La importancia del tema y el tono en una obra de ficción

En un artículo sobre Julio Cortázar que publicamos hace un tiempo en el ciclo de Consejos de Escritores Consagrados, compartimos algunas indicaciones que el autor creía muy útiles de tener en cuenta a la hora de escribir un cuento (pueden leerlo en este enlace). El escritor decía que la tensión en un relato es fundamental y la misma está estrechamente relacionada con los tiempos utilizados; en saber qué cosas decir y cómo hacerlo. En este artículo hablaremos acerca de este tema, intentando ofrecerte consejos que puedan ayudarte al escribir.

El tono en la obra literaria

A la hora de pensar en el tono es importante tener presente qué tipo de espacio narrativo utilizaremos; el cual, a su vez, se encuentra compuesto por tres espacios, el físico, el psicológico y el social.

El espacio físico es aquel en el que suceden todos los acontecimientos. En una misma historia pueden existir varios escenarios dentro del espacio físico y es importante escogerlos con especial claridad para conseguir ser veraces.

El espacio psicológico es la atmósfera anímica que gira en torno a los personajes y hechos; el mismo es sumamente importante a la hora de atrapar al lector, es necesario que no busquemos el amarillismo pero que le demos una cierta importancia a estas cuestiones, para que éste crea lo que lee y se sienta identificado con los personajes.

El escenario social, por su parte, está relacionado con el entorno histórico y cultural que rodea a los personajes y donde se desarrollan los hechos, Es sumamente importante para conseguir situar la historia correctamente. Si fallamos en esto, puede que el lector no se crea nada lo que lee.

A su vez debemos darle importancia a las clases de tiempo, que son dos: el narrativo (el tiempo real en el que transcurren los hechos) y el tiempo histórico (fecha en la que se desarrollan los hechos).

¿Qué es el tema en una narración?

En lo que respecta al tema, éste concepto hace referencia al argumento de la obra literaria.

En una historia pueden existir varios temas que confluyen, siendo uno generalmente el que se destaca como fundamental y guía el hilo del resto de sucesos (aunque esto es más común en las historias clásicas ya que en la literatura contemporánea es más común encontrar historias que divergen indistintamente de un tema a otro sin que uno ocupe más importancia que los demás).

Algunos de los temas más relevantes suelen ser el amo, el poder, la enfermedad, la locura, la guerra, el honor y la justicia, entre muchos otros.

Por su parte, el tono hace referencia a la forma en la que se plasma ese tema, al estilo utilizado por el autor para contarla. En él se refleja un estado de animo del autor que pretende ejercer sobre el lector un determinado impacto.

Existen tantos tonos narrativos como autores pues cada escritor tiene su propio estilo, por ende su tono; sin embargo para establecer ciertos parámetros podemos decir que los mismos pueden clasificarse en tono épico, lírico, trágico, histórico, de suspense, de terror, etc.

Es difícil dar consejos acerca de este tema pues se supone que si uno se deja llevar por el arte el tono saldrá solo, porque en la medida en la que nos encontramos conectados con nosotros mismos y con la forma que tenemos de concebir el arte, podremos encontrar la forma más idónea para comunicarnos, para mostrar nuestro universo literario.

Sin embargo, podemos señalar que es importante saber combinar el tema escogido con el tono, así no escribiremos de la misma forma una obra cómica que un relato dramático.

Tipos de narradores

Saber escoger el narrador adecuado también es importante para conseguir llegar al lector. Debe tenerse en cuenta que existen varios tipos de narradores:

* Omnisciente (aquel que conociendo todo lo que ocurre en la historia, incluso el pensamiento de los personajes, puede adelantarse a los hechos y narrar hasta el más recóndito detalle . La historia se encuentra narrada en tercera persona)

* Omnisciente limitado (que sólo conoce algunos datos de la historia porque narra los hechos desde la perspectiva de uno de los personajes, es decir puede saber cómo vive, siente y piensa ese individuo)

* Editor (el mismo se hace pasar por el editor, dando a entender que encontró esa obra y le han pedido que la publique)

* Objetivo (es un observador y narra los hechos como tal. No puede interferir en los hechos, sólo se atiene a narrar y lo hace en tercera persona)

* Protagonista (narra la historia en primera persona y es el personaje principal de la obra)

* Testigo (también narra en primera persona, puede participar de la historia como testigo o como observador pero no es el protagonista)

* Segunda Persona (cuenta los hechos a otro de los personajes o a sí mismo).

Dicho todo esto, si tenemos el suficiente control sobre la narración, seguramente podremos obtener una historia con un buen acabado y que sea realmente interesante para aquellos que puedan leerla.

Encontrar el tema y combinarlo con el tono adecuado puede ser el punto de partida para embarcarnos en esa historia que queremos contar y hacerlo de un modo auténtico y llamativo, pero si a esto le sumamos la elección del narrador adecuado y una buena estructura donde se contemplen los tiempos y espacios presentes en la historia, entonces posiblemente nos sentiremos absolutamente orgullosos al terminar la historia.

Espero que estos consejos les hayan sido útiles y, si lo desean, les recomiendo los artículos de todo el ciclo “Consejos de escritores consagrados“.



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