«Gestación subrogada: capitalismo, patriarcado y poder» de Layla Martínez (Pepitas de Calabaza)

Reseña de «Gestación subrogada: capitalismo, patriarcado y poder» de Layla Martínez (Pepitas de Calabaza). 2020.

Sobre algunos temas no tenemos una opinión. Y está bien que así sea. En esta época en la que dar nuestra opinión es algo tan sencillo, resulta casi demencial pensar que sobre algún tema no tengamos nada para decir. Pero si no nos hemos acercado de verdad a las cosas, es probable que no podamos posicionarnos. Sobre ciertos temas me cuesta tener una opinión general, una opinión que sirva para englobar los casos particulares y permita una visión global sobre el mismo. Con la maternidad regulada me sucede eso. Por eso leer el ensayo «Gestación subrogada: capitalismo, patriarcado y poder» de Layla Martínez (Pepitas de Calabaza) me ha servido para reflexionar más hondo, para comprender en profundidad ciertas cosas en las que no había pensado del todo. Compartamos o no la opinión de Martínez, creo que no está demás leerla y pensar sobre esto que podríamos denominar la absorción del capitalismo sobre todo lo que conocemos,

Agentes involucrados en el proceso de gestación

Llamamos gestación subrogada al proceso a través del cual una mujer gesta un hijo por encargo de otra persona, para entregárselo desde el momento de su nacimiento. Mientras los partidarios de esta práctica intentan disociar el lazo que se establece entre gestante y gestado otorgando a la progenitora la condición de envase repositorio, la ciencia no deja de darnos pruebas de que lo que sucede en una mujer durante y después de dar a luz es un hecho que cambiará su vida para siempre: no sólo porque su cuerpo conserva memoria a largo plazo del embarazo sino porque también modifica su arquitectura cerebral, cambio que permanece intacto durante dos años.

Toda gestación por encargo, incluso aquellas que se hacen con fines altruistas suponen algún tipo de intercambio económico. Vivimos inmersos en un sistema donde todo se mueve por el dinero, el tiempo es dinero, y la maternidad requiere de mucho tiempo sin poder producir para ese sistema, lo que supone necesitar de un apoyo económico para sobrellevar ese tiempo. Por esta razón, incluso aquellos tratos que se realizan de forma amigable terminan cayendo de alguna forma en el mercado de valores.

Foto: Twitter de Layla Martínez.

No se puede analizar el tema sin tener en cuenta una perspectiva feminista. Esto implica en primer lugar poner sobre la mesa la explotación que esta práctica supone para la mujer. No sólo porque las donantes de ovarios deben someterse a tratamientos sumamente agresivos que pueden suponer efectos secundarios sumamente adversos para ella; mientras que el tratamiento para donar semen es mucho menos violento; sino que durante el proceso de gestación la gestante es tratada como un reservorio de materia prima. Recibe un control absoluto sobre su vida y sus hábitos: quienes contratan el servicio invierten mucho dinero, y no están dispuestos a perder. Todo esto convierte esta práctica en un delicado contrato en el que todos se ven atados por el dinero y donde la vida es un bien de intercambio.

Gestación y neoliberalismo

Éste es quizá el tema más preocupante para Martínez, porque el hecho de que el capitalismo haya absorbido esta práctica que hasta hace unas décadas se hallaba excluida del mercantilismo, vuelve muy peligrosa la situación. El hecho de que una mujer decida convertirse en «madre de alquiler» está más ligado a las necesidades económicas que al deseo de pasar por toda esa experiencia otra vez (generalmente son mujeres que ya han tenido por lo menos un hijo). Asumen las exigencias del contrato porque necesitan el dinero. Y aquí debemos recordar aquello que el neoliberalismo intenta desmentir constantemente: que no todos los sujetos gozamos de igualdad de libertad y oportunidades.

Si bien Martínez está en contra de la práctica de la gestación subrogada por todo esto que ya hemos comentado, y mucho más –el libro es verdaderamente detallado y luminoso: creo que merece la pena leerlo para entender la historia de esta práctica y ver los secretos mejor guardados de la salud reproductiva–, asegura que, ya que se trata de un negocio que está enriqueciendo a mucha gente y que en muchos países termina realizándose en condiciones precarias para la gestante, si va a seguir permitiéndose, deberían establecerse normas claras de desarrollo para evitar que continúe realizándose en términos esclavistas, tal como ocurre al día de hoy.

En «Gestación subrogada» encontramos una lectura inteligente sobre la realidad. Una lectura anticapitalista y feminista que puede servirnos para conseguir muy buenos argumentos a la hora de pensar o debatir en torno a este tema crucial. Sin lugar a dudas es un ensayo que merece muchísimo la pena. Y Layla Martínez ha sabido ordenarlo –si fuese esto posible con el delicado tema que nos ocupa– de una forma que hasta parece sencillo. Que nadie deje de leerlo.


 
 
 

«GESTACIÓN SUBROGADA: CAPITALISMO, PATRIARCADO Y PODER
Layla Martínez
Pepitas de Calabaza
978-84-17386-38-2
96 páginas
12,80 €

Comentarios1

  • Edna Diaz

    Muy interesante el articulo y es muy bueno para reflexionar.

    • Tes Nehuén

      ¡Muchas gracias, Edna! El libro es todavía mejor ;) ojalá que te animes a leerlo. Un abrazo.



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