Defensa de la escritura en tiempos difíciles

En estos tiempos difíciles, en los que concentrarnos es difícil y que, por otro lado, tanto necesitamos de los libros y el pensamiento para salir adelante, no viene mal volver a pensar en las ventajas de la lectura y las posibilidades que la escritura nos regala a todos. Y a mí, no se me ocurre mejor argumento para defender la literatura que revisar lo que los maestros y maestras han dicho o escrito en torno a este arte y reconocer las posibilidades que entregarnos a este hermoso arte puede ofrecernos. Aquí va la primera entrega de estos artículos a favor de la escritura y de la búsqueda interior, en tiempos de pandemia. Comenzamos repasando, qué dicen escritores sobre el oficio.

La escritura como conocimiento

Alejandra Pizarnik dijo que escribir es una forma de reparar la herida fundamental. Esta sencilla frase nos permite una doble e interesante lectura: por un lado, refiere a lo íntimo, aquello que nos hizo daño en nuestros años primigenios y que, de alguna forma nos condena, y la posibilidad de hacer con la escritura una pequeña compresa que sirva para calmar ese dolor. Pero hay otra interpretación, que es la que a mí más me interesa que tiene que ver con la posibilidad de hurgar en el origen colectivo, y aquí vemos la escritura como fuente de conocimiento. Pensar en que la literatura ha servido para trazar(nos) una idea de lo que estuvo antes de nosotros e invitarnos, al mismo tiempo, a construir con la memoria un territorio donde todos podamos estar a salvo, me parece sumamente fascinante.

El escritor Henry Miller dijo que la escritura es un espacio donde vivir cuando el mundo se vuelve un sitio hostil. Y en estas circunstancias, en las que la vida se ha vuelto tan difícil, cuando la concentración parece habernos abandonado, no vendría mal recordar sus palabras. Si no podemos crear por lo menos, podemos trabajar. Esforzarnos, doblar nuestras miserias, aparcar los miedos y sentarnos frente al texto para intentar poner en palabras aquello que parece imposible. Trabajar, ser constantes, quizá este puede ser el mejor consejo para estos tiempos que corren.

Y también hay algo que dijo la gran Virginie Despentes que creo es apropiado para este tiempo. Dice que la escritura es una forma de luchar contra el caos. También aquí volvemos a lo de Pizarnik: la posibilidad de conseguir a través del lenguaje un orden para el mundo que nos rodea, para su tradición y para tantas voces, un orden propio, que responda a nuestra propia búsqueda, quizá es una suerte. Así que, escribir contra el caos que nos rodea no parece mala idea.

La lectura como herramienta

Leer a los clásicos y preguntarnos si seremos capaces de hacer algo así. Eso dice Ursula K. Le Guin que puede definir nuestro oficio y ayudarnos a escribir mejor. Sin duda, cuando tenemos dificultades para concentrarnos, este consejo puede no sernos del todo útil; no obstante, no viene mal recordarlo y si estamos con la creatividad un poco congelada, leer a los y las grandes puede sernos de gran ayuda para destrabarnos o para pensar otros caminos de búsqueda literaria.

En este punto pensar en el mayor consejo de la Simone de Beauvoir no viene mal. Decía que escribir es un oficio que se aprende practicando. Escribir. Escribir. Es la única alternativa para crecer. Por qué no intentarlo en esta época. Y por qué no aprovechar para crecer pidiendo ayuda. Puedes tanto anotarte en algún taller de escritura, como pedir asesoramiento artístico, para seguir avanzando en tu proyecto.

Termino yendo a la fuente. La grande de Emily Dickinson nos enseñó a estar en movimiento sin salir de casa. Tomarla como referencia en estos tiempos que vivimos, pensar en las razones que la llevaron a ese autoconfinamiento, y volver a leerla pueden ser ideas fabulosas para pensarnos en esta época. Lo que dijo la Dickinson es:

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