La obra de Silvia Baron Supervielle

La obra de Silvia Baron Supervielle

De esta forma entiende Silvia Baron Supervielle la escritura. Y me parece una forma alucinante y exacta de ver este precioso arte. Es como despertarse para volver a esa realidad que en los sueños parecía irrisoria; como intentar recuperar el origen de las cosas y nadar sin un rumbo señalado, en busca de lo que la vida tenga para ofrecernos.

Al leer a Silvia es como si de pronto la belleza te tocara; la presencia de la melancolía, la fuerza de los recuerdos y esa expresividad tan directa y rotunda te impiden mantenerte rígida y te obligan a preguntarte ¿Y si..?

En el artículo de hoy, una pequeña reseña de la impresionante obra de esta poetisa fabulosa. Espero que les guste tanto como a mí me ha gustado escribirlo… Bueno, tanto no, pero sí un poco 🙂

Breve Biografía

Silvia Baron Supervielle nació el 10 de abril de 1934 en Buenos Aires pero vive desde 1961 en Francia. No es razonable decir que es argentina, tampoco lo sería decir que es francesa; ella misma asegura ser extranjera en ambos lugares.

Se ha dedicado a la creación literaria desde muy temprana edad, destacándose sobre todo como poetisa y traductora. Ha sido una de las principales traductoras al francés de autores de prestigio, como Alejandra Pizarnik, Silvina Ocampo, Macedonio Fernández y Arnaldo Calveyra. Y ha publicado múltiples poemarios entre los que convendría mencionar «El agua extraña» y «La frontera». Además, la antología «Poesía entre dos orillas» reúne gran parte de su poesía y puede ser una hermosa forma de acercarse a su obra, que se caracteriza por haber adoptado la lengua francesa para poner en palabras sus creaciones.

Silvia quedó huérfana cuando tenía 2 años y nunca nadie le habló de su madre. Un silencio absoluto se implantó entre su progenitora y ella. Un día decidió que eso no podía seguir así; lo único que tenía de ella eran un par de fotografías. Entonces comenzó a escribirle cartas. Le ha escrito cerca de 160 misivas, las cuales conforman el libro «Cartas a Fotografías» que aún no ha sido publicado. Esa muerte se halla impregnando sin duda su poesía. Los siguientes versos pueden servir de ejemplo:

La obra de Silvia Baron Supervielle

Los temas recurrentes en su poesía

Entre los temas más recurrentes de su poesía se encuentran los vínculos familiares, la naturaleza, el silencio y, sobre todo, la escritura. Ideas plasmadas de una forma casi lacónica y directa; es como si a través de cada poema intentara consagrar un instante, volverlo único e irrepetible. Pero esto no significa que no exista expresividad; muy por el contrario, consigue con esa precisión un ritmo y una musicalidad asombrosos.

En Silvia la música y las imágenes son fundamentales. Sus versos se conforman de notas y melodías que se vuelven palabras y que, en algún sentido, recuerdan a la perfecta Pizarnik. Respecto a la puntuación, la ausencia de comas y puntos permite percibir una sintaxis fluida y sin quiebres, lo que también puede acercarla a Pizarnik, aunque en ella esta característica solamente puede encontrarse en algunos poemas.

Por citar uno de sus poemas:

La obra de Silvia Baron Supervielle

La relación entre el silencio y las palabras

Según lo expresaba Paul Claudel, el recurso por excelencia en el arte poético es esa relación que consigue establecerse entre la palabra y el silencio (entre la escritura y el blanco). En Silvia el silencio también tiene un lugar preponderante, pero siempre en relación a la palabra. Y a su vez, la brevedad le brinda a ese blanco un peso impresionante que te penetra hasta los huesos. Sus silencios dejan en el aire un ambiente melancólico, triste y hasta cruel. Y su manejo o no-manejo de la puntuación te deja la sensación de haber espiado en el interior de su universo, como si de un hendija se tratara. Sus frases parecen extraídas de un todo más profundo y te presentan una idea concisa llena de matices y detalles inspiradores.

Al leerla hay que aprender a completar. A Silvia le gustan los versos dislocados, que te exigen compromiso como lector y te obligan a involucrarte, para desentrañar la verdad que se esconde detrás de su poesía. Esto es sumamente interesante y creo que, junto a la brevedad y la sensibilidad de cada una de sus palabras, son los aspectos más resaltables de su poesía; lo que la vuelve única y nos obliga a leerla y recomendarla.

La obra de Silvia Baron Supervielle

Cambiar la lengua para alcanzar el extrañamiento

Según Joseph Brodsky lo que mueve a un autor a recurrir a otra lengua que la materna para expresarse pueden ser tres cosas: la necesidad (como es el caso de Joseph Conrad), la ambición desmedida (poniendo como ejemplo a Nabokov) o con el objetivo de lograr un mayor distanciamiento con lo propio para observarlo desde otra perspectiva (como es el caso de Samuel Beckett).

En el caso de Silvia cabrían la primera y la última opción. Para ella escribir implica mantenerse alejada de toda lengua; ubicarse en esa orilla que permite entrever el reflejo del universo. Porque si se lo hace desde dentro, muchas cosas no se pueden comprender. Para ella el lenguaje del escritor se engendra en la orilla, desde afuera.

Silvia encontró en el francés ese extrañamiento que necesitaba para expresarse. No se sentía parte de lo argentino ni de lo francés y necesitaba encontrarse con su voz poética desde una perspectiva distante. Necesitaba sentirse ajena a las palabras, tanto como siempre se había sentido de ajena a las cosas que le rodeaban. Cambiar de idioma le permitió sentirse extraña, para cambiar la realidad o mirarla desde otro punto de vista. Escoger el francés le sirvió para decir mucho con pocas palabras y ubicarse en el límite que la separaba de la lengua: lo que le permitió encontrar su yo literario. Dice:

Todo esto también está relacionado con el exilio, porque entre él y la poesía casi no hay distancia. Cuando a una persona le arrancan las raíces necesita reinventarse. Y ¿qué otra cosa es la poesía sino reinvención? La poesía de los exiliados «por dentro» o «por fuera», de los que se alejan de su país de origen de forma física o emocional se acerca a la perfección porque refleja el esfuerzo humano por reinventarse, por encontrar algo ignoto en él y transformar su propia forma de entender el mundo y de verse a él mismo en ese mundo.

La obra de Silvia Baron Supervielle

Su libro «Al Margen», donde reúne muchos de sus poemas, parece ser la clara muestra de cómo se gesta su poesía y por qué. Hace referencia a esos silencios, a esos espacios blancos de los que hablamos. Además permite acercarnos a la idea del extranjerismo; porque aquellos que hemos dejado nuestro lugar de origen siempre quedaremos al margen, de nuestra tierra y de la que nos reciba (que intentaremos hacerla nuestra sin conseguirlo del todo). El margen puede ser la orilla, o incluso la distancia que se establece entre ambas orillas, donde nos encontraremos aquellos que ya no tenemos tierra. Uno de los versos que mejor permite comprender esta idea es el siguiente:

Muchas veces las palabras hablan por sí solas, se desprenden de su significado para tomar uno diferente. A veces se unen a una figura y se vuelven la identidad de ella. Conseguir que los significados adquieran una forma nueva, sin tener que emplear todas las palabras, es la mejor forma de hacer poesía. Porque las cosas que no se dicen pueden llegar al lector de una forma mucho más eficiente y directa. O, en palabras de Silvia:

La obra de Silvia Baron Supervielle



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