Escrivisiones VI

ESCRIVISIONES. Por Maria Eugenia Caseiro. [Entrega #6]
Continuación:

IV. La Cámara Fotográfica.

«La naturaleza no hace nada sin propósito o sin utilidad.» Aristóteles.

Al enterarse que va a dar un viaje fabuloso, tal vez único, ¿se le ocurriría irse sin llevar al menos una cámara fotográfica? Fue por ello que la Madre Naturaleza no olvidó dotarnos con todo un equipo insuperable para «este viaje». La cámara fotográfica, artilugio maravilloso y uno de tantos inventos del hombre que en cierto modo reproducen comportamientos de funciones biológicas, está confeccionada a partir del funcionamiento del ojo humano.

La Vista es el sentido que nos permite conocer, mediante las impresiones luminosas, el volumen, la forma, el color, el tamaño y demás cualidades (colores, luminosidad, apariencia…) de los objetos que nos rodean. Lo hace a través de los órganos de la vista que son los ojos, cuyo estímulo específico es la luz y el campo receptor la retina.

Pongamos ejemplos que nos ilustran bastante claramente la función que del ojo, intenta imitar la cámara fotográfica: el cristalino comparado con el objetivo; el iris actúa como el diafragma que regula la cantidad de luz y el humor vítreo es la cámara oscura, cuyas paredes están representadas por la coroides mientras la retina es la placa sensible o lo que conocemos por diafragma. No obstante por muy cerca que el ingenio humano consiga estar de la creación de la naturaleza, no logra aventajarla. La retina es mucho más que un conjunto de células fotorreceptoras, ya que contiene otras células nerviosas cuyas interacciones sinápticas (contacto entre dos neuronas) suponen el inicio del complejo procesamiento de las señales visuales. El disco óptico, origen del nervio óptico es el punto donde la retina se halla interrumpida por la salida de axones (prolongaciones de las neuronas) en su camino desde la capa celular ganglionar hacia el cerebro.

En el ser humano las funciones de la vista son cuatro, entre las que se encuentra la visión de las formas, que puede conseguirse con un solo ojo; la de las distancias, binocular; la de los colores, y la del movimiento. La retina, adaptable a la luz, que como dije antes sirvió de modelo al confeccionar el diafragma de la cámara fotográfica, hace posible la visión con poca luz. Gracias a la acomodación del cristalino, pueden observarse las imágenes al nivel de la retina. Los movimientos del globo ocular, regidos por los músculos extra oculares, permiten enfocar siempre las imágenes a nivel de la fóvea (depresión de la retina donde la visión alcanza el máximo de nitidez).

El ojo, compuesto por el globo ocular y sus anexos (cristalino, conjuntiva, córnea, pupila, iris, cuerpo ciliar, vítreo); (esclerótica, coroides, retina, mácula y nervio óptico), es sin duda alguna, además del órgano que permite la función del sentido de la vista, un componente incalculable de la obra del rostro, al tiempo que revela las expresiones que brotan de nuestros diversos sentimientos unidos a la espiritualidad humana.

A través del sistema nervioso central que conecta al cerebro con cada rincón de nuestro cuerpo, pasan millones de sensaciones e impresiones que señalan la memoria como un elemento de coalición insustituible. Si la corteza cerebral se encarga de recibir las señales de los sentidos para indicarnos como reaccionar ante cada estímulo, la memoria, también vinculada en cada proceso del sistema nervioso central, corresponde individualmente a cada una de sus funciones, de ahí que, como mismo tenemos una memoria visual, también existe otro mecanismo de la memoria para cada función especifica que se complemente en la fabulosa sinergia del cuerpo; otro prodigio que nos demuestra la perfección del equipo de que disponemos y que se completa bajo la absoluta supervisión del cerebro.

La memoria interviene en cada proceso, y el recuerdo y la imaginación contribuyen al enriquecimiento de los resultados, cuya correspondencia con el principio elemental de la vida está dada en origen, solo por arte natural.

Alegoría de la Vista. Miguel March

“La alegría de ver y entender es el más perfecto don de la naturaleza.” Albert Einstein.

Los que tenemos el privilegio de ver, aprovechémoslo en toda su significación y alcance, no solo para disfrutar a percibir por medio de la vista, la diversidad de formas, colores, luminosidades y cuanta maravilla visible hay a nuestro alcance, sino además, para retratar la vida, lo que además puede significar el entenderla. Ver siempre que se mira, y al mismo tiempo conservar esa visión; atrapar la visión con la ayuda del espíritu, con el constante escrutinio de la verdad interior y del mundo que nos rodea. Aprovechemos esta maravilla para ayudar a otros que teniendo vista, no pueden ver; y para servir mejor a aquellos que no gozan de las ventajas de este preciado sentido corporal.

Continuará…
Adelanto para la próxima entrega:
V. Gusto por la Vida.

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