Tiempos difíciles, de Charles Dickens

Todos tenemos autores que nos han cambiado la vida, que nos apasionan y generalmente se da que son los mismos que leíamos de chicos. ¿Cuáles son los tuyos? Esos que leíste de chico y que te gustaron tanto que todavía continúas buscando, releyendo y amando. Supongo que serán muchos; entre los míos se encuentran Annie Sewell, Lucy Maud Montgomery, Julio Verne y ¡absolutamente! Charles Dickens.

A raíz de la lectura propuesta en un Club de lectura virtual del que participo, he regresado a Dickens, esta vez con la obra «Tiempos difíciles«. ¡Es tan alucinante el redescubrir una obra! Y a propósito de esta nueva revisión quiero compartir con ustedes algunos de los puntos que más me fascinan y me han enriquecido de este libro. ¡Ojalá que les guste!

Breve biografía de Dickens

Charles Dickens es sin duda un escritor de los que no abundan, directo y a la vez con una capacidad sin igual para realizar descripciones tanto de personas como de lugares.

Nació el 7 de febrero de 1812 en Portsmouth y pasó su infancia y gran parte de su vida en Londres. Siendo pequeño, su padre fue encarcelado y esto lo obligó a abandonar sus estudios para comenzar a trabajar para mantenerse. Su primer trabajo fue en una fábrica donde sufrió la explotación y la humillación de una forma que lo marcó para el resto de su vida, de hecho esta experiencia aparece descrita en la obra «David Coperfield» la cual significó siempre una de las predilectas del autor.

Pese a no poder asistir a la escuela como los demás jóvenes, Charles no dejó de crecer ni aprender, continuó leyendo y cultivándose junto a los grandes maestros de la literatura del siglo XVIII, tales como Tobias Smollet y Henry Fielding, gracias a cuya lectura consiguió formarse como un escritor impecable.

Ya en su adultez consiguió trabajo como periodista y uno de los encargos que se le hizo fue la creación de «Papeles póstumos del club Pickwick», que vio la luz por primera vez en 1836 y que es sin lugar a dudas una de las creaciones más innovadoras de su tiempo. Se trataba de una historia presentada a través de imágenes, muy similar a los cómics, que se publicaba mensualmente a bajo costo. Este trabajo influyó enormemente en toda la industria editorial y muchas editoriales tomaron la iniciativa de Dickens incluyendo en sus publicaciones este novedoso formato.

La fama de Dickens cruzó el océano, viajando en reiteradas ocasiones a Estados Unidos a brindar seminarios y a otros países, donde también era apreciada su labor.

Falleció en Londres el 9 de junio de 1870 y sus restos descansaron en la abadía de Westminster. Dickens es autor de «Casa desolada», «Nuestro amigo común», «Oliver Twist» e «Historia de dos ciudades», por mencionar algunas de sus obras más imprescindibles.

Lo distintivo en Dickens

Las descripciones son seguramente unos de los sellos más distinguidos de la narrativa de Dickens y con ella la exposición de la sociedad inglesa de la época Victoriana. En tiempos difíciles esta característica empapa cada una de las páginas, no sólo por la descripción de la vida de los personajes, sino también porque se manifiesta claramente el enfrentamiento de las ideas realistas (protagonistas de la vida de la época) con el comienzo de las ideas propuestas por el idealismo, camino al nuevo siglo.

Cada uno de los personajes es trabajado con una precisión asombrosa y tal es así, que es posible que el lector comprenda enseguida ante qué clase de persona se encuentra. Por ejemplo, la imagen de ese hombre Tomás Gradgnind, quien asegura que la imaginación no sirve y que de hecho no debe incentivarse a los niños a utilizarla y que está convencido que una buena educación se basa en enseñar realidades, te penetra de una forma que ya no lo olvidas. Con él comienza la historia y creo que haberlo escogido como fundamental en el primer capítulo le da una fuerza a la obra que no sé hasta qué punto podría haberse conseguido de otro modo.

Otro tipo de descripciones son las que refieren a la vida en la ciudad, los barrios, los mercados, las cuales permiten acercarse a esa época y vivir profundamente la historia.

Pueden analizarse ciertos aspectos de la vida aristocrática londinense, los casamientos arreglados, las mujeres que por no ofender a sus maridos llevan vidas superfluas e infelices, los niños que por no ser castigados se adhieren a una ideología sin siquiera preguntarse si realmente están de acuerdo, etc.

Y no podemos olvidar de la importancia que da el escritor al humo, que puede respirarse en toda la ciudad, propio de la época además. Porque con la revolución industrial el auge de las fábricas obligaba que en cada ciudad que se preciara importante no hubiera uno, sino varios edificios despidiendo humo y contaminando el aire y el suelo.

Y donde hubiera humo se sabía que había obreros, hombres que eran contratados por miserables sueldos y obligados a realizar trabajos muchas veces inhumanos; este es otro de los temas que preocupa a Dickens y que al aparecer en su obra lo hacen en forma de denuncia.

Enfrentamiento de clases

En este punto entra Esteban Blackpool; un obrero al que Dickens asegura algo muy desgraciado debió sucederle puesto que pese a que se dice que en la vida siempre hay rosas y espinas, sus rosas debieron tocarle a otra persona y las espinas de esa otra persona habían ido a parar a Esteban. Contaba con unos cuarenta y pico pero aparentaba mucho más…

Posiblemente una de las cosas más alucinantes de esta obra es la presencia de los opuestos de una forma que llega a sorprender. El centro burgués en contraposición con la zona de Coketown donde se encuentran las fábricas, la casa de Tomás Tomás Gradgnind y otros personajes adinerados contra la de Blackpool, pequeña, insalubre, oscura; la felicidad fingida de las familias de clase alta contra la infelicidad de las familias obreras, donde no hacía falta fingir porque de todas maneras nadie se fijaría en esas vidas.

Es una novela donde el lector se encuentra con los personajes de una forma cercana y aún sin estar de acuerdo con ellos puede llegar a comprenderlos; aunque mentiría si dijera que puedo identificarme con Tomás, aún después de haberse atrevido a hacer lo que hizo sobre el final… Convengamos que si se los digo pierde la gracia, si no lo leyeron ¿qué mejor lectura para estas vacaciones de invierno o verano?

Comentarios2

  • esthelarez

    gracias.
    muy buena reseña.

  • Alejandra G. Villano

    Estoy mas que dispuesta a leer alguno de estos libro sugeridos ahora en las vacaciones. Agradezco por tan interesante reportaje.



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