3 novelas medievales que se adelantaron a “Juego de tronos”


Con la gran popularidad que ha adquirido “Juego de tronos” basada en la saga de George R. R. Martin, no viene mal recordar las raíces de un género que se está explotando de forma intensa en nuestro tiempo pero que no ha nacido con nosotros y que, además del inmenso J.R.R. Tolkien ha tenido a otros nombres importantes.

Aquí van tres novelas medievales que se adelantaron a las tendencias.
 
 

“Camelot” de Terence Hanbury White

El Rey Arturo ha dado mucho juego a los escritores. Tal es así que el narrador Terence White basó en él cinco novelas que giran en torno a este mítico rey. Su título original es “The Once and Future King” que intenta ser una traducción de la inscripción de la lápida de Arturo que dice así:

Esta obra, inspirada en la magna historia de Thomas Malory, tiene elementos propios y nos permite un acercamiento a la vida del Rey Arturo, a su relación con el pueblo y toda su experiencia como mandatario hasta la Batalla de Camlann. También profundiza en torno a la relación entre Ginebra, su esposa, y Sir Lancelot.

La saga “Camelot” se divide entre los libros “La espada en la piedra” (infancia y educación de Arturo), “La reina del aire y las tinieblas” (primeros años como rey y relación conyugal), “El caballero mal hecho” (centrada en la figura de Sir Lancelot), “Una vela al viento” (la decadencia de Arturo y su enfrentamiento con su hijo Mordred) y “El libro de Merlín” (reúne los consejos de Merlín a Arturo). Esta última entrega fue publicada de forma póstuma y este detalle es importante porque se nota mucho la diferencia en el tono de la escritura que caracteriza el resto de los títulos.

Esta saga de Terence Hanbury White es sumamente importante dentro de los títulos de literatura medieval que debemos leer. Una buena prueba de ello es que el profesor Charles Xavier se los hacía leer a sus alumnos. ¿Vas a contradecir al telépata más fabuloso de todos los tiempos?

“La Loba de Plata” de Alice Borchardt

Aunque su hermana, Anne Rice, fue de las dos la que consiguió mayor popularidad, el trabajo de Alice no ha pasado desapercibido. Sus aportes a la literatura norteamericana en el terreno de la fantasía y la ficción histórica son ineludibles. Entre sus numerosas novelas históricas hay varias que se centran en la Época Medieval. “La loba de plata” es entre ellas una de las más conocidas.

La historia comienza en una Roma caída. En la etapa oscura del gran imperio. Trata la vida de una joven emparentada con el emperador Carlomagno que llega al palacio encabezando una lucha política que le permite pretender su origen sanguíneo. Los altos mandos del imperio creen que podrán hacer de ella un títere a su merced, sin embargo, ella les demostrará que aunque tiene sangre real también responde por la sangre paterna, un hombre asesinado por el imperio. Esto hace que la historia vire totalmente hasta desencadenarse una lucha en la que ella intentará hacer de aquel lugar una ciudad justa.

Regeane, que así se llama la joven, tiene unas cualidades que la vuelven un personaje fabuloso: es solitaria, fuerte y sabe buscarse la vida sin la ayuda de nadie. No tiene miedo de los muchos enemigos que va haciéndose en el camino y responde sólo ante ella por sus propios sueños y ambiciones. Realmente creo que es un personaje medieval maravilloso, que además marcó un antes y un después en las historias de este tipo, donde en general los protagonistas eran hombres.

“Juana de Arco” de Mark Twain

¿Quién no ha amado ese personaje que es Juana de Arco? A ella dedicó Twain este libro maravilloso. Una de sus novelas más trabajadas, a la que entregó más de una década de investigación y unos dos años de escritura. Se empapó de la vida de Juana y buscó documentación en torno a su juicio y a su muerte.

Volver a la Edad Media a través de este libro es otra buenísima forma de beber de las raíces literarias en las que se inspiran la gran mayoría de los escritores actuales que se dedican a uno de los géneros que más dinero da en la literatura.

Después de haberle dedicado tantos años, Mark Twain terminó no sólo conociendo al detalle la vida de Juana sino absolutamente ligado a ella, enloquecido por su carácter y ofreciéndonos una obra escrita con absoluta sensibilidad a la vez que rigor histórico. Su pasión por Juana le llevó a decir:

Estas tres historias de la literatura creo que pueden ser fabulosas puertas de entrada a la fascinante Edad Media. ¡No dejes de leerlas!



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