Encuentro de escritores en defensa de la crónica

Pese al gran auge que ha tenido la crónica en las últimas décadas, todavía el mercado editorial parece resistirse a aceptarla como un género tan importante como la novela; su condición de híbrida la deja al margen de la seriedad del periodismo y de la narrativa, aunque se trate de uno de los géneros más completos existentes en este momento.

En este artículo hablaremos sobre este género y compartiremos diversas opiniones que se plasmaron en un nuevo encuentro de los debates de la Fundación García Márquez.

El periodismo narrativo

La crónica es el periodismo narrativo, y seguramente consiste en uno de los géneros más amplios; que se vale de las bondades de todos los demás para ser y que representa una fusión increíble a la hora de narrar un suceso.

El escritor mexicano Juan Villoro comparó al género con un ornitorrinco. Éste es un mamífero que tiene el tamaño de un conejo y la boca como un pato (que le sirve para comer larvas, pececitos e insectos) y que habita en Australia.

El autor expresó que en esta comparación podía describir claramente el carácter heterodoxo de la crónica.

La gran diversidad de la crónica permite incluir en cada historia: la subjetividad y la capacidad narrativa presente en la novela, el sentido circular y dramático de los relatos, la veracidad que poseen los reportajes, la vasta cantidad de voces que se encuentran en el teatro, el juego de preguntas y respuestas de la entrevista, el uso de la primera persona de la autobiografía y la estructura presente en el ensayo (que permite crear buenos argumentos y asociar diversos conocimientos).

En América Latina el periodismo narrativo está viviendo uno de sus mejores momentos.

En un período marcado por cambios culturales y la necesidad de explicar lo que ocurre, de conocer la verdad detrás de la historia de los países, podríamos suponer que cada vez hay más espacio para este género, sin embargo, todavía parece no resultar del todo interesante.

Debido a su reciente institución, la crónica se encuentra en constante movimiento, todavía en una etapa de transformación.

Esto posiblemente tenga conexión con que al tratarse de un género creado para acercarse al lector de la forma en la que lo hace la novela, desarraigando los preconceptos y formalismos del periodismo, debe amoldarse a la realidad en la que convive, valiéndose de los recursos que ésta le ofrece y en pos de darla a conocer de la forma más límpida posible.

Es importante resaltar que se diferencia de otros géneros por perseguir dos cosas: el esclarecimiento de la verdad y la calidad artística; y lo consigue utilizando la voz del autor e intentando compartir una serie de sucesos indivisibles entre sí que permiten acercarse a conocer el «fondo del asunto».

Indudablemente la crónica consiste en la mejor forma de hacer periodismo y tocar al lector. Conseguir que se sienta atrapado por una historia y que a través de ella descubra la realidad.

Muchos cronistas aseguran que si en los periódicos se le diera un mayor espacio al género, posiblemente encontraríamos un número mayor de personas que leyeran los diarios, pues se encontrarían con un cronista que en verdad está escribiendo para ellos: cercano, ameno y sobre todo, realista.

Pero soñar con esto es demasiado irrisorio, no sólo porque las editoriales no apuestan lo suficiente por la crónica, sino también porque pocos autores se juegan de verdad por ella, y la cultivan.Caparrós expresó:

Nuevos cronistas de Indias

La Fundación García Márquez de México ha realizado un encuentro de diferentes autores en defensa de la crónica como género literario.

Los mismos, son escritores que pertenecen al grupo llamado «Nuevos cronistas de Indias»; empeñados en demostrar que este género literario es tan valioso y necesario como la novela y que debe tener un espacio más grande en el ámbito literario. Entre ellos se encontraron Martín Caparrós, Mario Jursich y Edgardo Rodríguez.

En el encuentro participaron más de 80 periodistas y otros tantos editores de toda Latinoamérica y debatieron acerca del «ornitorrinco de la crónica», sobre su capacidad de modificarse y adaptarse a los diversos narradores y, sobre todo, sobre el escaso prestigio que se le da no sólo en el ámbito cultural, sino también en el mundo editorial.

Uno de los debates más importantes que giran en torno a la crónica es acerca de su forma: si es necesario escribir correctamente, si el periodista puede despistarse del objetivo central para plasmar información que considera necesaria, aunque no sea relevante para la historia, etc.

Otros de los temas que preocupan son las lagunas temáticas que giran en torno al género. Se narra acerca de los narcotraficantes, pero no se menciona su vida privada, es decir se desconoce si estaban enamorados, si tenían algún secreto amoroso, etc.

La crónica parece volcarse exclusivamente por relatar historias turbulentas relacionadas con crímenes y robos, pero parece no vincularse con las vidas humanas detrás de los protagonistas. Al igual que tampoco parece interesarle a los autores plantear cambios o críticas en torno a la economía o la política social.

Sobre este tema también se debatió en el encuentro y hubo muchos que propusieron ampliar los horizontes del género para hacerlo crecer y ampliar su potencial público.

Para terminar me quedo con algo que expresó Ignacio Rodríguez Reyna, director de la revista Emeequis. Dijo:

Y cierro con este vídeo, donde podrán descubrir lo que Martín Caparrós tiene para decir sobre el género, sobre lo que de él espera y, fundamentalmente, sobre las razones que lo llevaron a volcarse por este tipo de narración. Dijo:



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