Acerca de Walter Benjamin

Acerca de Walter Benjamin

Walter Benjamin fue un pensador indispensable del siglo XX, de cuyos razonamientos han bebido cientos de autores alemanes y de otros países. Pese a que durante su época fue ignorado por el círculo intelectual, hoy su reflexión sobre la narrativa en la modernidad es insoslayable. En este artículo haremos un breve recorrido por su vida y su obra.

Breve Biografía de Benjamin

Walter Benjamin nació en Berlín en 1892 y fue un importante filósofo y crítico alemán. Era hijo de un israelí que se desempeñaba como anticuario.

Comenzó publicando ensayos en revistas como «Der Anfang», manifestando de entrada una fuerte inclinación por el modernismo. Su tesis universitaria fue una crítica artística al romanticismo alemán, la misma fue publicada en 1920.

La economía de Benjamin fue muy inestable y pasó numerosos períodos de pobreza; no obstante, nunca cesó de trabajar: realizó traducciones de Charles Baudelaire y otros autores importantes y un extenso trabajo sobre Goethe, el cual le ganó muchas felicitaciones; aunque no el éxito. Pero seguramente lo más destacado de Benjamin fue un extenso ensayo sobre los orígenes del drama barroco alemán, que consistió en un profundo análisis filosófico de ese momento histórico.

El camino intelectual y el exilio lo llevaron a París, donde se apiñaban los escritores e intelectuales del momento. Siendo judío, y en pleno drama de la Segunda Guerra Mundial, ante la invasión de los alemanes a Francia, se vio obligado a buscar la forma de marcharse de Europa. Viajó a España, desde donde tenía planeado embarcar hacia Estados Unidos; pero allí fue descubierto por un funcionario español que lo amenazó con entregarlo a los nazis. El miedo de que esto se volviera realidad fue tan grande que Benjamin no lo dudó: se envenenó para escapar de la tortura.

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La guerra y los cambios culturales

1914 no solamente fue un año decisivo por los conflictos históricos que arrasaron con la supuesta paz que reinaba en Europa, sino porque fue el punto de partida para muchos cambios políticos y culturales en esta región. Diferentes autores han hablado de este momento como algo especial: según Eric Hobsbawm, este año puso fin al eterno siglo XIX, terminando con el gran imperialismo; Stefan Zweig dice que con él se terminó la época dorada de la seguridad. También Benjamin supo que algo nuevo nacería y las viejas formas narrativas iban perdiendo fuerza.

Recientemente se ha publicado  «Historias desde la soledad», una obra que reúne textos de ficción y algunas colaboraciones periodísticas de Benjamin. Hay lugares que gozan de un protagonismo llamativo (París, Marsella, Barcelona y Ibiza), donde se desarrollan historias donde el ensayo y la ficción se fusionan en una narrativa espeluznante.

Benjamin consigue crear un cuadro donde todas las posibilidades se fusionan: narrativa, ensayo y filosofía. Y en todo ello hay una crítica social muy clara, que puede servir para cualquier tiempo histórico.

Entre los protagonistas preferidos de este autor se encuentran viajeros, extranjeros, capitanes de barcos y, sobre todo, el paisaje (entidades al borde del delirio, de la ruptura). Benjamin describe con maestría personas, ciudades portuarias y montañas. Además, nos encontramos con un ensayo narrativo dentro de la propia narrativa: algo que siempre me ha fascinado de los buenos escritores.

En lo que respecta a la forma de narrar parece muy propia de la edad media: alguien cuenta que ha visto algo y otro lo reproduce. Como si se tratara de una especie de cadena narrativa. Un fantástico recurso estilístico a través del cual consigue retratar no solo una época sino una forma de poner en palabras la realidad específica de ese tiempo.

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Historia desde la soledad

Escoger un género a veces no es una tarea que hagamos de forma consciente, a veces son los géneros los que nos eligen a nosotros. No estoy segura de que Benjamin lo viera así; tenía preferencia por el cuento. Decía que permitía una forma de narrar más intensa y cierta que la novela; y, al leerlo, no necesitamos más evidencias: este género se amalgama perfectamente con su narrativa.

La novela se presenta como la expresión artística de un acto solitario y persistente: un trabajo lento, paciente y rutinario donde no hay cabida para el «otro» real. El cuento, en cambio, es un acto social e individual al mismo tiempo: es la llegada a la narración escrita de la oralidad, por parte de un ente social que cuenta algo que ha visto o se ha inventado (la voz narradora) y otro que lo pone en palabras (el escritor).

Encontrar ese delicado espacio donde ser autor y criatura social no exija el desprendimiento de un estilo y un trabajo a conciencia, fue uno de los grandes logros de Benjamin: consiguiendo que el cuento se convirtiera en una herramienta de compromiso con la realidad y la literatura al mismo tiempo.

Walter Benjamin es uno de esos personajes que no podemos pasar por algo; que debemos más bien leer con cautela y no dar nunca por sentado. Los invito a leerlo y a disfrutar de su talentosa escritura.

 

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