«Un niño prodigio» de Irène Némirovsky

"Un niño prodigio" de Irène NémirovskyHoy les traigo otra recomendación para nuestra sección del desván de los libros perdidos. En esta oportunidad se trata de una obra impresionante titulada «Un niño prodigio» de Irène Némirovsky, una nouvelle de lectura fácil pero con la profundidad que siempre hallamos en esta autora.

Sociedades disfuncionales

Ismael Baruch, es el nuevo retoño de una familia numerosísima en la que la mayoría de los hijos nacen enfermizos y, muchos de ellos, fallecen a los pocos años de vida. Para tapar esos huecos que deja la muerte nacen nuevos hijos que sustituyen a sus hermanos en la ardua tarea de sacar adelante a la familia. Dicho así suena crudo, lo sé, pero aún lo es más leído de la pluma de Irène.

Una familia que malvive con lo poco que consigue de la mendicidad y las tareas esporádicas que asumen algunos de sus integrantes en el puente; es también debido a los duros trabajos, la escasa higiene y las inclemencias del tiempo que la salud de todos pende de un hilo y contra eso no hay mucho que los demás puedan hacer.

En un ambiente lúgubre que poco respeta la infancia, Ismael comienza a relacionarse con adultos que llevan vidas desordenadas y que se divierten a su costa. Hay párrafos de una crudeza impresionante en el que nos encontramos al protagonista de la historia siendo emborrachado por esos personajes, quienes le obligaban a cantar para ellos. En esos momentos de embriaguez Ismael va descubriendo su propio destino.

"Un niño prodigio" de Irène Némirovsky

El mal que nos habita

Cantar. Eso es lo que Ismael sabe hacer mejor que nada. No sólo sabe canciones marineras y las entona con una voz increíble sino que además crea sus propias letras. Y será la música y su habilidad con las palabras lo que le ayudará a cambiar su vida para siempre. Una princesa al oírle cantar descubrirá en él a un niño prodigio y le ofrecerá una vida acomodada de éxito y posibilidades. Sin embargo, las cosas no van a ser fáciles, y el niño prodigio tendrá que lidiar no sólo con sus propios traumas sino con la decepción que a todos nos espera de un lado u otro del camino.

La historia se encuentra ambientada en una ciudad rusa y la forma en la que Némirovsky nos lleva a ella es impresionante: una verdadera pintura que nos permite situarnos y sentirnos a orillas del Mar Negro.

Ismael es un niño con una sensibilidad y una inteligencia extraordinarias pero que no tiene la posibilidad de explorar hasta dónde es capaz de dar de sí mismo; con una vida condenada desde el primer suspiro. Difícilmente no empaticemos con una criatura así, ¿verdad? No obstante, Ismael tiene algo que le impulsa a la destrucción; y sobre esa nube oscura gira su historia, y hacia ella se dirigen sus pasos.

"Un niño prodigio" de Irène Némirovsky

La inmensa Némirovsky

Entre las características más resaltables de esta historia me quedo con la ternura y la sencillez del lenguaje que, si bien es algo sumamente común en los textos de Némirovsky realmente se agradece muchísimo.

Esta es una de las primeras historias que escribió Irène; lo hizo cuando tenía 24 años, lo cual si bien se puede percibir a través de su prosa: menos cuidada y rigurosa que sus novelas maduras, deja en evidencia el increíble talento que tenía para contar historias que conmovieran a aquellos que se acercaran a ellas.

Si bien la mayoría de las reseñas catalogan este libro en el género de relato corto, no lo comparto. Pienso que dadas las características de la historia y la forma en la que se encuentra narrada pertenece más al género de nouvelle. La trama se diversifica por momentos y nos permite mirar hacia otros sitios, y eso creo que podría acercarlo más a un texto de novela corta que de relato. No obstante, es sólo una opinión; ya me contarán qué les parece a ustedes.

«Un niño prodigio» no sólo se encuentra narrada con maestría sino que, además, como todas las obras de Némirovsky nos permite una profunda reflexión en torno a la constitución de los estatus sociales: la gran miseria de los que están abajo, la vida holgazana de los que pertenecen a la aristocracia. Y a través de la lectura llegaremos a preguntarnos constantemente el por qué de estas jerarquías.

Es indudable que esta autora no podía faltar en nuestro ciclo el desván de los libros perdidos, no sólo porque personalmente le admiro muchísimo, sino porque además ha sabido hacer de la literatura un espacio de crítica, de denuncia y de reflexión sobre la humanidad, y sin duda a eso deberían apuntar todos aquellos que se dedican a este oficio. ¡No dejen de leerla!

"Un niño prodigio" de Irène Némirovsky



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