La extraña relación entre literatura y cine

La extraña relación entre literatura y cineA lo largo de la historia la relación entre cine y literatura, productores de la pantalla grande y escritores, ha sido de lo más variopinta. Muchos autores han tenido la oportunidad de ver sus obras representadas y así se ha ido consolidando cada vez más la relación entre ambas disciplinas artísticas y disolviendo la línea que las separa.

Es evidente que sin literatura no habría cine como tampoco videojuegos; del mismo modo que no existiría la literatura si no hubiera estado primero la necesidad de contar. Me gustaría hacer un inciso para recomendarles este artículo de Verónica Gudiña en el que nos habla sobre la importancia de la literatura en nuestro desarrollo como personas sociales.

La importancia de la literatura es tal que el cine se ha acercado a ella para consolidarse; del mismo modo que la literatura se ha nutrido de otros artes para convertirse en lo que hoy es. Las diferentes disciplinas artísticas se van trenzando entre sí y de esta fusión surgen nuevas perspectivas y matices para observar la existencia.

Una relación íntima y conflictiva

Hay una muy interesante nota de Iván de la Torre en la revista Babab sobre esta relación extraña entre escritores y el mundo del cine que les recomiendo profundamente y en el cual hace pie este artículo.

El cine es muy antiguo: se dio a conocer en 1895. Sin embargo, para ese entonces, la literatura ya tenía siglos de vida y experiencia. No obstante, el séptimo arte supo estar a la altura y crecer a pasos agigantados. Poco a poco el realismo sustituyó el simbolismo presente en la literatura. Cuando el cine pasó de considerarse un arte a convertirse en una industria impuso sus propios roles y poco a poco pareció separarse de la literatura; como si no necesitara de esta. Por eso, al día de hoy muchísimas personas creen que son dos mundos opuestos; no obstante, hay que ser muy ingenuo para afirmar esto y pasar por alto siglos de historia.

Desde la creación del cine su vinculación con la literatura ha adoptado diversas formas. Unas veces las obras literarias que son llevadas a la pantalla consiguen que la literatura se convierta en cine. Otras veces la creación de historias para ser puestas en escenas consiguen que el cine se nutra de la literatura. Y en ocasiones, el cine recrea la vida de escritores presentando una realidad real o ficticia que permite dar una mayor visibilidad a dicho autor. Cine y literatura se hermanan a través del arte y de la colaboración mutua; y queda en evidencia, una vez más, que en papel de la literatura en el desarrollo de otras artes es fundamental.

La extraña relación entre literatura y cine

Amores y desamores

Pese a esta antigua relación entre escritores y productores cinematográficos, a lo largo de la historia, como bien lo cuenta Ivan de la Torre, este vínculo ha sido algo exasperado. Y, si bien hay autores que han tenido buenas experiencias al estrechar lazos con productores cinematográficos, existen muchos que han demostrado un gran descontento con la forma en la que ellos y sus obras han sido tratados en por los ejecutivos de la industria del cine.

Se cree que pese a las mil recomendaciones y exigencias de los autores, el cine se ha encargado de destrozar obras que desde la perspectiva narrativa son impresionantes. Muchos autores al ver sus películas representadas no dudaron en decir que la visión era espantosa. Entre los disconformes autores estuvieron Thomas Mann, William Saroyan y William Faulkner. Y se apoyaban en lo expuesto por Gorki.

Pese a ello los escritores sentían y sienten una gran cercanía con el cine. Difícilmente un autor no desee ver su obra en imágenes; porque es evidente que esto puede dar una mayor visibilidad y popularidad a la obra.

Es debido a ello que muchos escritores acudieron a la gran fábrica de historias en pantalla porque su situación económica así lo exigía. Ese fue el caso de William Faulkner que se hallaba en una situación económica paupérrima y tenía una esposa y una hija que mantener y fue el mismísimo Howard Hawks quien le consiguió oportunidades en el mundo del cine que le salvarían de tan deprimente situación. Faulkner colaboró con importantes películas tales como «Tener o no Tener» y «El sueño eterno» y mientras lo hacía, al no tener que preocuparse por los aspectos económicos de la familia podía dedicarse a escribir. Y fue gracias a ello que pudo escribir lo que sin duda sería una de sus novelas más auténticas, «Luz de agosto».

El caso de Francis Scott Fitzgerald fue algo diferente y con un final más lamentable para el autor. Una vez que consiguió hacerse un espacio en la industria del cine, después de aquellos gloriosos años en los que era considerado un novelista de gran relevancia, por una mala relación con los diversos magnates del mundo del cine, su trabajo no fue tomado con la seriedad que se merecía (creemos). La prueba de ello está en que su nombre aparece únicamente en «Tres camaradas» (publicada en 1938); en la otra obra en la que participó «Lo que el viento se llevó» ni siquiera aparece su nombre. Pese a esa mala relación estos años de experiencia no le resultaron vanos; porque le sirvieron para socavar en la industria del cine y buscar material para su novela «El último magnate».

Y estos son tan sólo dos ejemplos de los muchos que existen. Una interesante cantidad de historias que podrían servir para narrar los entresijos de esta relación centenaria.

La extraña relación entre literatura y cine

Las buenas historias que transmutan en excelentes películas

Decía Howard Hawks, el reconocido cineasta norteamericano, que para hacer una buena película se necesitaban tres cosas: una buena historia, una buena historia y una buena historia. Es evidente, por tanto, que sin aliarse con la literatura no habría sido posible esta hazaña.

Antonio Soler, por su parte, dice que el problema de los escritores es que esperan encontrar en las películas su narrativa -sus frases precisas, sus detallados ornamentos- y en el cine no hay lugar para ello. Lo importante, expresa, es que se consiga decir a través de los personajes todo aquello que no puede narrarse y que es necesario, pero sin quitarle intensidad o espontaneidad a los diálogos; pero, sobre todo, aceptar que el estilo literario no tiene espacio en el cine porque posiblemente condenará al olvido a la obra llevada a la pantalla y que es necesario adaptarse al discurso de la pantalla grande.

Un trabajo arduo, qué duda cabe. No obstante, creo que sabe de lo que habla. No hay más que ver la fantástica adaptación que el novelista malagueño ha sabido hacer de su novela «El camino de los ingleses» a la pantalla grande: no sólo es el autor de la novela sino que también se encargó de escribir el guion llevado al cine.

La relación entre cine y literatura es antiquísima y estimo que ya, eterna; ¿existe acaso la posibilidad de contar una historia sin valerse de la palabra y por ende del trabajo minucioso de un escritor?

La extraña relación entre literatura y cine

Comentarios2

  • Rapsodico

    Antes de nada felicitarte por tan cuidado e interesante artículo. Estoy totalmente de acuerdo con todo lo que describes. No creo que exista la posibilidad del cine sin la relación que explicas. Me quedo con ganas de leer los dos artículos a los que aludes. Lo haré en breve. Un abrazo, Tes.

  • Tes Nehuén

    ¡Muchas gracias, Rapsódico! Por mi parte cada vez me siento más atraída por los débiles hilos que unifican las artes gráficas con la literatura. Un abrazo grande para vos también.



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