La autenticidad del lenguaje

La autenticidad del lenguaje

Las orcas son mamíferos que se parecen muchísimo entre sí; no obstante, no existen dos orcas iguales. En una familia de cetáceos cada uno de sus individuos tiene un timbre de voz único y el resto puede reconocerlo gracias a ello. A simple vista, creemos que son todas iguales, pero al acercarnos descubrimos que tal igualdad no existe.

Con los humanos nos sucede lo mismo. Nací en un lugar muy pequeño donde muchas personas se parecían entre sí; incluso tengo una hermana que se parece tanto a mí que han llegado a confundirnos. No obstante, cuando abríamos la boca para expresar lo que pensábamos quedaba en evidencia quién era cada una.

Entre humanos nos parecemos, como las orcas, pero sabemos que no hay dos individuos iguales; del mismo modo, podemos encontrar aspectos en común en la obra literaria de diversos escritores, pero sabemos a ciencia cierta que no hay dos voces iguales.

La crítica literaria, después del romanticismo

A lo largo del tiempo la crítica literaria ha ido desarrollando diversas herramientas que le permitieran acercarse a una correcta interpretación de la literatura, según el momento histórico en el que fuera desarrollada.

A partir del romanticismo, la crítica dejó de centrarse en la composición de la obra y se dedicó a estudiar el objeto tomando al autor como punto de partida. Posiblemente, este tipo de estudio es mucho más justo con la obra, porque permite acercarse a la verdad que el autor quiso contar a través de esas páginas.

El estudio estilístico de una obra no solamente se refiere al análisis de los aspectos netamente lingüísticos, sino también a la profundización en las cuestiones literarias, psicológicas y sociales, tanto del autor como de su obra.

Según Wolfang Kayser, el concepto de estilo se encuentra íntimamente relacionado con la idea de que una obra literaria es una creación que se desarrolla en torno a una serie de normas y cánones. A su vez, estos se han ido construyendo de forma consciente en el intelecto del autor, para ayudarlo a plasmar sus intereses sobre esa obra en general y, más específicamente, sobre la creación literaria.

Si nos basamos en esta definición, debemos concebir el análisis de una obra literaria como un trabajo que se desarrolla a partir del desglose de todas esas cuestiones estructurales que se presentan de forma subliminal pero adyacente a la narración.

La autenticidad del lenguaje

Sobre el estilo se han desarrollado decenas de estudios. Posiblemente lo más destacable es el interés de los investigadores por buscar el conocimiento de cada obra como un elemento artístico, surgido en un tiempo y un lugar y puesto en evidencia mediante una persona con una determinada cantidad de experiencias y sistema de pensamiento.

Quisiera quedarme con algo que puso Charles Bally, seguramente uno de los que más han aportado al método estilístico.

La autenticidad del lenguaje

Los aspectos particulares del lenguaje

Desde que nacemos nos acostumbramos a escuchar palabras que más tarde aprendemos a pronunciar y utilizar. Nos enseñan reglas gramaticales y de ortografía y vamos armando un pequeño librito de normas que nos ayuda a comunicarnos de forma más o menos fluida con nuestro entorno.

Nacemos en un espacio sociocultural, donde el lenguaje es único, como lo es en cada comunidad de orcas. No obstante, nunca he conocido a dos personas que se expresen igual. Y esto se asevera cuanto más te alejas de tu propio círculo sociocultural, donde te has criado y has bebido de las entrañas de un lenguaje particular.  Esto es algo sumamente fascinante creo. Si recibimos la misma educación, leemos las mismas historias, utilizamos los mismos modismos… ¿cómo es posible que cada persona tenga su propia forma de expresarse?

En un intento por entender los aspectos particulares de la escritura de cada autor, la estilística ha desarrollado diversos mecanismos para comprender a fondo lo que se esconde en cada obra: ese lenguaje único del artista.

Es cierto que encontrar un estilo y comunicarse siempre de la misma forma parece una decisión un tanto mediocre. Lo fabuloso del lenguaje es que nos permite amalgamarlo a diversas situaciones y, al igual que lo haríamos con un trozo de plastilina, darle formas irreconciliables entre sí. Y creo que es importante comprender la importancia de renovarnos constantemente.

Sin embargo, por más que busquemos nuevas formas, siempre habrá algo que nos delate, aun si ofrecemos estructuras o juegos lingüísticos nuevos: somos únicos al escribir, porque no hay dos individuos iguales.

La autenticidad del lenguaje

Pese a que el lenguaje se encuentra ligado a una serie de normas de expresión, a ciertas ataduras gramaticales y a las codificaciones retóricas, se presenta diferente en cada individuo; es decir, no existen dos individuos que se expresen de forma idéntica. A través de la estilística se puede ahondar en esa parte individual del lenguaje para extrapolar el valor estético que reside en su obra literaria.

Cada orca tiene una voz única. Cada persona se expresa de una forma auténtica e irrepetible y, todos los escritores, por mucho que se parezcan entre sí, escriben diferente. ¿Por qué se da esto? Quizás porque nuestras experiencias nos marcan totalmente (a las orcas también) y nuestra forma de comunicarnos se ve afectada completamente por la forma en la que nos hemos acercado a la palabra y las razones que nos llevaron a hacerlo.

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