«El libro de las semejanzas» de Ana Martins Marques (Kriller 71)

Para leernos y cuidarnos necesitamos de la poesía. Y leer «El libro de las semejanzas» de Ana Martins Marques (Kriller 71) puede ser un fabuloso punto de partida.

 
 
Todo lo que nos rodea es susceptible de volverse poético. Ésta parece la premisa en la que se apoya Ana Martins Marques para construir este libro hermoso que es «El libro de las semejanzas» (Kriller 71) y que parte de detalles cotidianos para afrontar temas profundos y con tradición literaria. Un poemario estética y formalmente fabuloso que nadie debería perderse, que cuenta con una cuidadísima traducción de Paula Abramo.
 
 

Las pequeñas cosas y la memoria

En la poesía de Ana Martins Marques encontramos una insistencia en lo mínimo, en lo pequeño, y en todas aquellas cosas o situaciones que nos suelen existir de forma invisible pero que juegan un papel importantísimo en el sostenimiento de la vida. De alguna forma, la importancia del poema está en lo que rodea al poema y no en aquello de lo que trata. Supongo que esto es lo primero que debemos aprender, para leer mejor este libro.

De alguna forma, lo que entendemos a través de la lectura es que la vida siempre está en otro lado, lo verdaderamente relevante es invisible a los ojos y al tacto. La propuesta poética del libro es entonces una invitación a mirar en esa dirección llena de sombras, con el fin de asegurarnos una visión absoluta, más compleja y hermosa de aquello que tocamos. A través de poemas que van enlazándose y cavando nuevos túneles en nuestro entendimiento, podemos apreciar esa cara fundamental de la vida.

Como disparador principal de estas reflexiones tenemos la memoria. Y es muy interesante la forma en la que se nos presenta: el pasado como espacio donde pensar el futuro, es decir, como semilla de esperanza; volvemos a lo invisible: no importa lo que ha ocurrido sino el futuro que esa vivencia permite. A través de un lenguaje directo pero no por ello carente de sensualidad, Ana Martins Marques consigue trazar una identidad poética que partiendo de la memoria llega al lenguaje, a su sentido profundo donde la necesidad de la escritura es la resignificación de las palabras y el mundo.

Un libro no es un libro de poesía

En lo formal «El libro de las semejanzas» indaga acerca de la composición poética y en particular de la argumentación estructural de un libro de poesía. Si en su origen el libro suponía la intención de preparar una especie de antología de sus poemas, publicados en diversos formatos dispersos y heterogéneos, el gran desafío que surgió fue conseguir un planteamiento o una idea que sirviera de hilo conductor, que permitiera el amarre entre unos poemas y otros. La epifanía que nació de esa búsqueda fue el descubrimiento de que aquello que hace de eje siempre está fuera del libro, fuera del poema. Que cada poema siempre habla de otra cosa. Y en esa mirada estrábica supo Ana Martins Marques ofrecer un libro homogéneo, sintético y revelador.

Pero hay otra inquietud que todavía me parece más interesante, tiene que ver con la institucionalización de una obra. Si en esta época las plataformas de publicación son tantas y diversas, ¿de qué forma se puede establecer la trayectoria de la obra de un poeta? Marques lo plantea desde su propia obra, pero es una idea que puede servirnos para pensar en general en la forma en la que, en este tiempo de cambios, se puede hilar la vida poética y estética de un autor (que va dejando sus miguitas en ese mundo inmenso y exigente). Éste es otro de los rasgos innovadores de este libro, que lo vuelven asombroso y perfectos, en lo referente a la relación entre búsqueda y hallazgo.

El lenguaje donde anidar

Las coincidencias provienen de cruces de cosas aparentemente yuxtapuestas o contrarias. Las fuerzas que se repelen terminan trazando un camino que las entronca. Ésta es otra de las ideas que fluyen a través del poemario de Ana Martins Marques. Y una de las líneas por las que transita usando este asunto extraño de semejanzas es el de una reflexión urgente: sobre las fronteras, físicas y léxicas. Estableciendo los límites entre una y otra y buscando la forma de combatir los prejuicios que impiden el tránsito fluido entre un sitio y otro.

Y en este punto se hace inevitable volver al comienzo. Porque en el dibujo de un mapa indifirente a las normas cartográficas, que es más la puesta en líneas de una pregunta que no tiene una respuesta preconcebida, volvemos a esa idea de que lo importante es lo que yace afuera del poema, lo que rodea a lo que florece. Marques se apoya en la idea de las fronteras líquidas, asumiendo la poesía como un camino colectivo. ¿Lo que escribo me pertenece? Esa podría ser una de las preguntas, a la que tendría que seguirle una más larga vinculada a la capacidad creativa, si funciona de forma independiente o individual o depende siempre del entorno. Encontrar respuestas no parece el motivo de la escritura, sino la búsqueda de qué trazas colectivas se esconden en el poema. Aquí otra vez: lo relevante es invisible, pasa desapercibido, pero no por eso carece de importancia.

En «El libro de las semejanzas», encontramos una serie de poemas que trabajan sobre el significado de las palabras y su materialidad, sobre la tradición y la construcción colectiva. El lenguaje, las palabras con su independencia, es seguramente uno de los puntos más interesantes de toda la intencionalidad del libro. Las palabras que no funcionan, el lenguaje que nos da la espalda, las palabras comunes que no expresan lo que necesitamos. Cuando todo esto nos falla ¿a qué puedo aferrarme?; esta pregunta parece viajar de un poema al siguiente, para naturalizar el verdadero sentido de la poesía, que subyace al poeta y a sus libros, y en el que radica la trayectoria y la herencia poética de quien escribe.

Sólo me queda una última cosa. En esa búsqueda de sentido, parece ser que siempre el lenguaje es lo que se opone; los significados no nos hablan de la materia sino de aquello que provoca el choque entre palabra y sentidos, y el silencio es aquí también palabra que dice, lenguaje que provoca algo, aunque sea invisible. Esa idea presente en todo el libro lo dota de un tono exquisito, una estructura impactante y una voz poética arrolladora. Termino con este poema que contiene algunas de las virtudes señaladas en este texto sobre la poesía de Ana Martins Marques. ¡No dejes de leer este libro delicioso!


 
 
EL LIBRO DE LAS SEMEJANZAS
Ana Martins Marques
Traducción: Paula Abramo
Kriller 71
978-84-949610-3-8
188 páginas
12,00 €



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