricas, sus citas y su lucidez es éste un libro sobre la pasión lectora y la urgencia de recuperar la visión crítica y ambiciosa como lectores. La reflexión en torno a la forma en la que el mercado del libro quiere conducir nuestra mirada sobre el mundo, es decir, sobre la realidad, requiere nuestra atención. Si no nos ponemos firmes, exigiendo de toda lectura ese revuelo, esa incomodidad, colaboraremos con la muerte del lector, no de la novela. Eso también parece querer decirnos este libro.

He intentado a lo largo de este texto dar con las palabras precisas para nombrar un libro que es difícil de enmarcar, y sobre el que todo lo que se diga parece que será insuficiente. Para una lectura más concienzuda os recomiendo este maravilloso texto de Vicente Luis Mora, donde todo es elocuencia y precisión en el lenguaje. La insolencia se la dejo a Marcus, y la pedantería, a Giráldez. Por mi parte me quedo con el asombro que producen libros así: capaces de romper con la línea y de obligarnos a pensar el mundo (que es nuestro también) de otra forma.

No es importante si hemos leído a Franzen, a Marcus o a Giráldez, porque no es éste un libro sobre sus poéticas sino una larga pregunta que intenta reflexionar en torno a las fronteras genéricas de la narrativa. ¿Qué es realismo y qué experimentación? ¿Puede una novela realista ser al mismo tiempo experimental? Y sobre todo una obra a favor de la lectura como arma de futuro, como esperanza en un mundo contaminado y superficial. ¡No se lo pierda nadie, por favor!

Rubén Martín Giráldez acaba de publicar otra obra magistral que ningún amante de la teoría literaria debería perderse. Y nos deja con las ganas de más. Por ejemplo, ¿qué hay del encantamiento literario?


 
 
POR QUÉ LA LITERATURA EXPERIMENTAL AMENAZA CON DESTRUIR LA EDICIÓN…
Rubén Martín Giráldez
Jekyll & Jill
978-84-945940-8-3
192 páginas
14,50 €



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