Apuntes sobre «Hoy ya no llueve de memoria » de Francisco Aranda

Apuntes sobre «Hoy ya no llueve de memoria » de Francisco Aranda

Ya he hablado en otros artículos acerca de algunos poetas radicados en Málaga que considero interesantes, como Enrique Zattara o Antonio José Royuela. Continuando con este tipo de artículos, hoy les presento un poemario titulado «Hoy ya no llueve de memoria» del malagueño Francisco Aranda Cadenas. Espero que les guste.

Breve biografía

Francisco Aranda nació en Málaga en 1966 y es un prolífico poeta. Entre los poemarios que ha publicado podemos citar «Lirio de lirio» y «El abecedario de las aceras».

Su poesía es sumamente profunda y tiene construcciones y metáforas ingeniosas y lúcidas. La temática de sus creaciones deriva entre situaciones ordinarias que llevan al poeta a plantearse cuestiones metafísicas y hacerse preguntas filosóficas, tomando la poesía y el lenguaje como eje central de la vida.

Entre los autores que le inspiran y a los que su poesía se encuentra unida podemos citar a Blas de Otero, Jorge Guillén, Ruben Darío y Celaya.

En lo que respecta a este último poemario. Ha sido publicado por Ediciones Alvaeno y cuenta con una preciosa encuadernación y un destacado buen gusto en la estética de la portada. El mismo, puede adquirirse en este enlace.

La intimidad poética

Dice Marcos Morneo Cewlín, en el prólogo del libro, que escribir sobre Aranda es un reto. Y posiblemente no se equivoque. Dice:

Creo que es una magnífica forma de definir lo que encontrarán en este libro. Pero, para ser más exacta, quisiera darles otras razones para leerlo, a ver si los convenzo. 😉

En una primera lectura me resultó un libro sumamente atractivo e interesante; pero al releerlo encontré un universo poético auténtico, lleno de elementos propios, que me llevó a entender que se trataba de una poesía íntima y cautivadora.

En «Hoy ya no llueve de memoria», Aranda aborda temas como la soledad, la muerte y la simpleza y vacuidad de la vida; y lo hace de una manera poco sutil. Es esto lo que más me ha gustado de este libro, la frescura y la espontaneidad para nombrar los acontecimientos, para acercarse a las cosas sencillas de la vida y quitarles el velo de la rutina, para darles un color que las vuelva especiales.

Apuntes sobre «Hoy ya no llueve de memoria » de Francisco Aranda

La poesía como principio y único camino posible

Desde el comienzo podemos encontrarnos con una exquisita habilidad para nombrar el mundo.

En el primer poema, cual génesis de la Biblia, enumera el principio de las cosas, desde una postura de incógnita ¿o desánimo? El poeta intenta acercarse a ese comienzo para comprender el origen de la palabra, en el alarido, en el balbuceo de un niño, en el bostezo. Y en esa búsqueda nos habla de la poesía, surgiendo entre las sombras, sin rumbo fijo, desafiando al vacío, a la tristeza, enarbolando la esencia y luchando por convertirse en ese principio de todo… y posiblemente, consiguiéndolo. Es un poema intenso y que define la línea que regirá a todo el poemario: la poesía como eje, donde lluvia y memoria son eslabones imprescindibles.

Varios poemas después podemos encontrarnos con el inicio de esa relación entre el poeta y la palabra. En esos dichosos años, dice, ya amaba la palabra y comenzaba a intuir (hoy puede afirmarlo) que vocal y consonante, huesos y piel, son la misma cosa. Y más tarde agregará que una poesía que no se encuentra cerca de lo vital, se encontrará enajenada. Y, entonces, cabe la pregunta ¿tendría sentido entonces?

La vida fluye en estas páginas, porque la suya ciertamente es una poesía lúcida que pone en dudas el movimiento de todo lo que aparentemente se encuentra quieto. Una poesía que te conecta con esa región íntima, en la que palabras e imágenes se fusionan; ese caos al que nadie más que nosotros mismos podemos arribar… con las secuelas consecuentes.

Y, sin duda, dentro de los poemas más poéticos me decanto por aquel dedicado a Blas de Otero, en el Aranda se desnuda y expresa ese deseo profundo que nos alberga al leer a un poeta que nos maravilla. El deseo de ser capaces de escribir alguna vez algo que nos produzca esas sensaciones indescriptibles que se perciben al ver la belleza plasmada en un poema. Y ese deseo de escribir más allá de los límites conocidos, de explorar nuevas formas, nuevos estilos…

Apuntes sobre «Hoy ya no llueve de memoria » de Francisco Aranda

El amor, la soledad y el exilio

Como era de esperarse, en su poesía también hay espacio para el amor. Y lo que me ha parecido interesante en este punto es el dejo romántico que se esconde en sus versos, puede que incluso enraizado en las tragedias de la Antigua Grecia. Ese amor que obliga a sufrir contrariedades y que el poeta sabe que no tendrá futuro, pero del que no puede despegarse. Es la suya una poesía que huele a otro tiempo pero con elementos propios de la actualidad.

Es la soledad una de las compañeras más entrañables de la poesía ¿¡qué duda cabe!? porque en general la escritura te exige estar solo para aferrarte a ella. O mejor aún, uno termina aferrándose a la poesía porque en ella encuentra lo que sabe no hallará en ninguna otra parte. Hay poemas, como era de esperarse, que encaran este tema con un desgarro y una profunda impresionantes.

En lo que respecta al exilio. Si nos vamos al diccionario, encontraremos que se entiende como la separación de una persona de la tierra en que vive o como un sinónimo de expatriación. Dicho de este modo, puede resultar un término suave. Sin embargo, encierra una connotación más profunda que hace referencia a la desaparición de la contención, del hogar, de lo conocido y obliga al cambio desde la intimidad del ser. Es un término solitario, sí, pero que vuelve al individuo más fuerte para enfrentarse a la rutina y entender que no hay esencia válida más allá de la palabra. El exilio no tiene que ver con los lugares sino con los espacios. Y a propósito del exilio, Aranda expresa:

Apuntes sobre «Hoy ya no llueve de memoria » de Francisco Aranda

Los misterios insondables de la mente

Pero lo que más me ha interesado de todo este libro es su profunda conexión con los aspectos psicológicos de las personas; me ha maravillado esa forma en la que Aranda se despoja de todos lo conocido y nos permite acercarnos a la verdad escondida en nuestra propia mente. Y también, su capacidad para enlazar lo colectivo partiendo de lo individual, y viceversa.

Coincido con él en que la poesía no está muy lejos del psicoanálisis, porque al escribir y releernos, si lo deseamos, podemos arribar a recuerdos y comprender cosas de nuestra historia que vienen con nosotros y que hasta entonces desconocíamos. La propia poesía puede, en ese sentido, ser una forma fantástica de emular la terapia frente a un psicoanalista. Dice Francisco que se abandona a las sorpresas de la poesía; misterios que no serán otra cosa que las verdades que anidan en su propio ser y que todavía ignora.

Entre estos poemas hay numerosas alusiones a los fantasmas, a lo que el mundo entiende por alucinaciones y por desequilibrio… Y a lo poco que funcionan los métodos utilizados por la humanidad para cuidar o ayudar a sanar a los más débiles. Hay un poema en particular que me parece estremecedor, del cual quiero compartir los primeros versos.

Y para terminar, después de recomendarles nuevamente este poemario, les dejo un breve fragmento de uno de los poemas que más me ha gustado de todo el libro, por la intensidad y la capacidad de poner en duda la «normalidad» a la que nos vienen acostumbrando desde hace siglos.

Apuntes sobre «Hoy ya no llueve de memoria » de Francisco Aranda

Comentarios1

  • Rafael CS

    BUEN ARTÍCULO SOBRE UN BUEN POETA. CIERTAMENTE LA POESÍA LO OCUPA TODO.



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