«Anacronía» de Gerardo Rodríguez Salas (Valparaíso Ediciones)

Te invitamos a leer «Anacronía» de Gerardo Rodríguez Salas (Valparaíso Ediciones)


Como la cita de Lewis Carroll que encabeza el libro, «Anacronía» de Gerardo Rodríguez Salas (Valparaíso Ediciones) sugiere la idea infinita del duelo, cuyo fondo no aparece nunca. Esa sensación de estar cayendo y de nunca tocar fondo que cualquiera que haya experimentado la pérdida de un ser muy querido habrá sentido en sus músculos. Esa sensación de que nunca volverás a ponerte de pie. Es éste un libro donde el poeta trasciende el fallecimiento de su hermano y trata de ordenar las ideas, los olores, los sonidos entre el tiempo pasado y el tiempo venidero, a través de experiencias vividas y de imágenes llenas de deseo. Un poemario que podría servirnos para refigurarnos dentro del duelo con la luz de la palabra.
 
 

Entre el ayer y el porvenir

Estructuralmente «Anacronía» nos presenta un conjunto de poemas que intentan conectar esos dos tiempos que nunca se tocan: el pasado y el futuro. «Ayer» y «Porvenir», son los dos anclajes de la obra. Y el camino del medio se halla trazado por la «Ausencia». En esa forma peculiar de trabajar sobre el tiempo, Rodríguez Sala presenta una interesante metáfora sobre el duelo: que no sólo nos deja a la intemperie sino que nos ubica en un espacio temporal que no está vinculado al tiempo preciso de la realidad. Ésta es una de las cosas que primero llamó mi atención y que, creo, imprime el carácter fundamental a la obra.

Desde ese lugar de ausencia, vamos avanzando a través de poemas donde la pérdida es el punto de partida, que revuelve la vida y transforma las cosas más sencillas y rutinarias en heridas de muerte. El proceso de escritura, parece, como lo expresa Teresa Gómez en el prólogo, una búsqueda que intenta desvincular el dolor de la experiencia, para poder hablar de ella desde otro lugar. En ese sentido se encuentra muy bien conseguido, y admiro profundamente la capacidad del autor para contar una experiencia tan difícil de trascender a través de la luz. Sin embargo, he tenido la sensación mientras lo leía de que el distanciamiento que plantea llega a desarticularnos un poco como lectores; como si por miedo a caer en el tratamiento cursi de los sentimientos, hubiera escogido un camino demasiado alejado del mismísimo dolor.

Al margen de pequeños detalles, pienso que es un poemario interesante, que nos ofrece un tipo de poesía que, dependiendo de los gustos, puede conmovernos más o menos, pero que, definitivamente, nos invita a pensar en las posibilidades de lo poético a la hora de trascender cualquier experiencia fuerte de la vida. Y, repito, admiro profundamente el trabajo de pensarse desde la experiencia y querer compartirla con el mundo a través de la creación poética.

Escribir desde el duelo

Hay en este libro una serie de poemas que trabajan con un juego de relación entre Nueva Zelanda y Granada, que son los dos puntos del hemisferio entre los que se construye el libro. Rodríguez Salas nos ofrece un índice cartográfico y artístico para explicarnos esas relaciones que, si no somos conocedores de la cultura neozelandesa y de las calles granadinas, se nos pueden pasar por alto. Es un trabajo interesante que aporta valor al libro, y creo que es uno de sus principales aciertos formales.

En lo estético, Gerardo Rodríguez Salas conversa con la poesía de la experiencia; se decanta por un lenguaje donde la sencillez de las construcciones y las metáforas arraigadas en lo plástico de la vida, nos lleva a vincularlo directamente con esta corriente poética española. Por eso creo que, para cualquier amante de esta estética puede ser una lectura muy recomendable.

«Anacronía» es un libro poderoso que tiene un espíritu enjaulado dentro. La preocupación formal y el juego rítmico de los poemas, desde mi humilde punto de vista, restan importancia al desesperado sentido que lleva al poeta a construir una memoria histórica íntima sobre su relación con su hermano perdido. He tenido la sensación muchas veces que la elección de los versos iba contra el sentido de la pulsión humana, como si el empeño por ofrecer algo decoroso e impactante impidiera trabajar desde la crueldad, desde la desesperación.

Escarbando un poco más, podría decir que, en ese sentido, ha sido un libro que me ha dejado un sabor agridulce. Porque como he señalado ciertas decisiones en lo formal me han resultado interesantísimas pero el tratamiento del tema no me ha convencido del todo. No obstante, pienso que quizá tiene más que ver con mi vínculo con lo poético y mis expectativas que con la calidad de la obra. Me resulta admirable que el autor haya sido capaz de trascender desde la poesía una experiencia tan triste y devastadora de una forma tan precisa y creo que podría ser ésta una buena lectura para aquellos que necesiten encontrar un poco de luz y deseen explicarse sus propias emociones desde otro lugar.

A decir verdad, y esto servirá para explicar mejor mi lectura, la línea editorial de la editorial Valparaíso no me convence mucho, porque la veo demasiado contenida y rígida; no obstante, creo que dentro de esa línea editorial donde la experimentación no tiene cabida, este libro podría considerarse una rareza, una anomalía, una anacronía. Y por eso, deseo que consiga muchos lectores, y mejores que yo.


 
 
 
 
ANACRONÍA
Gerardo Rodríguez Salas
Valparaíso Ediciones
978-84-1808-252-8
94 páginas
12,00 €
 
 



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